River y un arranque para el olvido: ¿cómo está Coudet para afrontar lo que viene?

River entró desde hace dos años en un loop del que le cuesta salir. Hubo cambios de entrenadores, rearmados de planteles, muchos jugadores que pasaron, de los que unos pocos quedaron, otros se fueron y algunos están apartados. Pero los resultados no aparecen y, tras las dos duras derrotas ante Aldosivi y Barracas Central, las dudas se acrecentaron. Así y todo, Eduardo Coudet y su cuerpo técnico están enfocados en armar un equipo que ofrezca garantías para esta segunda parte del año.

A la falta de un volante titular que genere juego, que se notó en los primeros partidos del semestre, se suma que Ángel Correa, Nicolás Otamendi y Gonzalo Montiel se incorporaron recientemente y tuvieron sólo un par de entrenamientos con el plantel. Además, Aníbal Moreno se resintió de su lesión en la rodilla derecha y estará fuera de las canchas en estos primeros tres partidos. La nueva columna vertebral se está rearmando.

Pero el inicio del segundo semestre fue negativo. Y las necesidades y urgencias se potencian. La inesperada caída con el Tiburón de Mar del Plata lo dejó a River con un torneo menos, ya que quedó eliminado de la Copa Argentina y la que sufrió el sábado ante el club de Chiqui Tapia fue un cimbronazo. Más allá del penal que Nazareno Arasa no le cobró, el conjunto de la banda roja tuvo un flojísimo desempeño.

Y a pesar de que el plantel se está reconstruyendo y hay jugadores que todavía están entrando en calor, con lo que tiene, a River le debería haber alcanzado para no padecer con dos rivales débiles, menores.

“Esto lo arreglo”, manifestó puertas adentro el Chacho, que -según pudo saber Clarín- se siente fuerte más allá del ruido externo, en redes sociales o en los graphs de televisión que plantean un “partido a partido” para el técnico de River. También surge la pregunta de si hay una pérdida de crédito tras la final perdida con Belgrano, con su reacción desmedida incluida, y este mal arranque de la segunda parte del año.

Coudet, que lleva apenas cinco meses como DT de River, y su cuerpo técnico, solo piensan en el encuentro del miércoles ante Gimnasia y proyectan a futuro con un plantel que están terminando de armar y que tiene por delante, además del Torneo Clausura, la Copa Sudamericana, en la que en la segunda y tercera semana, su equipo se enfrentará a Independiente Santa Fe o Caracas (en la ida ganó 2-0 el conjunto colombiano y este jueves juegan la revancha en Venezuela).

A River le falta un volante creativo o un jugador que genere, abastezca y rompa líneas en los últimos metros de la cancha. En ese sentido piensan en dos alternativas para tratar de resolver ese problema. Una de ellas es Esequiel Barco, quien ya tuvo un paso por el club entre 2022 y 2024, aunque es difícil sacarlo del Spartak de Moscú, que lo tasó en 16 millones de dólares. En tanto, el otro nombre que sonó es el de Rodrigo Garro, que está en Corinthians. Por el ex Talleres piden 7 millones de dólares.

Es que River no tiene un jugador que se haga cargo del juego en el plantel. O un líder en la mitad de la cancha. El que quedaba era Juan Fernando Quintero, pero no tenía continuidad futbolística y rescindió su contrato la semana pasada.

Y si el plantel se está reconstruyendo es también porque hubo una decisión de apartar a 14 jugadores, de los que ya algunos arreglaron su salida y otros están entrenándose en el predio de Cantilo. “Fue una decisión dirigencial”, afirmó Coudet tras la derrota con Aldosivi. Era en referencia a la determinación de que estuvieran practicando en otro predio. Pero los nombres que no iban a ser tenidos en cuenta fueron consensuados entre el técnico, el presidente Stefano Di Carlo, el secretario técnico Enzo Francescoli y el flamante director deportivo, Pablo Longoria. ¿Alguno de esos jugadores puede ser indultado?

Otra de las cuestiones que River sufre y que marcan la escasa fortaleza que vienen teniendo sus equipos es que no logra sobreponerse a las adversidades en los partidos. Cuando está en en desventaja, no puede dar vuelta un resultado.

De las últimas 26 veces que arrancó perdiendo, nunca ganó. Cayó en 18 oportunidades y apenas pudo rescatar un punto en ocho. La última vez que logró llevarse los tres puntos tras empezar perdiendo fue el 6 de noviembre de 2024, en un triunfo 3-2 contra Instituto en Córdoba. Esto marca que River tiene una mandíbula de cristal, que no se condice con los costosos planteles que viene teniendo en el último tiempo.

En este contexto, la exigencia crece y el tiempo apremia. Y River necesita resultados cuanto antes.

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