San Lorenzo logró su primera victoria con Gorosito con un gol de Auzmendi que protestó todo Gimnasia de Mendoza
Es todo a pulmón azulgrana. Con la tribuna empujando, con los jugadores metiendo, muy a pesar de sus limitaciones. Bombea el corazón, sobra sangre, falta juego. Pero San Lorenzo va. Y con una guapeada consigue el triunfo. Por el incansable Alexis Cuello, que corrió todas. Por Nicolás Tripichio, que enseña el camino con un pase al vació. Por Gregorio Rodríguez, que mete el centro atrás. Y por Rodrigo Auzmendi, fundamentalmente, el goleador. Porque la peleó siempre, sobre todo en el último tramo del partido, consiguió su primer triunfo del Torneo Clausura.
Y celebraron sus hinchas con el desahogo de la garganta y el aliento. Porque aquí, en el Bajo Flores, todo cuesta más. Ni siquiera pudieron jugar sus refuerzos, Juan Pablo Alvarez y Emiliano Amor porque era muy pretencioso contar a Gustavo Del Prete, recién llegado. Entre las inhibiciones que lo aquejan, Néstor Gorosito se tuvo que arreglar con lo que tenía a mano.
El primer tiempo ofreció juego directo, pocos pases y muchas imprecisiones. En este contexto, Gimnasia mostró un mayor volumen de juego a bordo del 4-3-3 a partir de sus volantes, en especial Fermín Antonini y Facundo Lencioni. No obstante, le costó llegar claro hasta el área de Orlando Gill. Encontró alguna facilidad por afuera, sobre todo por la izquierda, donde Julián Ceballos profundizó, pero las jugadas terminaron sin éxito.
ARRIBA EL CICLÓN EN EL NUEVO GASÓMETRO: asístencia de Rodríguez y gol de Auzmendi para el 1-0 de San Lorenzo contra Gimnasia de Mendoza.
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— SportsCenter (@SC_ESPN) July 28, 2026
San Lorenzo volvió a presentar un 4-4-2 con la inclusión de Agustín Ladstatter a la derecha y Nicolás Tripichio en el medio, tal cual había jugado en el segundo tiempo contra Lanús. El joven de 21 años fue el más atrevido. Entre tanta mediocridad creativa, al menos encaró, fue punzante e intentó alguna conexión con Alexis Cuello. Sin embargo, no generó situaciones claras, con la excepción de una pared con el “9” que terminó en un remate tan débil como sencillo para César Rigamonti.
Volvió a decepcionar Facundo Gulli, que arrancó por la izquierda y se soltó para intentar ser el enganche. El chico 20 años estuvo muy errático, apagado. Y en un juego de ida y vuelta, se perdió en el medio del vértigo que propusieron unos y otros.
Gimnasia tuvo la posibilidad más nítida en los primeros cuarenta y cinco minutos. Fue desde un tiro de esquina que ejecutó Lencioni y cabeceó Ezequiel Muñoz. Entonces, Gill mostró todos sus reflejos, igual que en el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México, para tapar una pelota envenenada.
En el segundo tiempo, Gorosito entendió que necesitaba más desequilibrio, sacó al desangelado Gulli y metió a Nahuel Barrios. También ingresó Juan Rattalino en el medio, aunque se destacó mucho más por el manejo de la pelota parada. Y de un tiro libre casi lo abre Franco Lorenzón tras un rebote.
Los mendocinos triangulaban mejor, pero tenían muy poco peso en el área. Y los cambios de Darío Franco no funcionaron. Salió Ladstatter, ya no tan gravitante, para que ingrese Rodríguez. Auzmendi merodeaba el gol, incluso hubo un tiro en el palo que no hubiera sido convalidado por offside, pero pareció un vaticinio.
Hasta que de tanto insistir, llegó el grito sagrado, los tres puntos y un poco de alivio para un club agitado institucional y económicamente.

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