Germán Delfino explicó por qué el VAR no llamó a Pablo Dóvalo en la polémica entrada de Leonel Flores que podría haber sido roja

La polémica por la patada de Leonel Flores a Sasha Marcich todavía continúa. Después de que Nicolás Russo apuntara directamente contra Germán Delfino y cuestionara que el VAR no llamara a Pablo Dóvalo para revisar la acción, el propio responsable de la cabina tecnológica explicó por qué consideró correcta la decisión de mantener la tarjeta amarilla para el delantero de Boca.

La jugada ocurrió a los 12 minutos del primer tiempo del triunfo 1-0 del Xeneize sobre Lanús, en la Bombonera. Flores intentó presionar la salida del equipo visitante y llegó tarde a una pelota que ya había jugado Marcich. El delantero impactó con el taco sobre la pierna izquierda del defensor y los jugadores del Granate reclamaron inmediatamente la expulsión.

Dóvalo sancionó la infracción con amarilla y desde el VAR, integrado por Delfino y Javier Uziga, no consideraron que existiera un error claro y manifiesto que justificara llamar al árbitro para una revisión en campo.

“Nosotros analizamos la acción en la cabina. Nos dio que va de costado el jugador de Boca, ambos con las piernas en el aire, golpea con el taco del botín, no es un golpe pleno, es una fuerza media”, explicó Delfino en diálogo con El Gráfico.

El árbitro hizo hincapié en un aspecto que, según su interpretación, resultó determinante para mantener la sanción original. “El jugador de Lanús se levantó a los 40 segundos sin atención médica. Ahí te das cuenta de que el golpe no tuvo la fuerza de lo que parece en una sola cámara lenta súper slow que se ve el golpe”, señaló.

Delfino reconoció, de todos modos, que se trató de una acción discutible y que la frontera entre una amarilla y una roja no siempre resulta sencilla de establecer. “Para nosotros también era una acción temeraria como consideró el árbitro y el asistente en campo. Es totalmente interpretativa”, explicó.

La postura del VAR chocó con la mirada de Lanús. El entrenador Mauricio Pellegrino, el capitán Carlos Izquierdoz y el mediocampista Felipe Peña Biafore cuestionaron que Dóvalo no hubiera recibido el llamado desde la cabina para revisar la jugada.

Pero la crítica más fuerte llegó desde la dirigencia. Nicolás Russo, presidente de Lanús, diferenció la actuación de Dóvalo de la del VAR y apuntó directamente contra Delfino.

“El arbitraje fue bueno. Esa expulsión es el error, que el árbitro está lejos y es jugada de VAR. Pero bueno, no lo llamó y listo. Para eso está el VAR. Yo Delfino preferiría que no nos dirija más”, afirmó el dirigente después del partido.

La respuesta de Delfino llegó desde otro lugar: el análisis técnico de la acción. Para el encargado del VAR, el contacto existió y fue temerario, pero no alcanzó la intensidad necesaria para convertirse en una infracción merecedora de tarjeta roja.

“Ojalá pongan el audio de nuestro análisis. Pueden estar de acuerdo o no, son jugadas grises”, sostuvo Delfino, quien además aseguró que no había visto las declaraciones posteriores de Russo y los integrantes del plantel de Lanús.

Así, la jugada que pudo cambiar el desarrollo del partido quedó en el centro de la discusión. Lanús reclamó una expulsión que, de haberse concretado, habría dejado a Boca con diez jugadores durante prácticamente todo el encuentro. El VAR, en cambio, entendió que la decisión de Dóvalo de mostrar amarilla estaba dentro de los márgenes de interpretación permitidos.

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