Del puntín de Lamine a la volea de Vitinha: el PSG le ganó un partidazo al Barcelona en la Champions

No defraudaron París Saint Germain y Barcelona. En el Parque de los Príncipes regalaron el partidazo que todos los amantes del fútbol esperaban y confirmaron por qué son considerados los dos mejores equipos de la actualidad. Hubo fútbol, vértigo, 40 situaciones de gol y seis festejos. Pero la madurez del elenco parisino terminó inclinando la balanza: fue 4-2 y en la capital francesa se terminó la racha de 11 victorias con el que había iniciado la temporada el conjunto dirigido por Hansi Flick.

La diferencia entre el PSG y Barça iba a ser mínima; en los detalles se iba a definir el partido. Los entrenadores Luis Enrique y Hansi Flick habían dejado algunas pistas en la previa. El español puso el foco en la presión de sus jugadores y el alemán, en las pérdidas de balón. También el DT del elenco culé habló de la madurez de su rival, en contraposición con la juventud de su plantilla. Y el partido terminó dándole la razón. Un pase mal dado de Lamine Yamal, el crack que considera que merece el Balón de Oro, provocó el primer festejo de los locales justo cuando la visita parecía mejor plantada en el terreno de juego. El talentoso zurdo de apenas 19 años intentó, con bastante displicencia, un pase al centro del campo, João Neves lo anticipó y Désiré Doué se aprovechó del mal -y lógico- posicionamiento de la defensa catalana.

Fue un fútbol de elaboración inmediata y ataques masivos el que propusieron PSG y Barcelona. Ambos tuvieron sus chances y se destacaron los arqueros Matvey Safonov y Joan García, con 3 y 10 atajadas, respectivamente. Y un dato no parece menor: salieron lesionados 5 futbolistas, casi todos por molestias musculares luego de realizar corridas a altísima velocidad. La intensidad fue tal que el partido por momentos pareció jugarse a otra velocidad.

Para entender la madurez de la que habló Flick hay que repasar las formaciones titulares. El alemán dijo además que el PSG “ha evolucionado mucho en los últimos años” y que “son el mejor equipo”. La lupa sobre los titulares no hay que ponerla solamente en las edades -el Barça alineó a 4 chicos de 19 años-, sino también en su lugar de formación. PSG jugó sin ningún canterano, mientras que en Barcelona sí lo hicieron 7. El francés compró un equipo a pedido del ojo de Luis Enrique y Hansi Flick se acopló a la filosofía culé y le imprimió su inconfundible sello.

Logró empatar la visita con un lindo gol del juvenil lateral derecho Xavi Espart. Pero un rato después, cuando los españoles mejor estaban, Lucas Hernández saltó más que todos y la metió de cabeza. El lateral zurdo fue reemplazado y recibió una sonora ovación del Parque de los Príncipes por anular a Yamal. Lo que le tocó al sustituto Zaire-Emery fue para la anécdota y la risa: Lamine lo desbordó en la primera y anotó el 2-2. Sí, lo ridiculizó.

Pero la juventud es divino tesoro y también inexperiencia. De otra manera no se entiende el gol sencillo que hizo Vitinha un minuto después de la igualdad: recibió solo en la medialuna del área y la ajustó abajo. Fue otro golpe de un PSG que entendió cuándo acelerar y cuándo esperar.

Ya no tuvo fuerzas el Barça, que volvió a marcar en una de las últimas y Fabián Ruiz, otro que se postuló para el Balón de Oro, puso el 4-2 definitivo. Barcelona dejó una muestra de su talento y su valentía, pero el PSG se quedó con algo más: la sensación de que, en los partidos grandes, ya no alcanza solamente con jugar bien. También hay que saber cuándo golpear. Y en París, esa diferencia fue del campeón. Mejor dicho aún: de bicampeón de la Champios League.

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