Racing pasó el temblor inicial y le ganó a Banfield a pura efectividad para confirmar su levantada en el Torneo Apertura
La tribuna se llama Valentín, pero nada tiene que ver con el Día de los Enamorados, claro. Sin embargo, desde la Suárez bombean muy fuerte los corazones celestes y blancos. Racing vuelve a ganar y aunque está lejos de provocar un flechazo con su fútbol, los hinchas empiezan a mirar con otros ojos este Torneo Apertura. No hay romance con el juego, pero esta cita termina en victoria, igual que ante Argentinos Juniors. Las únicas flores nacen de pelotas paradas, un recurso válido en la conquista, pero que no alcanzará para llegar al altar de la gloria. La Academia sabe que tendrá que proponer algo más ante Boca, el viernes en la Bombonera.
Enfrente, los hinchas aplauden a sus jugadores. Es un reconocimiento al esfuerzo que hicieron hasta el final del primer tiempo, cuando la caída se hizo inevitable. Los goles visitantes, potenciados por la bronca de un lamentable arbitraje, terminaron con las esperanzas de Banfield. Con varios pibes de la cantera de Luis Guillón y algunos experimentados, dejó todo, pero se quedó con las manos vacías.
El fútbol es sencillo de explicar, más allá de las estadísticas, los datos del GPS y hasta la Inteligencia Artificial, Banfield se mostró enérgico, tal vez con su mejor cara en lo que se lleva disputado del Torneo Apertura, con presión, recuperación y triangulación. Sin embargo, terminó 2 a 0 abajo al cabo del primer tiempo y el partido se hizo irrecuperable. A Racing le bastaron dos córners para resolver un duelo que estaba exponiendo todas sus limitaciones.
Hubo un golazo de Ignacio Pais, una bomba de media distancia que se clavó en el ángulo de Facundo Cambeses. El VAR actuó muy rápido. Desde Ezeiza, Lucas Novelli advirtió que Danilo Arboleda, en posición adelantada, interfería en la visión del número uno de Racing. El grito desgarró las gargantas de los hinchas, pero se ahogó en un giro tecnológico que no convenció a nadie, más allá de la irreprochable aplicación del reglamento.
Hasta ese momento, el dominio y las situaciones habían sido propiedad del Taladro, que salió dispuesto a mostrar su ferocidad. A bordo de un 4-4-2 en el que aprovechó las bandas, ganó terreno por afuera, pero también se impuso por adentro, donde Santiago Sosa salía lejos y se veía desbordado. Banfield tuvo tres claras -incluida la del gol anulado- y no pudo quebrar a Racing. Cambeses tapó dos disparos, uno de Ignacio Abraham y otro de Mauro Méndez.
La Academia era un desconcierto porque el equipo estaba partido. Ni Baltasar Rodríguez, por la derecha, ni Matko Miljevic hacían pie en tres cuartos. No fluía la elaboración y en el juego largo y directo, se perdían las divididas. Hasta que llegó un tiro de esquina y todo cambió.
Gabriel Rojas ejecutó desde la izquierda, Tomás Conechny ganó de cabeza, Facundo Sanguinetti tapó notablemente, pero Marco Di Cesare no perdonó en el rebote.
Los nervios se apoderaron de Banfield, cuyos jugadores estaban calientes por el gol anulado. Hubo un par de infracciones subidas de tono. En especial, una falta sin pelota de Baltasar Rodríguez sobre Luciano Gómez. Para Dóvalo solo ameritó una amarilla, cuando debió mostrar una roja clarita. El “10” local cayó a las narices de Pedro Troglio, que fue expulsado por protestar. También, su ayudante Gustavo Reggi. Y todo lo bueno que el Taladro había hecho hasta entonces, se diluyó.
Entonces, llegó otro córner decisivo. De nuevo lanzó Rojas, anticipó Santiago Solari en el vértice del área y la pelota pegó en el brazo de Tiziano Perrotta. Pablo Dóvalo no dudó y cobró el penal. El pibe amplió el volumen y el VAR respaldó la decisión del árbitro. Maravilla Martínez, desde los once metros, canjeó por el segundo grito, justo frente a una tribuna tapizada de banderas celestes y blancas.
En la partida del segundo tiempo, Gustavo Costas hizo un retoque en el medio. Consciente de que Baltasar caminaba por la cornisa, metió a Bruno Zuculini. El volante ordenó el medio y Racing se mostró algo más compacto. Y como Banfield no podía penetrar en el área de Cambeses, entraron Bruno Sepúlveda y David Zalazar, quien sacudió el travesaño con un tiro libre que casi se transforma en gol olímpico.
Fue la única situación clara del Taladro, que buscó con vehemencia el descuento, pero no tuvo peso en los últimos metros. Racing, en cambio, casi marca el tercero de contra. Maravilla no pudo con Sanguinetti y las variantes de Costas no rindieron. En especial, Carboni.
Pero el final le tenía reservada la mesa del éxito a la Academia, que ganó dos partidos en cadena y va por más en el clásico que se empezó a palpitar desde la popular con ese hit de la década del ochenta dedicado a los “bosteros” con la firma de “la Guardia Imperial”.
Racing vs. Banfield, por el Torneo Apertura: minuto a minuto

Redactor de la sección Deportes, especializado en fútbol davellaneda@clarin.com
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