Defensa y Justicia le metió tres goles en el primer tiempo y después le hizo precio a un San Lorenzo desorientado
Lo que más preocupa en San Lorenzo no es una nueva derrota y las crisis deportiva e institucional que atraviesa, sino que lo más inquietante es que al pozo no se le observa el final. Así, la caída se antoja infinita y la sensación que se regala desde el campo de juego es que no hay energías. Tampoco existen demasiadas ideas que broten desde el banco de suplentes. El panorama es desalentador. Con más efectividad que brillo, Defensa y Justicia vapuleó 3-0 al Ciclón, que no pudo cambiar la cara con el arribo de Ruben Darío Insua por Néstor Raúl Gorosito. Bastante más: el Gallego solo sumó uno de los 9 puntos que disputó y no son pocos los hinchas que ya lo miran de reojo.
El torneo de San Lorenzo es tan malo como el año, por eso los miles de hinchas que colmaron la popular visitante en Florencio Varela no pudieron contener la bronca cuando el equipo de Insua se fue al entretiempo goleado 3-0. Es una pálida tras otra para el cuadro de Boedo y la paciencia tiene límites. Pero la pasión no entiende de razones y desde ahí hay que entender la postal de la tribuna pintada en su totalidad de azul y rojo. “Jugadores/la c… de su madre/a ver si se dan cuenta/que no juegan con nadie”, fue el cántico que acompañó la rápida caminata -pasos cortos, mirada errática y dientes apretados- del Gallego Insúa hacia el vestuario al final del primer tiempo.
No tenían razón los hinchas cuervos: enfrente estuvo Defensa y Justicia, un equipo consolidado y con una idea clara que baja el entrenador Julio Vaccari. También hay que decir que las urgencias del Ciclón son totalmente distintas a las del Halcón. Las rachas negativas no son crisis para los clubes denominados más chicos y el tiempo para trabajar se vuelve más laxo. Para muestra alcanza con decir que Insua ya empezará a ser mirado de reojo y apenas completó este sábado su tercer juego desde su regreso.
Iban apenas 11 minutos cuando Maximiliano Porcel dejó mano a mano con José Devecchi a Jeremías Lucco, que no falló en la definición. La acción fue un retrato perfecto del momento del Ciclón: un volante central recibe en soledad y sin que nadie lo presione, un extremo dibuja una diagonal y define después de recibir un pase por bajo desde la mitad de la cancha.
Es cierto que tampoco la fortuna lo acompaña a San Lorenzo porque tuvo algunas aproximaciones que pudieron ser peligrosas. Incluso marcó dos goles, aunque Rodrigo Auzmendi y Alexis Cuello estaban en clara posición adelantada.
Para colmo, en los últimos 2 minutos de la etapa inicial el local golpeó dos veces: primero, David Martínez tocó en el segundo palo un disparo de David Barbona; segundo, el propio Barbona recibió solo en el punto de penal y tocó de zurda a la red para que Insúa y los hinchas estallaran de furia.
A San Lorenzo le cuesta todo, pero las malas se agigantan aún más cuando sale de visitante. Por eso hasta es posible calificar de heroica la presencia de los hinchas en el Tomaghello. Lejos del Gasómetro, el Ciclón en este campeonato no ganó en 6 partidos: empató 2 (Estudiantes de Río Cuarto e Independiente) y perdió 4 (Lanús, Central Córdoba, Instituto y Defensa).
Buscó Insua con los cambios en el complemento, pero la suerte estaba echada. Lo mejor para San Lorenzo fue que Defensa y Justicia se apiadó y sacó el pie del acelerador.
La victoria sube al Halcón al segundo puesto del grupo, a la espera del choque de Vélez de mañana ante Platense, y la derrota deja a San Lorenzo cada vez más lejos del octavo puesto: está a 5 puntos. Y, en la Anual, quedó a 9 del último que clasifica a la Copa Sudamericana.
San Lorenzo se hunde y ya no encuentra dónde hacer pie. Insúa llegó para cambiar la historia, pero en tres partidos apenas pudo sumar un punto y el equipo sigue sin reaccionar. En Boedo, el pozo parece cada vez más profundo y nadie encuentra todavía la salida.

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