La situación energética en Calingasta ha llegado a un punto crítico tras el reciente temporal de nieve y lluvia que azotó a la zona cordillerana. Ante la persistencia de las interrupciones en el suministro, un grupo de vecinos se presentó formalmente en la sede del Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) para radicar una denuncia contra la empresa distribuidora Naturgy. El reclamo no solo se centra en la coyuntura del clima, sino que apunta a un problema estructural: los vecinos sostienen que el colapso del servicio es consecuencia de un deterioro crónico de la infraestructura y una falta de mantenimiento sostenida en el tiempo.
Exigencias de fondo y auditoría integral
Los denunciantes han solicitado al organismo de control la realización de una auditoría integral de toda la red de distribución eléctrica en el departamento. Según argumentan, las fallas constantes no pueden atribuirse exclusivamente a las condiciones climáticas extremas, sino que reflejan la fragilidad de un tendido que no ha recibido las inversiones necesarias. En este sentido, la exigencia vecinal incluye la puesta en marcha inmediata de un plan de acción preventivo o de contingencia diseñado específicamente para mitigar los efectos de futuros eventos meteorológicos, tales como nevadas intensas, lluvias, vientos fuertes o incluso sismos, evitando que la población vuelva a quedar aislada energéticamente.
Otro de los puntos centrales de la presentación es la demanda de sanciones económicas inmediatas. Actualmente, el sistema regulatorio establece que las multas se calculan de manera semestral, basándose en informes mensuales que la empresa entrega al EPRE. Esto implica una demora burocrática que los usuarios consideran inaceptable, ya que las compensaciones por los cortes sufridos durante este temporal recién se verían reflejadas en las facturas de los primeros meses del año 2027. Los vecinos exigen que el cobro de estas multas se acelere y que las bonificaciones, que pueden oscilar entre el 55% y el 95% del valor del servicio según la duración de la interrupción y el consumo, lleguen efectivamente a los damnificados de forma rápida.
El impacto de la falta de inversión
El reporte oficial del EPRE confirmó que la situación más grave se concentra en Calingasta, aunque también se registraron fallas de infraestructura en los departamentos de Iglesia y Angaco. En suelo calingastino, localidades como Barreal, Tamberías, Alto Calingasta y Puchuzúm han sido las más castigadas, con cientos de usuarios permaneciendo a oscuras durante días debido a la acumulación de hielo y la caída de ramas sobre las líneas. Sin embargo, el malestar se ha extendido a otras zonas como Alto Verde, Villa Calingasta, Villa Nueva, Hilario y Sorocayense, donde los reclamos por la precariedad del servicio se multiplican de forma constante.
La falta de electricidad tiene consecuencias que van más allá de la iluminación. En estas zonas rurales y de montaña, miles de habitantes dependen directamente del suministro eléctrico para acceder a servicios básicos de supervivencia. Muchas viviendas utilizan bombas eléctricas para la extracción de agua potable y sistemas de calefacción que requieren energía, lo que vuelve a la población extremadamente vulnerable ante las temperaturas bajo cero que caracterizan al invierno cordillerano. Para los residentes, la falta de luz se traduce rápidamente en falta de agua y de calor, agravando la emergencia social provocada por el temporal.
Respuesta oficial y operativa de emergencia
Desde el EPRE han emitido una intimación formal a Naturgy para que multiplique de forma inmediata la cantidad de cuadrillas y equipos de reparación en el terreno. Si bien el organismo advirtió que evaluará las sanciones económicas correspondientes al cierre del semestre, la urgencia de los vecinos obliga a una revisión de estos plazos. Por su parte, desde la distribuidora informaron que se encuentran trabajando a contrarreloj para restablecer el servicio, alegando que el bloqueo de los caminos y las inclemencias climáticas han dificultado las maniobras de reparación de las líneas dañadas.
La empresa comunicó el despliegue de operativos especiales con tecnología satelital para intentar mantener la conectividad técnica y agilizar la detección de fallas en áreas remotas. No obstante, las explicaciones de la compañía no han logrado calmar el descontento de una comunidad que se siente desprotegida por un servicio que consideran obsoleto. Mientras la asistencia municipal continúa llegando a las familias afectadas por el frío, el pedido de fondo de los ciudadanos de Calingasta es claro: inversión real y un marco regulatorio que castigue el incumplimiento con la misma velocidad con la que se producen los cortes.

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