Los salarios formales le ganaron a la inflación en agosto, pero acumulan una caída real del 2,3% en el último año


Los salarios aumentaron 2,7% en agosto y superaron la inflación del 1,7%, con lo que registraron una mejora del poder adquisitivo cercana al 1% mensual. Sin embargo, la recuperación continúa mostrando fuertes diferencias entre los trabajadores, ya que los ingresos del sector privado registrado y del empleo público todavía pierden frente a los precios en la comparación interanual.

Así lo informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), a través de su último índice de salarios. El indicador acumuló un incremento del 35,6% en los últimos doce meses, por encima de la inflación del 33,5%, mientras que en los primeros ocho meses de 2026 avanzó un 25,1%, frente al 21,3% del Índice de Precios al Consumidor (IPC).

La mejora general, no obstante, estuvo impulsada principalmente por los ingresos de los trabajadores informales, que mostraron aumentos considerablemente superiores a los del empleo registrado. Esta diferencia resulta clave para interpretar la evolución de los salarios, en un contexto de debilitamiento del mercado laboral y pérdida de puestos de trabajo formales.

Salarios e inflación: quiénes ganaron y quiénes perdieron

La recuperación salarial de agosto alcanzó a los tres sectores relevados por el INDEC, aunque los trabajadores registrados todavía acumulan pérdidas de poder adquisitivo en la comparación interanual. Las mayores diferencias aparecieron entre el empleo formal y el informal, cuyos ingresos mostraron una evolución considerablemente superior durante el último año.

En el sector privado registrado, los salarios aumentaron 2,8% mensual, frente al 2,3% de julio, y consiguieron una mejora real cercana al 1,1%. Sin embargo, en los últimos doce meses acumularon un incremento del 30,4%, por debajo de la inflación del 33,5%, lo que representa una pérdida de poder adquisitivo del 2,3%.

Una situación similar atravesaron los trabajadores del sector público, cuyos ingresos avanzaron 2,3% en agosto, pero acumularon una suba interanual del 30,3%. La diferencia fue particularmente pronunciada entre las administraciones nacionales y provinciales, que registraron aumentos mensuales del 1,9% y 2,6%, respectivamente.

La brecha se amplió en la comparación interanual. Mientras que los salarios provinciales crecieron 30%, los correspondientes a la administración nacional aumentaron apenas 26,3%. De esta manera, los empleados públicos nacionales registraron una pérdida de poder adquisitivo del 5,4% respecto de agosto de 2025, la mayor entre los segmentos relevados.

En contraste, los salarios del sector privado no registrado aumentaron 3% mensual y acumularon una suba interanual del 55,4%, muy superior a la inflación. Este comportamiento contribuyó a que el índice salarial general mostrara una recuperación más pronunciada que la de los trabajadores formales.

No obstante, el indicador de salarios informales presenta un rezago metodológico de cinco meses, por lo que su evolución debe interpretarse con cautela al compararla con los ingresos registrados y la inflación del mismo período.

La recuperación salarial contrasta con la caída del empleo registrado

La mejora de los salarios reales se produjo en un contexto de retroceso del empleo formal, que continúa mostrando dificultades para recuperarse. Los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), correspondientes a julio, registraron un total de 12,726 millones de trabajadores, mientras que el empleo asalariado privado se ubicó en torno a los 6,08 millones, con una caída mensual del 0,2%.

La contracción también se observa en la comparación interanual, con una reducción del 2,2% en el empleo asalariado privado registrado. Así, mientras las remuneraciones de este sector comenzaron a recuperar parte del terreno perdido frente a la inflación, la cantidad de puestos de trabajo continuó disminuyendo, lo que evidencia una evolución dispar entre los salarios y la ocupación.

Por su parte, la última Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC ubicó la tasa de desocupación en 7,9% durante el segundo trimestre de 2026, mientras que la tasa de empleo alcanzó el 45% de la población.

La combinación de ambos indicadores introduce un matiz importante en la recuperación de los ingresos laborales. Si bien los aumentos salariales mejoran el poder de compra de quienes mantienen sus empleos, la reducción de la cantidad de asalariados registrados limita el alcance de esa recomposición y plantea un escenario menos favorable para una recuperación sostenida del consumo.

El desafío de sostener la recuperación frente a la inflación

La desaceleración de la inflación al 1,7% en agosto permitió que los salarios registraran una mejora real, aunque el IPC volvió a acelerarse levemente en septiembre, hasta el 1,9%. Todavía resta conocer la evolución de las remuneraciones de ese mes para determinar si los trabajadores lograron mantener sus aumentos por encima de los precios.

La continuidad de la recuperación será especialmente importante para los asalariados registrados, que necesitarán sostener mejoras reales para revertir las pérdidas interanuales. El resultado de agosto permitió reducir parcialmente ese deterioro, pero la recomposición del poder adquisitivo todavía está lejos de ser uniforme entre los distintos sectores del mercado laboral.



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