💰Clima de Negocios: el círculo rojo está «a full» con Milei, pero hay dudas por las turbulencias que genera el clima electoralPor Sebastián Catalano

El círculo rojo empresarial argentino está “a full” con el rumbo de la gestión de Javier Milei. No es una novedad. Los hombres y mujeres de negocios más encumbrados del país apoyan el modelo, y lo hacen a pesar de las turbulencias preelectorales, de algunas dudas económicas que empezaron a aparecer y de los mercados en estado de crispación.

Todo eso quedó plasmado la semana pasada en el escenario y los pasillos de la edición 2025 del Council de la Américas, el tradicional evento que reúne a empresarios y políticos, y que organiza la estadounidense AS/COA en asociación con la Cámara de Comercio (CAC) local. Junto con la reunión anual de IDEA, el Foro Llao Llao y los encuentros del Cicyp, es uno de los grandes termómetros del clima de negocios vernáculo, con la ventaja para muchos concurrentes de que es corto y express: se hace en una mañana en el siempre coqueto y señorial Palace Hotel de Recoleta.

En el círculo rojo, “aman” a Milei. Al menos hasta el momento. Ya ni siquiera cuestionan del todo sus “formas”, como ocurría en la campaña del 2023 y a comienzos de su gestión. Jugaron un pleno y ahora esperan los resultados: macro del todo estable y las reformas estructurales. ¿Y el resto de los empresarios, como los dueños de pymes? Ahí el furor es menor: el proceso de desinflación se ve empañado por números de actividad que generan dudas y por el clima preelectoral que siempre impacta.

Quizás quien mejor plasmó ese “amor” fue Mario Grinman, presidente de la CAC, quien en el discurso de inauguración de Council dijo que le daba “asquito” la actitud de los legisladores que votaban por esas horas –con éxito– la marcha atrás de los vetos presidenciales. No solo eso: palabra más, palabra menos, llamó a votar por La Libertad Avanza en las legislativas, siempre aclarando que la CAC no tiene actividad político partidaria.

Allegados confirmaron que tenía pensado ser mucho más explícito en ese llamamiento, pero a último momento optó por morigerar un mensaje que, de todas formas, fue muy contundente. Si bien hubo aplausos para el “asquito”, no pocos reflexionaron y unos minutos después reconocieron que “fue demasiado”. No gustó el tono, menos la palabra usada. “En algún momento se deberá convivir con la oposición. Además, el Congreso es el Congreso”, dijo un CEO vinculado al sector energético.

Milei habló 40 minutos con tono político, criticó a los diputados y habló del “risgo kuka”. “Tenemos un Congreso secuestrado por el kirchnerismo”, sentenció.

Los empresarios no hicieron mayores comentarios sobre el caso Andis, que el jueves comenzaba a tomar vigor. Algunos no estaban muy al tanto del tema y otros se hicieron los distraídos. El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, sí tuvo que hablar con la prensa del tema cuando ingresó: dijo que es una cuestión que deberá resolver la Justicia y avisó que no pone las manos en el fuego por ningún funcionario, aunque se apuró a aclarar que “por supuesto que creo en la inocencia de Karina Milei y de Lule Menem”.

Más allá de “affaire asquito”, Grinman quedó envuelto en una fuerte e inesperada polémica con el ministro Federico Sturzenegger, quien fue orador del evento y no se puso colorado en enrostrarle a su anfitrión una medida judicial que frena una de las banderas de su gestión: los aportes obligatorios de los empleados de Comercio a fondos de capacitación, como el Inacap. El cruce fue intenso. El titular de la cartera Desregulación le pidió a Grinman –en su evento, en vivo y en directo– que retire una cautelar contra su medida que buscó hacer voluntarios esos aportes, igual que tienen otros rubros. El dirigente empresarial le dijo, desde la platea, que ni lo sueñe. El ministro lo trató de “casta” y siguió con su discurso. Murmullos, miradas y hasta alguna sonrisa atravesaron el salón principal del Alvear.

Ayer, con su aspecto calmo de siempre, Grinman volvió a asegurar que no se sintió para nada aludido y que la cautelar no la impulsa la CAC (algo que técnicamente es verdad… técnicamente). Detrás de toda la discusión hay fondos anuales por unos $70.000 millones que aportan a las cámaras sectoriales los empleados de Comercio.

El Grupo de los 6 nuclea a buena parte de ese círculo rojo que está obnubilado por Milei. Está compuesto por la Unión Industrial Argentina (UIA), la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), la Cámara Argentina de Comercio (CAC) y la Sociedad Rural Argentina (SRA), y no es una asociación en sí misma ya que los dirigentes que las presiden defienden sus sectores. Con todo, suelen intentar alinearse. En ese caso todos dicen que están de acuerdo con el rumbo… pero hay algunas diferencias.

Grosso modo, lo más cercanos a Milei son la CAC, con Grinman a la cabeza; la SRA, que comanda Nicolás Pino, muy cercano al presidente y a Karina Milei; y Adelmo Gabbi, titular de la Bolsa porteña.

El resto tiene cuestionamientos más o menos notorios a la gestión libertaria. Adeba, por caso, que preside Javier Bolzico, está en medio de una fuerte tensión con el ministro Luis Caputo porque sus representados se sintieron perjudicados por el desarme de las Lefis que provocó una suba del dólar del 14% en julio y un fuerte incremento de las tasas de interés (que los obliga a pagar por depósitos mientras baja el crédito). Los bancos le avisaron a Caputo y su equipo que lo que terminó pasando iba a pasar y, dicen, no los escucharon. Desde entonces, y en medio de herramientas de liquidez de corto plazo y suba de encajes, hay un tire y afloje diario del Gobierno con las entidades bancarias. “Cambian la cancha en la que jugamos el partido. No iba a ser así. La verdad, en las últimas semanas se mandaron una atrás de la otra”, se quejó un alto ejecutivo del sector financiero.

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