Santiago Bausili y Hernán Lacunza se cruzaron en redes por la alta morosidad y el rol del Banco Central
El debate en torno a los niveles de morosidad crediticia derivó en un cruce en la red social X entre Hernán Lacunza, exministro de Economía y referente económico de Pro, y el presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili.
Ambos economistas enfrentaron visiones técnicas y políticas sobre si las dificultades de pago de los deudores se tratan de un asunto estrictamente privado o si requieren un marco de regulación estatal. Por su parte, el presidente Javier Milei había afirmado que se trata de un “problema entre privados”.
“Un choque de autos también es un problema ‘entre privados’. A veces después tiene que intervenir la policía, una ambulancia, un juez. Es decir, el Estado. A nadie se le ocurre que el juez pague los daños con dinero público, sí que revise cumplimiento de normas y estimule acuerdos voluntarios”, planteó Lacunza en su cuenta de X.
En esa línea, el precandidato a presidente de Pro agregó: “A veces falla la prevención. Ausencia de carteles de velocidad, cruce de caminos, falta de educación vial, estimulan conductas imprudentes. Y todo es risas… hasta que dos privados chocan. Lo mismo con el crédito. Si se ceba a 100 por hora para recuperar consumo perdido, sin educación financiera es más probable que se trague los baches”.
Con el transcurso de las horas, llegó la respuesta del titular de la autoridad monetaria, dando inicio al contrapunto: “Flojo Hernán. Saltaste de ser gerente general del BCRA a político casi sin escalas. Transformás resolver una disputa económica entre privados a una sensación de falta de supervisión totalmente falsa. “Como si no supieses perfectamente cómo funciona la realidad”.
Por su parte, Lacunza le contestó a Bausili a los pocos minutos: “Hola Santi. No importo yo. En cambio yo reconozco tu integridad. Pero tampoco importás vos”.
“Sí importa que 28% de las personas deudoras están en mora (12,8% en monto, 15,5% incluyendo billeteras). Un choque en cadena. Alguna euforia pública pudo haber sobreestimulado el crédito (+130% real los préstamos personales en 2024, récord en este siglo). Si los pronósticos de salarios reales pecaban de optimistas, la capacidad de repago iba a ser menor. Típicos contratos donde el prestamista sabe más que el tomador: a veces las cuotas esconden tasas muy altas, más con inflación descendente”, analizó el también titular de la consultora Empiria.
Lacunza concluyó: “Negar el problema sería una preocupación adicional. Dejar en la banquina a tanta gente no es opción. Pero conozco tu capacidad. Sé que lo vas a resolver sin poner plata del Estado. Coincidiremos, como tantas otras veces. Abrazo”.
La discusión entre ambos economistas —quienes convivieron en la gestión pública durante el gobierno de Cambiemos— se produjo en un escenario de creciente atención sobre la situación de los deudores bancarios y, en particular, sobre los tomadores de créditos en proveedores no financieros.
Mientras el Gobierno nacional sostiene que las relaciones crediticias corresponden al sector privado y que las normas vigentes son suficientes para garantizar la estabilidad del sistema, Lacunza viene advirtiendo sobre la magnitud del fenómeno del atraso crediticio.
En declaraciones recientes, el exministro de Hacienda de Mauricio Macri alertó que más de cinco millones de personas presentan atrasos superiores a los 90 días en el cumplimiento de sus obligaciones crediticias, con un impacto marcado en jóvenes y en el segmento no bancario (fintech, tarjetas no bancarias y casas de electrodomésticos, entre otros), donde la irregularidad llega a rozar un tercio de la cartera.
Para el exfuncionario, desatender la situación de la mora podría dilatar su resolución por “cinco años”. En esa línea, remarcó que el Estado debe intervenir como facilitador regulatorio —promoviendo esquemas de refinanciamiento o instrumentos ad hoc— para recomponer la situación patrimonial de los deudores sin que eso implique un rescate fiscal.
La proyección de cara a 2027
La controversia entre los economistas se inscribe en la reconfiguración del escenario político en la antesala de las elecciones presidenciales del próximo año.
Tal como contó LA NACION, Lacunza comenzó a posicionarse como precandidato presidencial de Pro luego de una gira por Nueva York, donde presentó su programa económico y mantuvo reuniones con fondos de inversión de Wall Street.
Con el respaldo reservado de la vieja guardia del espacio, como la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y la exvicepresidente Gabriela Michetti, el director de Empiria busca consolidar una alternativa de centro, frente a las medidas de shock de la administración de La Libertad Avanza.

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