Erling Haaland esperó toda una vida para jugar un Mundial y tardó apenas 28 minutos en hacer historia: doblete y el sueño en marcha
La selección de Noruega tardó 28 años en volver a disputar un Mundial. A su máxima estrella, Erling Braut Haaland, le alcanzaron apenas 28 minutos para marcar su primer gol en la máxima cita del fútbol. Este martes, en Boston, los vikingos derrotaron 4-1 a Irak y comenzaron a alimentar una ilusión que llevaba décadas guardada. Y el gran responsable fue, como tantas veces, el delantero de Manchester City.
Distendido y sonriente, así se mostró Haaland en los minutos previos al encuentro. Conversó con los niños que lo acompañaron desde el túnel hasta el centro del campo durante la ceremonia protocolar y caminó hacia su estreno mundialista con la tranquilidad de quien parece haber nacido para escenarios como este.
Salió entre los últimos de la fila de jugadores y ocupó el décimo lugar de izquierda a derecha durante la entonación del himno. Luego tomó un poco de agua junto a sus compañeros al costado del campo y terminó de prepararse para un partido que esperaba desde hacía años.
La expectativa también se reflejaba en sus redes sociales. El lunes había publicado en X un video sobre los vikingos y el Mundial acompañado por una frase tan simple como contundente: “Un sueño de 28 años en proceso… vamos a por ello”.
Y no tardó demasiado en demostrarlo dentro de la cancha. A los dos minutos recibió un pelotazo largo y encaró hacia el área con la potencia y velocidad que lo distinguen, aunque el control se le fue largo cuando parecía quedar mano a mano.
Cuatro minutos más tarde volvió a picar al vacío, desbordó por derecha y lanzó un centro para Alexander Sørloth. A los 19 minutos tuvo su primera ocasión clara de gol con un cabezazo que se fue por encima del travesaño.
Era apenas un aviso. El gol estaba al caer y cayó nomás.
A los 28 minutos apareció por el segundo palo para empujar un envío desde la izquierda y marcar el 1-0. Su primer gol en un Mundial. El primero de una historia que recién empezaba.
🇳🇴⚽ ¡NORUEGA ABRIÓ EL MARCADOR!
A los 29′, Haaland marcó el 1-0 ante #Irak. pic.twitter.com/6vxFSVjQtF
— TyC Sports (@TyCSports) June 16, 2026
Corrió con los brazos abiertos hacia la tribuna ocupada por los hinchas noruegos mientras sus compañeros salían detrás suyo para abrazarlo. Después, cuando quedó solo frente al público, se sentó sobre el césped y ejecutó su ya clásico festejo en posición de meditación.
Sin embargo, Irak reaccionó y encontró el empate, amenazando con arruinar la fiesta. Pero Noruega respondió de inmediato. A los 42 minutos, Haaland aprovechó una salida defectuosa del arquero rival, recuperó la pelota y definió para establecer el 2-1.
¡DOBLETE DE HAALAND!
A los 43′, el delantero puso el 2-1 de Noruega ante Irak. pic.twitter.com/Sb5Xcj34sP
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Ni siquiera entonces pareció desahogarse demasiado. Apenas levantó los brazos antes de quedar envuelto en el abrazo de sus compañeros.
Los dos goles tampoco lo relajaron. Siguió presionando, corriendo y disputando cada pelota. A los 45 minutos protestó con evidente fastidio una falta que le sancionaron en una jugada dividida.
En el complemento, Noruega bajó el ritmo y el partido entró en una etapa menos frenética. Hubo menos intervenciones de Haaland, especialmente durante los primeros minutos de la segunda mitad.
Durante una pausa de hidratación intercambió algunas indicaciones con el entrenador y regresó rápidamente a su posición. Concentrado, atento y siempre involucrado en el juego.
Mientras peleaba espacio dentro del área entre empujones y marcas, llegó el 3-1 para Noruega tras un tiro de esquina que terminó de encaminar la victoria.
Y todavía tuvo tiempo para buscar otro más. A los 83 minutos volvió a capitalizar una desinteligencia defensiva iraquí y quedó mano a mano con el arquero, que esta vez consiguió evitar el tercero de su cuenta personal.
En las tribunas, mientras tanto, la fiesta ya era total. Los hinchas noruegos celebraban con el tradicional «viking row», una coreografía en la que se sientan en fila y simulan remar un barco, como homenaje a sus antepasados.
Entre cantos, banderas y festejos, el 4-1 definitivo llegó en tiempo de descuento y casi pasó inadvertido.
Porque la noche ya tenía dueño. Después de 28 años de espera para Noruega y de toda una vida para él, Haaland finalmente tuvo su debut mundialista. Y lo convirtió en una presentación imposible de olvidar.

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