San Lorenzo le ganó a Unión y descomprimió el desencanto de los hinchas: la tarde en el Bajo Flores arrancó con lluvia de silbidos y terminó con una sonrisa

San Lorenzo salió airoso después de la caída en el clásico ante Huracán del último domingo. En la semana, la barra brava irrumpió en un entrenamiento para dejar constancia del malestar y amenazar con una nueva visita si las cosas no cambiaban. Aunque habían pasado seis días del 0-2, los hinchas prolongaron el malestar por el partido perdido ante el Globo y, en cuanto los jugadores pisaron el campo para enfrentar a Unión, fueron recibidos con una silbatina que le abrió paso a un popurrí de cantitos que dejaron claro el desencanto.

A simple vista, el 1 a 0 ante el Tatengue parece mezquino, pero, dado el contexto en que el Ciclón ganó el partido, se trata de un triunfo significativo: el equipo demostró que está, que dio la cara después de Huracán. Ajeno a ese humor, Unión, de todos modos, la pasó peor. El equipo de Leonardo Madelón tuvo problemas de entrada: debió usar dos ventanas de cambios en el primer tiempo por distintas lesiones.

Primero, la de Ignacio Malcorra a los 17 minutos y luego la de Joaquín Mosqueira a los 27. En apenas 10 minutos, cuando todavía no se había cumplido media hora de juego, el entrenador debió quemar cartuchos. Le quedó solo una ventana para dos cambios en la segunda parte, ya que antes del reinicio Lautaro Vargas tampoco salió a la cancha, lesionado.

Aunque sin éxito, San Lorenzo mostró los dientes en la primera parte: Alexis Cuello y Rodrigo Auzmendi exigieron de cabeza y un derechazo de Juan Pablo Álvarez pasó muy cerca del palo. Pero goles, ninguno.

En la segunda parte, Matías Mansilla tuvo una atajada sensacional ante un cabezazo de Cuello tras un tiro de esquina. El arquero de Unión se estiró y pudo desviar una pelota que se metía junto al palo. Antes había habido algunas situaciones, aunque tibias, pero la de los 12 minutos del complemento fue la más concreta que había mostrado el partido.

Pero el guardameta no tuvo la misma reacción algunos minutos más tarde, cuando Rodrigo Auzmendi le entró de lleno a una pelota que esperó dentro del área -envío de Cuello y desvío en un defensor- y la puso entre Mansilla y el palo. Gran pegada del ex Banfield, mala praxis del hombre de Unión.

El tanto descomprimió la tensión en el Nuevo Gasómetro, donde el clima no había tenido tregua durante el entretiempo. Los hinchas encendieron las bengalas prohibidas que no deberían haber ingresado al estadio; el equipo se soltó y comenzó a sumar situaciones frente al arco.

Lo siguiente que despertó silbidos fue la decisión de Leandro Rey Hilfer, quien primero marcó penal cuando Matías Reali se zambulló junto a los pies de Maizon Rodríguez. Luego de la revisión en pantalla, el árbitro observó que el defensor tatengue no había tocado al jugador del Ciclón y quedó en la mira de los hinchas tras anunciar que no habría tiro desde los 12 pasos.

Unión apenas generó una situación de riesgo: un cabezazo de Marcelo Estigarribia tras un envío de Juan Pintado que el arquero de San Lorenzo, José Devecchi, no tuvo problemas en controlar.

Tras el pitazo final, unos pocos hinchas mantuvieron su reprobación, pero el triunfo pareció aplacar el encono que el clásico perdido profundizó. El Ciclón sigue afuera de la clasificación a los playoffs, pero quedó a tiro. Está en una posición esperanzadora. No así Unión, más lejos todavía de la zona pintada y sin muestras de recuperación: recibió goles en los últimos 12 partidos.

Los de Pipo Gorosito intentarán acentuar su levantada la próxima fecha como visitantes de Estudiantes de Río Cuarto, mientras que los de Madelón buscarán cambiar el rumbo ante Aldosivi, en Mar del Plata. Ninguno de los dos tendrá público propio, una condición que, aunque suene extraña, les restará presión a ambos.

Los comentarios están cerrados.