Scott Bessent y Kevin Warsh chocan por la intervención del Tesoro y la política de tasas


Las diferencias entre el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el titular de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ponen en el centro del debate un dilema clave para las finanzas de Estados Unidos: ¿cuál es el verdadero límite del no intervencionismo estatal al momento de regular la tasa de interés y determinar el costo del dinero?

Las diferencias tácticas son evidentes: Warsh promueve dar un paso atrás en las estrategias de comunicación tradicionales, para permitir que los mercados hagan el trabajo pesado, mientras que Bessent ha recurrido a diversas herramientas (incluso no tradicionales) con el propósito de optimizar el funcionamiento del mercado.

La división se volvió clara a medida que la administración Trump intensifica sus esfuerzos para contener los costos de financiamiento a largo plazo. Para analistas y operadores del mercado, esta estrategia difícilmente prosperará si la Casa Blanca no acompaña el proceso con un plan firme de consolidación del déficit fiscal.

El contraste entre ambos se evidenciará este viernes en Jackson Hole, el encuentro anual de la Fed. La intención de Warsh es que los mercados de bonos asuman un rol central en la determinación de las tasas, una postura que contrasta con el perfil intervencionista de Bessent. Mientras tanto, en Wall Street aguardan certezas sobre si el nuevo conducción del banco central mostrará mano firme contra la inflación en medio de un directorio fracturado.

Redoblar la apuesta

La postura del Tesoro quedó expuesta cuando Bessent confirmó que duplicará como mínimo las recompras de títulos de largo plazo. Para el funcionario, la escalada del bono a 30 años hasta niveles no vistos en casi dos décadas resulta injustificada frente a las variables de fondo.

Divergencia clave: Scott Bessent y Kevin Warsh discrepan sobre el rol estatal en la fijación de tasas de interés.

Divergencia clave: Scott Bessent y Kevin Warsh discrepan sobre el rol estatal en la fijación de tasas de interés.

FX

Los inversores interpretaron la medida como un mensaje claro de que Washington no tolerará que las tasas a 10 años, clave para los créditos hipotecarios, se aproximen al 5% sin responder de forma activa.

Por su parte, los inversores sostienen que Bessent está librando la batalla equivocada. Señalan que el incremento en los rendimientos responde al sólido crecimiento económico, la inflación persistente, las eventuales subas de tasas por parte de la Fed y la masiva oferta de bonos, incluida la emisión corporativa ligada a la inteligencia artificial, además de una creciente prima de riesgo fiscal asociada al déficit, y no a una falla de funcionamiento del mercado.

«Hay muy pocas pruebas de que los bonos del Tesoro estén sobrevendidos en este momento», expresó Will Compernolle, estratega macroeconómico de FHN Financial.

Operadores del mercado advierten que, de no permitirse que los rendimientos de los bonos escalen hasta un punto de equilibrio, la presión terminará trasladándose a otros activos, como ya se refleja en la caída del dólar registrada tras el anuncio de Bessent.

Bessent prefiere herramientas para optimizar el mercado, mientras Warsh aboga por la no intervención.

Bessent prefiere herramientas para optimizar el mercado, mientras Warsh aboga por la no intervención.

people.com

El foco del Tesoro

La estrategia de Bessent parece orientada a aliviar el costo financiero de la economía sin comprometer el crecimiento. Aunque el secretario asegura disponer de un abanico de recursos para intervenir, su margen de acción real sobre los rendimientos a largo plazo está acotada por la gestión de caja, las necesidades de financiamiento y el compromiso de Estados Unidos de mantener un cronograma de emisión predecible.

Inversores advierten no subestimar estas herramientas: Padhraic Garvey (ING) calificó las recompras no programadas como un posible «bazuca» que podría intensificarse y amplificar el impacto del Tesoro en el mercado.

Además de las recompras, el Tesoro puede alterar la combinación de plazos de su deuda y respalda medidas para potenciar la capacidad de intermediación bancaria en el mercado de bonos soberanos.

La Fed, con herramientas más fuertes

Por su parte, los instrumentos de la Fed poseen un mayor poder de fuego. La entidad fija las tasas a corto plazo y puede comprar o vender activos para moldear las condiciones financieras generales. Sin embargo, la novedad radica en que Warsh ha manifestado su intención de acotar el uso de estos mecanismos en comparación con el protagonismo que tuvieron en la gestión previa.

 Los instrumentos de la Fed poseen un mayor poder de fuego.

Los instrumentos de la Fed poseen un mayor poder de fuego.

Warsh mantiene desde hace tiempo una postura crítica hacia las compras masivas de títulos por parte de la Fed, al argumentar que dichas intervenciones deberían reservarse exclusivamente para escenarios de disfunción operativa real del mercado, dejando que la política de tasas sea el canal para cumplir los mandatos de empleo e inflación.

Los precios de los bonos indican que el mercado ya percibe a los Treasuries como activos riesgosos, mientras que las autoridades insisten en tratarlos como seguros. Al atribuir las subas de tasas a disfunciones del mercado en lugar de a dudas fiscales, la Fed interviene y amortigua las señales de precio que alertan sobre la insostenibilidad de la deuda.

En última instancia, el mercado coincide en que las recompras, los cambios en la emisión y la intervención de tasas no solucionarán el verdadero problema de fondo: el déficit fiscal persistente de Estados Unidos.



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