Las mil vidas de Isidro Lángara, el vasco que abrió puertas en San Lorenzo mucho antes de Muniain
¿Cuántas vidas entran en la carrera de un futbolista? Vasco, ídolo en Asturias, tronco, goleador implacable, fascista, republicano, el hombre que enmudeció a los nazis, exiliado, apolítico, aclamado en México y en Argentina y, finalmente, repatriado a España. ¿Quién fue Isidro Lángara? Hay un dato cierto: fue goleador de tres ligas diferentes y completó su estadística con un promedio de gol positivo, 525 goles en 403 partidos oficiales.
En la era en la que todo se ve, aquí y allá, el paso del vasco Iker Muniain, que este viernes firmó contrato con San Lorenzo, por Argentina será recordado por siempre. Habrá textos, audios, imágenes, videos, reels, hilos de X y memes, de lo que hizo durante una semana evaluando el panorama, de su partida de Ezeiza junto con su esposa para regresar a España, de su llegada al aeropuerto internacional el miércoles 3 de septiembre de 2024 a las 8 de la mañana. Testimonios de sus primeras declaraciones. De todos sus futuros partidos y goles.
En 1939 los medios de comunicación, comparados con estos tiempos, eran pocos. Pero no dejaban de informar sobre los grandes acontecimientos. La llegada de Lángara, uno de los vascos más famosos que jugó en el país y en San Lorenzo, tuvo su marco informativo. Sin embargo, su vida está rodeada de muchos misterios y algunos mitos. Hay notas posteriores que afirman que llegó en barco, que debutó sin haber realizado un solo entrenamiento con su nuevo equipo, que era republicano; que era apolítico; que peleó en un bando; que fue secuestrado.
Lángara era conocido por el mundo futbolístico argentino. Había estado en el país en febrero de 1938 con el seleccionado de Euskadi que estaba de gira por el mundo recaudando fondos para el bando republicano en plena guerra civil tras el golpe de estado encabezado por el general Francisco Franco. En ese momento regía una prohibición de FIFA sobre el equipo vasco que no pudo disputar los cinco amistosos previstos ante los cinco grandes (River, Boca, Independiente, Racing y San Lorenzo). Apenas disputaron partidos informales contra rivales no afiliados a la AFA.
Lángara estaba en el radar de los futboleros. Guillermo Stábile, el goleador del Mundial del 30 y luego director técnico de la Selección entre 1939 y 1958. Lo había visto jugar en Europa y ya de regreso al país y cuando todavía era técnico de Huracán, se lo recomendó al presidente Enrique Pinto. Y un mes antes llegó al club Ángel Zubieta, quien fue clave para que el goleador aceptara la oferta del Ciclón ante otra propuesta que tenía de River.

Los comentarios están cerrados.