Por los mayores precios en dólares, las empresas optan por terminar las obras iniciadas. Hacia adelante, la dinámica del crédito será clave para el sector.

Pese a haber frenado el derrumbe que había sufrido durante el primer año de gestión libertaria, la actividad de la construcción sigue lejos de recuperar el nivel de 2023 y, en términos mensuales, alterna datos positivos con números negativos. Especialistas remarcan que, ante los elevados costos, las empresas optan por terminar las obras ya iniciadas en lugar de dar lugar a nuevos emprendimientos, y, hacia adelante, las expectativas van desde el estancamiento al optimismo moderado.
Vale recordar que, como consecuencia de la paralización de la obra pública, el sector se había derrumbado a niveles inéditos durante 2024. Luego de un breve rebote, el rubro muestra un freno ya desde hace más de un año, afectado también por el encarecimiento de los precios en dólares (resultado de la apreciación real del precio del dólar), particularmente en el segmento de insumos que no compiten con productos importados.
Desde febrero de este año, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) del INDEC exhibe una dinámica de «serrucho». En mayo el referencial había tocado un máximo desde que Javier Milei es presidente, pero en junio se hundió 4,1% mensual y quedó 20% por debajo de la cifra de noviembre de 2023.
Al respecto, Federico González Rouco, economista de la consultora Empiria, aclaró que, si bien la demanda de insumos para la construcción acumula un importante desplome desde que asumió el Gobierno (-22%), la caída es mucho más pronunciada en los insumos para el inicio de obras que en aquellos para refacciones o terminaciones (-30% vs -12%). «Si los costos subieron y los precios de venta no (pero se espera que sí, aunque sin certeza), lo mejor es terminar lo que hay y luego ver qué pasa. Eso está pasando: se termina lo que hay, se espera para comenzar«, profundizó el especialista en el mercado inmobiliario.
Las perspectivas para la construcción, según empresas y analistas
Vale remarcar que, según INDEC, aumentó el porcentaje de constructoras privadas que esperan que la actividad se mantenga estable (de 67% a 71%), mientras se redujo la porción de aquellas que esperan tanto alzas como bajas. «De este modo, las expectativas anticipan la continuidad del estancamiento que viene sufriendo la actividad», señaló la consultora LCG.
Entre las empresas que pronostican una merma en la construcción, las principales razones son la desaceleración de la economía y los elevados costos. A su vez, cuando se les consulta qué políticas podrían apuntalar al sector, las respuestas se concentran en una reducción de la carga fiscal y una mayor disponibilidad de créditos.
Sobre la suba de costos, Rouco puntualizó particularmente en el impacto sobre aquellos insumos que no compiten con artículos importados. En dólares, estos se dispararon 70% versus 2023, mientras que los insumos importados subieron 43%. Asimismo, medidos en pesos, ambos arrojaron ajustes por debajo de la inflación general, pero la baja real fue mayor entre los bienes que tienen competencia internacional.
En este contexto, el experto marcó que «un proceso de precios de venta estables y crédito hipotecario débil, genera poco margen para que la rentabilidad mejore«, a la vez que «la apreciación cambiaria y esos mismos precios de usados estables hacen que el poder de compra de los ahorros en términos de inmuebles mejore«. Como consecuencia, agregó, se profundiza la brecha entre dos «eslabones de una misma cadena sectorial»: la intermediación financiera, que muestra una dinámica alcista, y la construcción que no da señales claras de una recuperación sostenida.
Hacia adelante, Rouco entiende que «el costo de construcción no va a bajar (en dólares) significativamente» y que, tanto los precios como el crédito subirán, pero «nada descollante». Por lo tanto, si bien esto último se trata de una perspectiva moderadamente positiva para el sector.
Algo distinta es la visión de LCG, que aguarda una persistencia en esta dinámica «pobre». Para todo 2026, proyectan un crecimiento acumulado algo menor al 3%.
Tampoco exhibieron demasiado optimismo desde EcoAnalytics, donde remarcaron que el estancamiento del crédito en pesos al sector privado dejó de funcionar como un motor de la construcción, a lo cual se le suma «una inversión que no termina de despegar y salarios a los que les cuesta recomponer poder adquisitivo».



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