Racing, con lo justo, se lo dio vuelta a Aldosivi y lo mandó a la Primera Nacional: Milito no zafó de los insultos

El ajustado triunfo por 2-1 de Racing ante Aldosivi no alcanzó para calmar el descontento de los hinchas académicos, que despidieron el pésimo año en el Cilindro con fuertes cánticos contra el presidente Diego Milito. Sonó el «la Comisión se va a la p… que lo parió» y la protesta fue acompañada por una silbatina furiosa. Para el equipo de Mar del Plata, en tanto, la derrota significó el descenso a la Primera Nacional.

A este pobre Racing lo último que le faltaba era jugar mal ante Aldosivi, que llegó al Cilindro después de haber ganado apenas 3 de sus 30 partidos por la Liga Profesional. Y la Academia no falló: tampoco pudo imponerse desde el juego ante el Tiburón. No sorprendió entonces que comenzara el partido en desventaja, con un gol que expuso el momento que atraviesa el equipo de Avellaneda: Felipe Anso ejecutó mal un córner, la pelota picó dentro del área, nadie pudo rechazarla y Andrés Vombergar cabeceó al gol después de ganarle a Ezequiel Cannavo. En ese instante, los hinchas se unieron para cantar contra los futbolistas y la dirigencia encabezada por Milito.

Racing anda torcido, además. Un rato antes del gol visitante, Adrián Martínez había desperdiciado un mano a mano increíble: tenía todo el arco a disposición y, con la derecha, remató hacia la mano derecha del arquero Lucas Acosta. Pero las malas noticias no terminaron ahí. El atacante consiguió después el empate en una jugada que nació de un lateral de Cannavo y que tuvo una habilitación de cabeza de Tomás Conechny, aunque el goleador nacido en Campana se lesionó al intentar sacar el zurdazo.

Aldosivi se plantó para jugar de contraataque y encontró espacios para lastimar. Fue flojo el rendimiento de los defensores académicos. Vombergar estuvo a punto de marcar su segundo gol y un zurdazo de Nicolás Gaitán se fue apenas al lado del palo.

Es justo decir que el local también tuvo situaciones claras, más allá de su flojo rendimiento. Al mano a mano desperdiciado por Maravilla hay que sumarle una acción de Matías Zaracho que terminó pasando cerca del arco.

El complemento arrancó con dos modificaciones obligadas: Zaracho no salió a jugar por un golpe en las costillas y el arquero Facundo Cambeses tampoco pudo continuar, mareado.

La cinta de capitán quedó en manos de Ignacio Rodríguez, quien terminó siendo decisivo al marcar el segundo gol, de penal, después de una clara infracción de Pombo sobre Lautaro Díaz sancionada desde el VAR.

En el tramo final, Racing se dedicó a defender la ventaja y acumuló defensores para aguantar el resultado. Todo un síntoma de lo que fue su actuación y de lo necesario que era el triunfo. Y ganó la Academia, sí, pero la victoria fue apenas una mínima alegría en medio de un año para el olvido. Y ni siquiera alcanza para maquillar el descontento que se hizo sentir en el Cilindro, con Milito como gran apuntado.

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