Alumnos de la Industrial unieron montaña y compromiso en Sarmiento


El Grupo de Montaña de la Escuela Industrial D. F. Sarmiento (EIDFS) llevó a cabo una experiencia transformadora en el departamento Sarmiento. Bajo el nombre «Más allá de la cumbre», este proyecto de Prácticas Socio-Educativas congregó a 50 alumnos de los cursos Básico y Avanzado, quienes, junto a instructores y docentes, se trasladaron al oeste sanjuanino para combinar la instrucción técnica con el servicio comunitario. La expedición, coordinada por el profesor Martín Alejandro Mut Paton, tuvo como escenario las estribaciones del Tontal Sur, específicamente en la zona de Santa Clara y la localidad ferroviaria de Cañada Honda.

El programa se estructuró sobre dos pilares fundamentales: una vertiente pedagógico-histórica y una sociocomunitaria. En la primera etapa, los jóvenes arribaron a Cañada Honda, donde visitaron la Escuela Albert Einstein. Allí, los alumnos de la Industrial no solo entregaron donaciones, sino que compartieron sus conocimientos técnicos con los niños del lugar, explicando las especialidades que cursan en los Institutos Preuniversitarios y proyectando material sobre la alta montaña, un entorno desconocido para muchos pequeños de la zona. A su vez, los estudiantes secundarios se enriquecieron al escuchar los proyectos sobre minería que desarrollan los alumnos de sexto grado locales.

Posteriormente, la delegación realizó una visita técnico-histórica a la Estación de Ferrocarril de Cañada Honda. Recibidos por el encargado Darío Sarmiento, profundizaron en la logística del transporte de carga, el funcionamiento de los motores diésel-eléctricos y el complejo sistema de maniobras ferroviarias. El aprendizaje incluyó datos históricos sobre la llegada del tren a San Juan en 1885 bajo la presidencia de Roca y la importancia del sistema de nivelación nacional vinculado a las vías. Esta instancia permitió a los alumnos dimensionar la vigencia del ferrocarril para el desarrollo minero y el progreso de los pueblos.

Rescate de la historia y técnica ferroviaria

La estancia en Cañada Honda fue una clase magistral de ingeniería y patrimonio. Los estudiantes aprendieron sobre el funcionamiento en «tándem» de las locomotoras y el uso estratégico de arena sobre las vías para mejorar la tracción. Se destacó además la arquitectura del edificio de la estación y su rol histórico desde principios del siglo XX, resaltando figuras como Monseñor Orzali en 1912. Esta conexión con el pasado ferroviario buscó que los jóvenes comprendieran cómo la infraestructura técnica moldea el crecimiento económico de una región.

Compromiso social en la Capilla de Santa Clara

Tras los desafíos logísticos del transporte —que incluyeron reparaciones mecánicas en plena ruta hacia Santa Clara—, el grupo se enfocó en su misión comunitaria en la Capilla de Santa Clara. Continuando una labor iniciada por la institución en 2018, los alumnos trabajaron intensamente en detalles constructivos y pintura interior. La tarea más destacada fue la construcción desde cero del Altar de la Capilla, además de la colocación de un cartel diseñado específicamente para la expedición por Ricardo Blarasín.

A pesar de las duras condiciones climáticas, con un fuerte viento Zonda que obligó a usar la capilla como refugio, el equipo terminó la segunda mano de pintura, amuró repisas y colocó las imágenes del Vía Crucis. El trabajo de campo se complementó con la práctica de cartografía y supervivencia, donde los estudiantes aplicaron conocimientos de ubicación en el terreno montañoso, alcanzando la cota de 2250 m.s.n.m. en el Puesto Aguilera tras ascender 9 kilómetros.

Vínculo humano y cierre espiritual

Un momento de gran valor humano ocurrió el domingo, cuando los alumnos escucharon el testimonio de la familia Suárez, habitantes ancestrales de los puestos de Santa Clara. Este intercambio permitió a los jóvenes conocer la vida en la montaña desde la perspectiva de quienes la habitan por generaciones.

La culminación de la práctica socio-educativa llegó a las 15:30 del domingo con la llegada de autoridades de la EIDFS y el Padre Andrés Peirone. En el interior de la capilla finalmente terminada por los estudiantes, se celebró la primera misa, cumpliendo un anhelo de la familia Suárez y sellando el éxito de una expedición que, fiel a su nombre, logró ir mucho más allá de alcanzar una cumbre geográfica, priorizando el esfuerzo colectivo y la solidaridad.

Alrededor de las 20:30 del 2 de agosto, los 56 expedicionarios regresaron a la escuela con la satisfacción de la tarea cumplida.

La experiencia vivida en fotos

 

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