Tomás Balmaceda: «La violencia en redes refleja y alimenta la de la vida real»Por Valeria González

“Internet es muy grande”, advirtió el filósofo y periodista Tomás Balmaceda en el auditorio de Ticmas durante la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (FIL 2025). “Es un terreno con muchos recovecos, con muchos rincones, y uno de esos rincones es la manósfera”.

La afirmación cayó como un anzuelo entre el público atento que había llegado para escuchar una de las charlas más esperadas de las jornadas educativas organizadas por Ticmas. Balmaceda, doctor en Filosofía, docente universitario y columnista de Infobae en vivo, fue entrevistado por Patricio Zunini en el marco del ciclo dedicado a la adolescencia, a propósito de la miniserie británica producida por Netflix Adolescencia, de los creadores Jack Thorne y Stephen Graham.

En la charla se desplegó un análisis afilado y documentado sobre una subcultura en expansión: la manósfera, un ecosistema digital donde circulan discursos que combinan misoginia, resentimiento juvenil y narrativas conspirativas.

La manósfera, explicó Balmaceda, no es un espacio uniforme, sino un entramado de comunidades virtuales, grupos cerrados, foros y algoritmos que refuerzan una visión distorsionada de las relaciones humanas. Según este esquema, los hombres se dividen en tres categorías: los “Chads” (atractivos, exitosos, deseables), los “incels” (célibes involuntarios que no acceden a relaciones afectivas) y los “normies” (la masa intermedia, considerada común o mediocre).

“Soy un normie”, bromeó Balmaceda, señalando su propia papada como un marcador de inferioridad en la lógica de estas comunidades, donde los “Chads” tienen quijadas angulosas y éxito garantizado, mientras los “incels” acumulan frustraciones que, muchas veces, se convierten en odio. El problema, agregó, es que “estos espacios empiezan a crecer por los algoritmos de recomendación” y terminan atrapando a usuarios adolescentes que, sin proponérselo, caen en un espiral ideológico que refuerza el resentimiento.

Uno de los pilares ideológicos de la también llamada machosfera es la ginecocracia: la idea de que las mujeres han engañado a los hombres haciéndose pasar por el “sexo débil” y obteniendo privilegios legislativos, emocionales y sociales. Para ejemplificar, Balmaceda citó cómo se usan casos reales de hombres agredidos por mujeres como “tokenismo” para construir una narrativa de opresión masculina, sin considerar el peso estadístico real de estos episodios.

Además de los incels, la manósfera alberga a los pick up artists, autodenominados artistas del levante que promueven estrategias para seducir mujeres desde la manipulación y la humillación. “La idea del ‘no es sí’ es la contracara directa del ‘no es no’”, explicó Balmaceda. Y no sólo hombres participan en estas comunidades: también están las “tradwives”, mujeres que desde redes como TikTok e Instagram promueven un retorno a los roles tradicionales de género.

Balmaceda expuso que aunque estas comunidades están gestándose desde hace tiempo en las plataformas digitales, no son “visibles” para todos. Tomó como ejemplo lo que ocurre en la serie Adolescencia: por un lado, la madre del protagonista no sabe cómo es que su hijo está involucrado en estas dinámicas si no salía de su cuarto y “pensó que así se mantenía seguro”; por otro, el detective que “hace quedar como un tonto” a su hijo cuando éste último le señala que para saber qué quiere resolver del caso debe entender cómo es que se comunican los jóvenes.

A pesar de la anotación, consideró que es una tarea difícil ser padre o docente, pues como adultos también nos atraviesan diversos problemas que ponen distancia de la parte emocional con nuestros círculos más jóvenes. “Lo ideal sería poder ver lo que ellos ven, hacerlos sentir que alguien los escucha, pero los padres y los docentes dirán ‘pará, estoy tratando de salir del mes, de los problemas sociales, etcétera‘”.

Ese diseño se ve reforzado por las burbujas algorítmicas. “Vos podés estar todo el día en TikTok y no ver nada de esto porque el algoritmo no te lo muestra”, explicó. Y con una crudeza pedagógica, agregó: “Todo eso pasa en el teléfono de tu hijo o tu hija, que está sentado al lado tuyo mientras vos pensás que está a salvo”.

Un adolescente que es excluido o agredido en el aula, probablemente siga siéndolo en redes sociales o grupos de WhatsApp. Los docentes, sostuvo, muchas veces no tienen recursos ni herramientas para intervenir. “Estamos en momentos muy complejos de recomposición salarial”, apuntó.

Más adelante, se habló sobre que la violencia simbólica que atraviesa a estas comunidades no se queda en la pantalla. Balmaceda recordó su participación en un informe de UNICEF sobre bullying y destacó un dato revelador: “Cuando los chicos que son víctimas de bullying cuentan cómo lo manejan, en cuarto o quinto lugar está hablar con los padres”.

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