Talleres le dio otro cachetazo a Independiente, Carlos Tevez le ganó el duelo de DTs a Gustavo Quinteros y se lo dio vuelta en Avellaneda

En un partido de fútbol se pueden validar o rebatir las frases hechas. Un axioma, por ejemplo, es que el de arquero es un puesto ingrato. Y pueden dar fe Rodrigo Rey y Guido Herrera: fallaron en los goles minutos después de regalar dos de las mejores atajadas del torneo. Otro enunciado avisa que para cerrar los juegos hay que meter piernas frescas y preparadas para el combate. A esto lo hizo el entrenador Gustavo Quinteros, que puso al volante central Rodrigo Fernández Cedrés por el ofensivo Lautaro Millán y, en un abrir y cerrar de ojos, Talleres se lo dio vuelta a Independiente para ganarle 2-1 en Avellaneda.

También se puede sumar otra frase hecha para explicar la caída del Rojo: los goles que se erran en un arco se sufren en el otro. No jugó lindo el local, no brilló. Pero sí jugó relativamente bien en ataque porque generó muchas y muy claras situaciones de peligro. La falta de puntería y las buenas atajadas de Herrera lo privaron de marcar más goles. Y cuando había conseguido la tan ansiada -y merecida- ventaja, una mala salida de Rey en un córner y una contra perfecta lo dejaron con las manos vacías.

Es un equipo raro Independiente, al menos el que plantó Quinteros. El entrenador puso en cancha a varios jugadores ofensivos y de buen pie (Millán, Malcorra, Abaldo, Montiel y Ávalos; solo Iván Marcone es de corte defensivo), pero no estuvieron finos en los pases. Se sucedieron muchas pérdidas sencillas. Y esos errores permitieron las corridas del rival. Por eso Talleres siempre estuvo cerca de perforar el arco de Rey, muy a pesar de que el peso del juego lo llevó el local. Los primeros 10 minutos del Rojo fueron apabullantes, aunque no pudo definir en las dos nítidas que tuvo.

Las emociones arribaron todas en el segundo tiempo. Primero, los arqueros regalaron sus atajadas para el cuadro: Herrera le sacó un disparo al ángulo a Montiel y Rey se estiró hasta lo imposible para taparle el gol a Ronaldo Martínez.

Pero instantes después de la atajada de Herrera, el arquero de la T entregó un rebote al medio y Ávalos la tocó al arco vacío. Para el paraguayo fue el séptimo festejo en el torneo. Luego llegó el cambio de Cedrés por Millán y la mala fortuna: en la primera acción se equivocó Rey y Augusto Schott le cabeceó en la nariz para el 1-0.

Hubo más silbidos que indiferencia para el entrenador Carlos Tevez, que regresó al club en el que dirigió entre 2023 y 2024, con 14 victorias, 11 empates y 7 caídas. La reprobación se sintió más fuerte en las populares, mientras que en las plateas se coló algún tímido aplauso. Y el Apache metió puño en el segundo gol porque tuvo algo de su sello: la armaron los ingresados Diego Valoyes y Valentín Dávila. ¿Cómo fue el tanto? El colombiano desbordó a pura potencia por la derecha y el juvenil definió dentro del área chica.

No existen merecimientos en el fútbol, otro lugar común. Por eso los hinchas del Rojo despidieron con silbidos a los jugadores.

Los comentarios están cerrados.