la economía se mantuvo estancada en agosto y no logró recuperar casi nada del derrumbe de julio


La actividad económica tuvo un desempeño peor al esperado durante agosto, según los datos oficiales publicados por el INDEC este miércoles. Luego del derrumbe de julio, la economía se mantuvo prácticamente estancada, con lo cual es casi un hecho que el tercer trimestre cerrará en «rojo», lo cual confirmaría la recesión técnica.

Las estadísticas públicas exhibieron que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de agosto mejoró apenas un 0,1% mensual. Por lo tanto, no logró recuperar casi nada del 2,8% que había perdido en el mes previo.

La serie desestacionalizada del INDEC arrojó el tercer peor dato del EMAE desde noviembre de 2024, solo empeorado por la cifra de julio de este año y de marzo de 2025. Asimismo, la serie tendencia-ciclo refleja que la economía se mueve en un mismo nivel desde el segundo trimestre de 2025.

«La señal es de estabilización en un nivel bajo más que de rebote», expresó Joaquín Aranguiz, economista de la Fundación Libertad.

La economía necesita pegar un salto del 8,5% para evitar la recesión

Por su parte, el analista de la consultora Equilibra, Gonzalo Carrera, dimensionó el mal dato de actividad al señalar que, «para evitar la recesión la economía debe crecer más de 8,5% mensual en septiembre«. «Si bien el EMAE es una estimación del PBI y se corrige hacia atrás con más información, luce muy improbable que en septiembre la economía se recupere de forma tal que se evite la recesión. Incluso parece difícil evitar una caída abrupta. Con un crecimiento mensual de 1,5% de septiembre, el trimestre cerraría con caída de 2,3%«, detalló.

Vale recordar que el mes pasado el INDEC dio a conocer que el PBI se contrajo 0,6% en el segundo trimestre, versus los primeros tres meses de 2026. En términos técnicos, una economía entra en recesión cuando encadena dos trimestres consecutivos a la baja.

A nivel sectorial, Carrera subrayó una retracción del 2% mensual para las actividades primarias, explicada por la performance del agro (-3%) y de la pesca (un rubro que suele tener una elevada volatilidad). Mientras tanto, las actividades no primarias apenas recuperaron un 1%, aunque industria, construcción, comercio, transporte e intermediación financiera están más de 4% abajo del nivel de marzo de este año. «Contra febrero de 2025 los más golpeados son por mucho industria (-8%) y comercio (-7%)«, concluyó el especialista.

En términos interanuales, el EMAE sumó su segundo retroceso consecutivo al arrojar un declive del 1,7%. Solo los sectores de petróleo y minería, y de restaurantes y hoteles, mostraron una mejora considerable contra agosto del año pasado.

Una economía estancada en un bajo nivel y sin generación de empleo

La dinámica sectorial a lo largo de los últimos meses da muestra de un escenario que solo tiene a Vaca Muerta como cimiento sólido de la economía, sin que eso se traduzca en una creación neta de puestos de trabajo. Del otro lado, los rubros intensivos en generación de empleo profundizan cada vez más su crisis.

Un caso paradigmático es el de la industria manufacturera, cuya producción en agosto permaneció en torno a mínimos desde mediados de 2024. De acuerdo con una encuesta realizada por el INDEC, el 54% de los empresarios del sector marca a la débil demanda como el factor que más limita la producción. Los otros dos problemas más mencionados, aunque con mucha menor preponderancia, son la competencia de productos importados y la incertidumbre económica.

En este marco, las expectativas a futuro tampoco dan señales de reactivación. En materia de empleo, apenas el 4,9% de los industriales prevé incrementar su nómina de trabajadores en el último trimestre del año.

Expectativas débiles para el cierre del año: ¿un crecimiento acumulado más cercano al 1%?

Los números de agosto sorprendieron al mercado, que en el último REM pronosticó un crecimiento económico acumulado del 1,5% en 2026, muy por debajo del 3% que preveía a comienzos de año. Ahora, incluso, hay quienes sostienen que la mejora del PBI sería más cercana al 1%.

Desde la consultora LCG no ven con claridad qué motores pueden reactivar la economía, más allá de que pueda observarse alguna recuperación puntual en algún mes. «El consumo tiene un fuerte lastre con la caída del poder adquisitivo del salario formal y una menor tracción del crédito. La inversión posiblemente esté entrando en una nueva fase de ‘wait and see’ típica de un período electoral, por lo que tampoco podrá aportar. Y el gasto público tiene que ir acompañando la caída de la recaudación para mantener el superávit primario, lo cual tiene un efecto contractivo. La apuesta es a la recuperación sostenida de las exportaciones netas (por suba de exportaciones y baja de importaciones), pero por ahora solo está concentrada en un puñado de sectores pujantes con poco derrame hacia el resto», profundizaron.

En el mismo sentido, Santiago Casas, Economista Jefe de EcoAnalytics, aseveró que «el problema de fondo sigue siendo la debilidad de la demanda interna«. «Una política monetaria sin ancla nominal clara y con alta discrecionalidad contribuye a que los bancos mantengan las tasas de interés activas en niveles muy elevados, paralizando el crédito. Sin una recuperación del crédito, el consumo y la actividad de los sectores ligados al mercado interno difícilmente logren repuntar. A esto se suman el carácter procíclico del ajuste fiscal y la postergación de inversiones ante el riesgo electoral», agregó. En cuanto al aporte de las exportaciones, dijo que «ya no alcanza para compensar el deterioro del resto de la economía».



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