💰Clima de negocios: Francisco y la economía, desde las críticas a la idolatría del dinero al ejemplo del empresario que «fue rico, pero santo»Por Sebastián Catalano
Entre las características que signaron el pontificado de Francisco, el fallecido Papa argentino, se destacó su estilo político.
Quien encabezó la Iglesia Católica por 12 años y fue sepultado ayer en la basílica Santa María la Mayor, en Roma, con la presencia de más de 150 delegaciones extranjeras –Javier Milei y Donald Trump, incluidos– tenía una fortísima impronta política a la que no le faltaron, claro, contundentes postulados económicos. Una perspectiva que fue revolucionaria, para muchos, en aspectos como la centralidad de pobres y desvalidos, la ecología y la defensa del planeta y la crítica a la idolatría del dinero y al capitalismo, al que varias veces definió como “salvaje”.
A ese ecuménico análisis político, por estos lares siempre se le sumó una capa partidaria. Se debatió largo y tendido sobre el “Papa peronista”, se argumentó sobre si nunca volvió a su país para no interferir en la política local y hubo VAR detallado sobre las caras que ponía o dejaba de poner, y sobre la efusividad de los saludos protocolares, cada vez que lo visitaron los 4 presidentes que convivieron con su pontificado. También sobre los dirigentes gremiales o sociales que fueron al Vaticano y hasta con los destinatarios de los crucifijos bendecidos que enviaba al país.
Lo cierto es que, a lo largo de esos años, Francisco abordó con frecuencia temas relacionados con la economía, las finanzas y el rol de los empresarios en la sociedad.
Sus reflexiones se plasmaron en encíclicas, mensajes y discursos, donde criticó las desigualdades estructurales del sistema económico global y propuso una economía centrada en la dignidad humana y el bien común. En el “debe” muchos anotan cuestionamientos sobre el manejo de las finanzas del Vaticano, incluso en medio de importantes cambios que buscaron mayor transparencia, control del gasto, profesionalización de la gestión financiera y combate a la corrupción. Movimientos que incluyeron la destitución de prelados implicados en escándalos y que le generaron tensiones internas.
En un muy rápido repaso por sus documentos papales se destaca la Encíclica Laudato si’, de 2015, donde abordó la crisis ecológica y su vínculo con el modelo económico dominante. Criticó la especulación financiera y la desvinculación entre finanzas y economía real, afirmando que “las finanzas ahogan a la economía real”. También denunció la “cultura del descarte” y la idolatría del dinero, proponiendo una “ecología integral” que debía incluir dimensiones sociales y económicas. “Sobre el cuidado de la casa común”, tituló el documento, en referencia al planeta.
Cinco años después, en la Encíclica Fratelli tutti, Francisco profundizó en la crítica al neoliberalismo y la globalización excluyente. Reiteró que el mercado por sí solo no puede resolver todos los problemas y fustigó a la especulación financiera. En varias ocasiones, envió mensajes a los participantes del Foro de Davos. Y en 2024 instó a los líderes a mirar más allá del beneficio económico y a tomar decisiones morales y éticas para sanar un mundo “cada vez más lacerado”.
En 2020, en medio de la renegociación de la deuda local con acreedores privados y también con el Fondo Monetario Internacional, recibió a la directora del organismo, Kristalina Georgieva, en el Vaticano, para un seminario. Frente a ella, llamó a dar alivio a los países endeudados y no exigir pagos con sacrificios insoportables. Habló de solidaridad, en contra de la acumulación y pidió fomentar reestructuraciones sostenibles. Estaba presente el entonces ministro de Economía, Martín Guzmán, y su mentor, el Nobel Joseph Stiglitz. Guzmán, que tenía –y tiene– como parte del eje de su discurso económico la noción de “sostenibilidad de la deuda”, fue un dirigente muy cercano al Papa. Ambos se conocieron en 2018. “Gracias y hasta siempre, hermano”, lo despidió ayer el exministro en lnstagram.
Guzmán viene de participar del panel de la Comisión del Jubileo de la Deuda, en la ONU, en Washington, un encuentro que se desarrolló en paralelo a las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial que está terminando por estas horas en la capital de EEUU. Es una comisión que impulsó el propio Francisco, meses atrás.
“Fue un ser humano absolutamente extraordinario. Estaba preocupado por lo que ocurría en el mundo desarrollado y le inquietaba cómo se organizaba la economía global y las injusticias que genera. Reflexionaba profundamente sobre los problemas económicos y valoraba el rol de los mercados, pero reconocía que por sí solos producían resultados injustos. En nuestra última reunión me dijo ‘Quiero que quede claro que yo no soy comunista’. Me pareció clarísimo que su deseo era que construyamos una economía que funcione para todos”, dijo Guzmán en ese encuentro. Ambos se vieron por última vez en persona en diciembre pasado.
En una columna de opinión que Guzmán escribió junto a Stiglitz, y que publicó ayer Project Syndicate bajo el título “El Papa Francisco y el camino hacia una economía justa”, se destacaron los esfuerzos concretos del argentino “para construir una economía global más justa, humana y sostenible”.
“Francisco no dudó en alzar la voz. Criticó las normas globales que privilegiaban los monopolios, en particular en el ámbito de la propiedad intelectual, donde las protecciones diseñadas para recompensar la invención a menudo obstaculizan el acceso a tecnologías vitales. Durante la pandemia de COVID-19, instó personalmente al presidente estadounidense, Joe Biden, a apoyar una exención de los derechos de propiedad intelectual sobre los ADPIC [Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual] de la OMC, para que las personas de todo el mundo pudieran acceder a las vacunas. Su mensaje fue claro: la vida humana debe primar sobre las ganancias corporativas”, destacaron. Ambos dejaron en claro, además, que el informe que encargó Francisco a la comisión que ambos integran será entregado en unas semanas, probablemente ya con un nuevo Papa en funciones.

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