Maxi Meza rompió el silencio sobre su salida de River: “Uno acepta ser apartado, pero no en un container”

Maximiliano Meza rompió el silencio sobre uno de los episodios más incómodos de su salida de River. Ya instalado nuevamente en Independiente, el volante contó cómo vivió sus días como uno de los futbolistas apartados del plantel y fue contundente al describir las condiciones que encontraron para entrenarse en el predio de Cantilo: “Por rendimiento uno acepta ser apartado, pero no en un container”.

El denominado “grupo de Cantilo” volvió a quedar en el centro de la escena después de las salidas de Fabricio Bustos y Matías Viña, que provocaron que los futbolistas que todavía permanecían separados dejaran de entrenarse allí. La situación había generado cuestionamientos incluso puertas adentro de River y el propio presidente Stefano Di Carlo reconoció que enviar a los jugadores a ese predio no había sido la mejor decisión.

Meza fue ahora un poco más allá y contó cómo reaccionó cuando se encontró con aquella realidad. “No merecía lo que sucedió. Por rendimiento uno acepta ser apartado, pero no en un container. El primer día que llegué a esa situación le dije a mi representante que me sacara de ahí porque no iba a aguantar”, relató en diálogo con TyC Sports.

El futbolista de 33 años, de todos modos, separó las formas elegidas para apartarlo de la decisión deportiva. Y allí hizo autocrítica sobre un paso por River que estuvo lejos de cumplir con las expectativas que había generado su llegada desde Monterrey.

“Uno es autocrítico. Cuando llegué a River tenía otra expectativa y no la pude cumplir. Tuve varias lesiones y las cosas no salieron como esperaba. La exigencia en River es otra”, reconoció quien integró la Selección Argentina que disputó el Mundial de Rusia 2018.

Meza también reconstruyó cómo fueron los días previos a quedar marginado y aseguró que hasta último momento pensaba que formaría parte de la pretemporada. “Me dijeron que como iban a traer refuerzos iba a correr de atrás. Mi representante, que era el que se comunicaba por eso, lo primero que les dijo a los dirigentes fue: ‘Bueno, Maxi está para competir’. Y justo el domingo siguiente Pablo Longoria me comunicó que iba a ser del grupo de Cantilo”, recordó.

La crítica de Meza no pasó únicamente por su situación personal. También cuestionó la decisión de mantener separado a un grupo numeroso de futbolistas que, según su mirada, podía haber seguido trabajando junto con el resto del plantel y colaborado en los entrenamientos.

“Hubo un momento en que no podían hacer fútbol porque eran 15 jugadores. Creo que hoy no hay en un grupo de fútbol gente mala leche. Nosotros hubiéramos estado dispuestos a ayudar a los compañeros y podría haber sido de otra manera”, afirmó.

Pero fue al describir las condiciones del lugar donde debían trabajar cuando Meza dejó las declaraciones más fuertes. “Ahí no estaban dadas las condiciones para hacer una pretemporada. Había una carpa justo en invierno y había dos o tres bicicletas. No tenía gimnasio”, explicó.

Y entonces contó de dónde salió el container que terminó convirtiéndose en uno de los símbolos de aquella separación: “La gente misma de Cantilo nos ofreció el container. El utilero habló y nos consiguió ese lugar, que estaba equipado con ducha”.

Más allá de ese final conflictivo, Meza evitó que su salida borrara todo lo vivido en Núñez. “Fue una experiencia que disfruté mucho. Es un club que tiene gente increíble. Estaba mi hermano y compartir el día a día, por ahí llevarlo yo al entrenamiento, era un orgullo”, aseguró.

Incluso reveló una curiosidad que se produjo antes de su llegada a River. Cuando Martín Demichelis desembarcó como entrenador de Monterrey y Meza todavía jugaba en México, el técnico le pidió “que no fuera a River”.

La historia terminó tomando otro camino. Meza llegó a Núñez, las lesiones y el rendimiento le impidieron tener el protagonismo que esperaba y finalmente regresó a Independiente.

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