Salir de viaje y quedarse sin conexión puede convertirse en un problema, sobre todo cuando se necesita consultar un mapa, pedir un transporte, comunicarse con alguien o buscar información en el momento. Y aunque algunos planes pueden alcanzar cientos de dólares en consumos inesperados, existen alternativas para mantener el teléfono conectado sin asumir necesariamente esos costos.
Entre las opciones más conocidas aparecen el roaming internacional y las eSIM de datos. Aunque suelen mencionarse como si fueran servicios equivalentes, cumplen funciones diferentes. Una está vinculada con la posibilidad de usar la línea habitual fuera del país, mientras que la otra permite incorporar digitalmente un nuevo plan de datos al dispositivo.
Para quienes viajan desde Argentina al exterior, conocer esa diferencia antes de subir al avión puede ayudar a evitar sorpresas en la factura. También conviene revisar la compatibilidad del celular, la cobertura del destino, la cantidad de datos disponibles y si el plan elegido permite compartir Internet con otros dispositivos.
Diferencias clave entre contratar roaming internacional y una eSIM de datos
El roaming internacional permite que un teléfono continúe conectado cuando su usuario se encuentra fuera del área habitual de cobertura de su compañía. Para hacerlo posible, los operadores mantienen acuerdos con empresas de telecomunicaciones de otros países. Así, el celular puede conectarse a una red extranjera y continuar ofreciendo datos móviles, llamadas y mensajes.
El punto a tener en cuenta está en los costos. Dependiendo de la compañía, del destino y del plan contratado, navegar mediante roaming puede generar cargos adicionales. Algunas empresas ofrecen paquetes específicos para viajeros que reducen esos valores, aunque las condiciones varían según cada operador.
La eSIM, en cambio, es una tarjeta SIM incorporada directamente en el teléfono. No hace falta colocar una tarjeta física: el usuario puede contratar un plan de datos de un proveedor compatible y activarlo mediante un código QR o desde una aplicación, según el servicio elegido.
Esto permite tener una línea de datos adicional mientras se conserva la SIM habitual. Una de las ventajas más prácticas es que se puede mantener el número de WhatsApp, incluso cuando los datos móviles pasan a funcionar mediante la eSIM.
Otra diferencia está en la flexibilidad. Una eSIM puede contratarse para un país específico o para una región completa. Para alguien que recorre varios destinos europeos, por ejemplo, existen paquetes que cubren decenas de países sin necesidad de comprar una tarjeta distinta cada vez que cruza una frontera.
Eso sí: no todos los celulares son compatibles con esta tecnología. Antes de comprar una eSIM hay que verificar que el modelo permita utilizarla. También conviene comprobar qué redes admite el plan y qué países están incluidos.
Plataformas recomendadas y trucos de configuración
Existen diferentes empresas que comercializan eSIM para viajeros. Entre las opciones analizadas por Mochileros de Viaje aparecen Holafly, Airalo, Maya Mobile, Byte eSIM, eTravel SIM, SIM Local y Revolut, con diferencias en cobertura, cantidad de datos, duración y precios. Más allá de cuál se elija, hay algunos pasos que conviene seguir antes de viajar:
- Comprobar la compatibilidad del teléfono con eSIM
- Revisar que el destino esté incluido en el paquete contratado
- Verificar cuántos gigabytes ofrece el plan y durante cuántos días
- Comprar e instalar la eSIM antes del viaje, preferentemente conectado a una red Wi-Fi
- Guardar el código QR o las instrucciones de activación
- Mantener desactivada la nueva línea hasta llegar al destino, si el proveedor así lo indica
- Una vez en el extranjero, seleccionar la eSIM como fuente de datos móviles
- Revisar la configuración de itinerancia de datos para la línea que corresponda
La instalación mediante código QR suele hacerse desde los ajustes del teléfono, en la sección de datos móviles o conexiones, y no necesariamente desde la cámara convencional del dispositivo. El procedimiento exacto cambia según el fabricante y el proveedor.
También hay que prestar atención a un detalle que puede pasar desapercibido: tener datos ilimitados no siempre significa velocidad ilimitada. Algunos servicios reducen la velocidad después de alcanzar determinado consumo diario, aunque el usuario siga teniendo acceso a Internet.
Por eso, antes de contratar, conviene mirar más allá del precio inicial. Cobertura, duración, velocidad, posibilidad de compartir datos y países incluidos pueden hacer que dos planes aparentemente similares tengan experiencias muy diferentes.



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