Si esta guerra en Medio Oriente terminó, prepárense para interesantes debates políticosOPINIONPor Thomas L. Friedman|The New York Times

Espero, sinceramente, que este alto el fuego entre Irán e Israel se mantenga y se extienda a Gaza. En primer lugar, para poner fin a toda la matanza; pero, en segundo lugar, porque creo que esta guerra desencadenará debates muy necesarios en Irán, Israel y la comunidad palestina.

Estos debates no tendrán lugar la mañana en que las armas callen, cuando los líderes de todos los países implicados intenten reivindicar algún tipo de victoria. Pero todo mi instinto me dice que ocurrirán la mañana siguiente a la mañana siguiente, cuando toda la política interna comience a ponerse en marcha.

Entre los palestinos de Gaza, se preguntará a sus derrotados líderes de Hamas: “¿En qué demonios estaban pensando el 7 de octubre de 2023? Iniciaron una guerra con Israel, un enemigo militar muy superior, sin otro objetivo que la destrucción, lo que solo provocó que los judíos respondieran sin otro objetivo que la destrucción. Sacrificaron decenas de miles de hogares y vidas para ganarse la simpatía de la próxima generación de jóvenes globales en TikTok, pero ahora Gaza ya no existe“.

Entre los israelíes, la pregunta que los sectores mayoritariamente seculares de esa sociedad —pilotos de la fuerza aérea, ciberguerreros, tecnólogos, científicos, diseñadores de armas y agentes del Mossad, las personas que realmente derrotaron a Hamas, Hezbollah e Irán— le harán al gobierno radical nacionalista-religioso es: “¿Adónde creen que nos están llevando? Nosotros fuimos los que ganamos esta guerra y no vamos a permitir que aprovechen esta victoria para ganar las próximas elecciones y llevar a cabo su plan de aplastar nuestro Tribunal Supremo, anexionar Cisjordania, eximir a los ultraortodoxos de servir en el ejército y crear un Israel paria, en el que nuestros hijos ya no querrán vivir. De ninguna manera».

Y entre los iraníes, la pregunta que sin duda se le hará a sus líderes clericales y a los corruptos Guardias Revolucionarios: “Gastaron miles de millones de dólares tratando de construir una bomba nuclear para amenazar a Israel y controlar a distancia Líbano, Siria, Irak y Yemen. Pero trajeron la guerra a nuestro país: nuestras familias tuvieron que huir de Teherán y nuestros generales fueron asesinados por drones israelíes en sus propias camas. Todo lo que hicieron fue destruir unos cuantos edificios y matar a algunos civiles en Israel y, cuando Donald Trump atacó nuestras tres instalaciones nucleares clave, su respuesta fue montar un inofensivo espectáculo de luz y sonido sobre una base aérea estadounidense en Qatar. Eran tigres de papel, que solo sabían utilizar la tecnología para reprimir a nuestro propio pueblo. Mientras tanto, nuestra gran civilización persa está indigente, destrozada y muy por detrás del resto del mundo».

Puede que no suceda de la noche a la mañana, pero cada hueso de mi cuerpo me dice que estas discusiones están por llegar. Porque nunca hemos tenido una guerra como esta en la región.

Es decir, una guerra en la que Hamas, Hezbollah, Irán e Israel están liderados por nacionalistas religiosos que piensan que Dios está de su lado. Una guerra en la que Israel ha hecho Gaza inhabitable, tras ser humillado por las fuerzas de Hamas, que mataron a más judíos en un día que en cualquier otro desde el Holocausto. Una guerra en la que Israel fue capaz de decapitar y destruir en gran medida a Hezbollah como fuerza política en el Líbano y Siria, donde la milicia pro iraní había ayudado a aplastar los brotes de democracia desde la década de 1980. Una guerra en la que las principales instalaciones nucleares de Irán fueron bombardeadas por un presidente estadounidense, algo que los mulás iraníes nunca pensaron que sucedería.

En resumen: todos fueron hasta el final, rompiendo barreras psicológicas y militares que nunca imaginamos que se traspasarían. Si no se detienen ahora, o pronto, todos llegarán a donde se dirigen: a una guerra eterna —todos, en todas partes, todo el tiempo— que no dejará nada ni a nadie indemne.

Por todas estas razones, estoy convencido de que se avecinan debates internos muy importantes, si es que las guerras realmente cesan.

Una teocracia al estilo iraní
Una teocracia al estilo iraní es precisamente lo que se intenta de que la victoria de Israel no cree en Jerusalén (REUTERS)

“En Serbia, en 2000, el presidente nacionalista Slobodan Milosevic cayó tras perder las guerras de Bosnia y Kosovo cuando intentó amañar las siguientes elecciones», afirmó Charney en una entrevista. “La derrota de Irak en la primera Guerra del Golfo provocó una revuelta masiva contra Sadam Husein que este tuvo que sofocar brutalmente. Cuando la junta militar argentina perdió la Guerra de las Malvinas en 1982, tuvo que permitir el retorno de la democracia. Y tras el armisticio que marcó la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, se produjo la Revolución de Noviembre que derrocó al káiser. Los hombres fuertes no parecen tan fuertes cuando son perdedores“, explicó en ese sentido.

Las encuestas limitadas que tenemos de Gaza, añadió Charney, sugieren una reacción contra Hamas por la catástrofe que ha sufrido la población.

Aún no hay sondeos de Irán desde que comenzó el conflicto actual, “pero, según se informa, los debates en las redes sociales eran favorables cuando se comenzó con ataques contra figuras impopulares del régimen, y luego se volvieron más patrióticas a medida que aumentaban las víctimas civiles”, continuó.

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