El presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, advirtió que la inflación de EEUU no se está desacelerando de manera significativa. Afirmó que los miembros del banco central norteamericano deben tener la certeza de que sí lo está haciendo. De lo contrario, el banco central tendrá «trabajo por hacer». Sus declaraciones revirtieron las expectativas del mercado de los últimos días, que vuelve a esperar una suba de tasas en la reunión de la Fed en septiembre.
En un extenso discurso en el simposio anual de Jackson Hole, el primero desde que asumió la presidencia del banco central en mayo, Warsh reiteró que los responsables de la política monetaria volverán a fijar la inflación en su objetivo del 2% interanual, una meta que calificó de firme e inamovible.
«Este es mi criterio: debemos tener la certeza de que la inflación subyacente se está acercando a nuestro objetivo, de forma clara y a la velocidad suficiente. De lo contrario, tenemos trabajo por hacer«, planteó Warsh. «Ese es nuestro trabajo, nuestro mandato y nuestra responsabilidad», enfatizó.
Los dichos de Warsh llegan a tres semanas de que los miembros de la Fed tengan su reunión de dos días para definir el rumbo de la política monetaria de EEUU, por lo que el mercado rápidamente interpretó esa frase como una disposición a subir las tasas.
Los avances «modestos» para frenar la inflación
En otro momento de su exposición, Warsh recordó que hace unos días se conoció el Índice de Precios de Gastos de Consumo Personal (PCE, por sus siglas en inglés), que mantuvo la inflación interanual de julio en 3,7%.
“Los avances en los últimos dos años han sido modestos”, dijo, en referencia a esos datos. “No me indican que las tendencias subyacentes hayan mejorado significativamente”, agregó.
Y explicó que aproximadamente la mitad de los artículos de la canasta de bienes y servicios del PCE aumentaron a una tasa anual superior al 3%, por debajo de la tasa observada durante el repunte inflacionario de pandemia, pero por encima del nivel previo al coronavirus.
Si bien Warsh no sugirió un cronograma para las subas de tasas y afirmó explícitamente que sus declaraciones no debían interpretarse como una «orientación prospectiva», constituyen sus comentarios más detallados sobre la postura de la Fed respecto a sus esfuerzos por devolver la inflación al objetivo del 2% interanual tras más de cinco años.
En otro momento, señaló que actualmente considera que las expectativas de inflación están ancladas y mencionó que «es responsabilidad de la Reserva Federal asegurarse de que las expectativas de inflación no se desanclen«.
La reacción del mercado
Daniel Siluk, gestor de Carteras en Janus Henderson, explicó a este medio que Warsh «dejó claro que, con unos mercados laborales estables, un crecimiento resistente y unas condiciones financieras no especialmente restrictivas, la responsabilidad recae en los datos de inflación».
Agregó que «los mercados parecen haberse tranquilizado con esa claridad». Y argumentó que «el aumento de los rendimientos a corto plazo va acompañado de una estabilidad en los rendimientos a largo plazo, lo que sugiere una mayor confianza en el marco de la Fed para combatir la inflación».
Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, destacó que el discurso de Warsh mantuvo el tono «hawkish» de sus últimas declaraciones públicas.
En esa línea, afirmó a Ámbito que «la curva de tasas reaccionó aplanándose con una suba en la parte corta y un leve descenso en el tramo largo, señal de que el mercado asigna mayor probabilidad a que la Fed suba la tasa en el corto plazo«.
Según el FedWatch de CME Group, la posibilidad de que la Reserva Federal suba en 25 puntos básicos los tipos de interés en su reunión del 15 y 16 de septiembre pasó de 35% ayer a 61% este viernes.
Desde Balanz plantearon que la reacción del mercado «fue el manual clásico de un discurso hawkish: suba en tasas cortas, aplanamiento de curva, dólar más fuerte, oro más débil y acciones sin grandes cambios«.
Planteó que el «mensaje clave» para los mercados de tasas es que «una suba en septiembre pasó a ser prácticamente una moneda al aire«, con el mercado empezando a incorporar activamente el camino hacia dos subas para comienzos de 2027.
Y agregó: «La parte larga se sostuvo —e incluso repuntó levemente— porque la credibilidad de Warsh en el combate a la inflación fue vista como favorable para la duración«.


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