la Fed calmó a los mercados, pero Kevin Warsh todavía debe despejar varias dudas


Periodista: La Fed subió las tasas. ¿Santo remedio? Se calmó, por lo menos, la efervescencia de los bonos. Y el secretario del Tesoro Bessent no tuvo que intervenir. Las tasas largas bajaron un peldaño. No mucho. La de diez años sigue cerca de 5%. Pero se aplanó la curva de rendimientos. Y el dólar se afianzó contra las principales divisas. La Bolsa, por su parte, acusó una respuesta muy favorable. El S&P500 volvió a entonarse. Y el Nasdaq ya se anotó un nuevo récord. ¿Examen aprobado? ¿Quedaron atrás las dudas sobre Kevin Warsh y la independencia de la Fed?

Gordon Gekko: El estreno no estuvo mal. Es la primera suba de fed funds después de tres años – y luego de 175 puntos base de recortes – y siempre existe el riesgo de provocar alguna indigestión.

P.: Nadie puede alegar que se trató de una sorpresa.

G.G.: No. La inflación de agosto – que era la última coartada para demorar la decisión – terminó de arrear a los escépticos. Las condiciones, a decir verdad, ya estaban maduras en la reunión de julio. Lo que sucedió después – Bessent al rescate de los bonos, el precio del crudo disparándose por encima de los 100 dólares – no dejó margen para la duda.

P.: Hasta Trump sabía que Warsh ya no tenía excusas.

G.G.: Ni tampoco, entiendo, voluntad de dilatar la definición.

P.: ¿Quedó acreditada así la independencia de la Fed?

G.G.: Yo diría que sí. Aunque todavía se desconfíe de Warsh. Llevará tiempo archivar el recelo. Ningún chairman la tuvo fácil en su primer año. Ni Volcker ni Greenspan. Hay que aprender los gajes del oficio.

P.: Warsh hizo mejor papel en Jackson Hole que en la reunión fallida de junio. Y ahora habló con acierto, y además ejecutó en línea con su discurso.

G.G.: La conferencia de prensa de junio fue un calvario. Le quedó grande. Ahora la achicó. No concedió repreguntas. De 45 minutos pasó a 30. Y lució más sólido. Convengamos también que los comentarios de Trump no ayudan. No es que Warsh les preste atención, pero está claro que el presidente lo llama, insiste y todavía conserva la esperanza de ejercer influencia.

P.: La independencia es una avenida de doble mano, dijo Warsh.

G.G.: Y el tramo a recorrer es largo. Esto recién empieza.

P.: Los mercados descuentan que se viene la segunda suba de tasas.

G.G.: Tal cual. Warsh, que no anticipa sus pasos, lo dio a entender cuando señaló que se había removido una dosis de acomodación.

P.: Y no toda la holgura.

G.G.: Así es.

P.: ¿Cuándo tocará la próxima aplicación? ¿En octubre? ¿O después de las elecciones? ¿Será en la reunión de diciembre? ¿Podrá esperar, acaso, hasta enero?

G.G.: Los futuros se inclinan por octubre. Tienen cierta prisa que no estoy seguro que la Fed comparta. Pienso que si el precio del petróleo no apremia, ya se distendió bastante, y ahora ronda la idea de un acuerdo temporario que reabra Ormuz, la próxima suba no es urgente. Con lecturas estables de inflación, se podrá aguardar hasta diciembre.

P.: ¿Una suba más y se acabó?

G.G.: Eso es difícil de creer.

P.: ¿No es lo que dice el mapa de puntos?

G.G.: No necesariamente.

P.: ¿Cómo es eso? La mediana de las opiniones apunta a 4,25% a fin de año y también a fin de 2027.

G.G.: Lo que el mapa no revela es lo que puede ocurrir a lo largo del año que viene. Tres subas de tasas y un recorte posterior también nos dejarían en 4,25% a fin de 2027.

P.: ¿Usted qué cree?

G.G.: La Fed bajó tres veces las tasas en 2024 y otras tantas en 2025. Redujo fed funds 100 y 75 puntos base, respectivamente. Es una dosificación que ya se probó eficaz en muchísimas otras ocasiones.

P.: ¿Con eso alcanza?

G.G.: No se sabe. Esto es prueba y error. Con la economía en pleno empleo, y si el boom de la IA persiste, lo más probable es que haya que subir la tasa todavía más.

P.: A Trump no le hará demasiada gracia.

G.G.: Cuando diga que Warsh es un idiota, nadie pondrá en dudas su independencia.

P.: En las proyecciones de la Fed, la inflación baja de 3,7% a 2,3% a fin de 2027. Y la tasa de desempleo no varía. Se mantiene en 4,1%. Pleno empleo, según la Fed, es 4,2%. ¿Cierra? ¿Cómo se consigue que la inflación decline tanto si la actividad no se resiente?

G.G.: La economía crecería más rápido. Una décima más que este año. A 2,4%.

P.: No está claro qué es lo que gatilla la caída de la inflación.

G.G.: Podría ser la paz en Medio Oriente y la reversión de la crisis de la energía. Si Trump quiere influir, esa es la manera. O, como dijimos, puede ser consecuencia de un proceso de suba de tasas más intenso que lo que hoy se menciona.

P.: Quizás una combinación de ambos.

G.G.: Correcto. Cuánto más haya que apelar a la política monetaria, más difícil será mantener la expansión intacta y sin rasguños. Lo que sí juega a favor es que la Fed necesita que la inflación converja a la meta, pero no tiene urgencia en alcanzarla. En las proyecciones se toma su tiempo. La inflación volvería a 2% recién en 2029.



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