La defensa de los recursos naturales en Jáchal, por estos días, adquirió una dimensión teológica. El presbítero Gustavo Vaca, administrador de las parroquias locales, alzó su voz frente al llamado a consulta ambiental para el proyecto minero «Nuevo Panacán» sobre el acuífero de Huachi, declarando que «el agua no se hipoteca» y «la vida no es un costo de producción».
En su comunicado oficial, Vaca se apoyó en dos pilares: la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco (24 de mayo de 2015) y la reciente intención del Papa León XIV para septiembre, que invita a rezar «por el cuidado del agua» y a reconocerla como un regalo divino y un derecho «sin fronteras». Coincidiendo con la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación de cada 1 de septiembre, esta postura se vio fortalecida por el hecho de que la comunidad religiosa jachallera posee la única comisión de Laudato si’ constituida de manera permanente en la Iglesia sanjuanina.
Laudato si’: el cuidado de la casa común
Para comprender esta postura, resulta indispensable explicar qué es Laudato si’. Se trata de una carta encíclica del Papa Francisco dedicada al «cuidado de la casa común». Su enseñanza principal propone una «ecología integral», que plantea que no existen dos crisis separadas—una ambiental y otra social—sino una sola y compleja crisis socio-ambiental.
Francisco sostiene que «todo está conectado». Un verdadero planteamiento ecológico es siempre social, debe integrar la justicia y escuchar «tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres». La encíclica critica la «cultura del descarte» y el «paradigma tecnocrático», donde la rentabilidad y las finanzas ignoran la dignidad humana y el valor propio de cada criatura, de las cuales el hombre es custodio y no dueño absoluto.
El derecho universal al agua potable
La cuestión del agua potable es de primera importancia en Laudato si’. Francisco afirma de forma categórica que el acceso al agua limpia es «un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas». Negar este recurso a los pobres es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad.
Este principio ético se conecta con el segundo pilar de la resistencia jachallera: el pedido del Papa León para rezar por el agua. El rezo pontificio exhorta a valorarla con gratitud, justicia y sobriedad, y a defender el derecho de beber sin desigualdad. Al advertir que privatizar o mercantilizar este don es una «afrenta moral», el mensaje papal ratifica la proclama de Vaca: frente al peligro de contaminación, callar no es neutralidad, es elegir la complicidad.
El impacto pastoral de esta doctrina en la provincia se materializa de forma única en Jáchal, que alberga la única pastoral de Laudato si’ de la Iglesia de San Juan. Esta comisión no surgió por una directiva jerárquica, sino como una inquietud y respuesta espontánea de la comunidad laica del norte sanjuanino.
En el marco del «camino sinodal» de participación colectiva, los jachalleros manifestaron su preocupación al habitar un pueblo atravesado por la sequía y la escasez hídrica. La creación de la pastoral fue la vía elegida para organizarse activamente como custodios de la creación eterna y defensores de su soberanía hídrica.
Orientaciones pastorales frente al extractivismo
Este posicionamiento de la Iglesia jachallera también encuentra un directo respaldo a nivel continental. En julio de 2025, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y la Red Iglesias y Minería presentaron oficialmente las «Orientaciones Pastorales ante los Impactos de la Minería».
Esta guía refleja la firme postura de la Iglesia Católica frente a los conflictos socioambientales generados por la expansión de la minería en la región, un antecedente doctrinal de peso que apuntala de manera directa el comunicado de Gustavo Vaca en Jáchal. En este documento, los obispos de América Latina expresan una opción pastoral decidida y profética: situarse activamente del lado de las víctimas, de los empobrecidos y de la Madre Tierra, ofreciendo una hoja de ruta espiritual, ética y política frente a un modelo extractivista destructivo.
Vulnerabilidad crítica del acuífero de Huachi
La movilización comunitaria se asienta en la grave vulnerabilidad de la zona pedida para Nuevo Panacán por Julián Santiago Maidana. El área de exploración se superpone en un 53,6% con la cuenca imbrífera de Huachi. Esta cuenca, declarada Área Protegida por la Ordenanza Municipal N.º 3172, alimenta al acuífero libre Pampa del Chañar, que provee de agua potable por un acueducto de 22 km a los 21.000 habitantes locales.
Según informes del Instituto Nacional del Agua (INA) como el RR-653, al ser un acuífero libre carece de capas impermeables de arcilla protectoras y posee permeabilidad directa desde la superficie. Cualquier vertido en las nacientes de los ríos Huerta de Huachi, Pescado y Pajarillo fluirá directo hacia los pozos de captación humana de La Represa, causando -dicen- «un daño ambiental irreparable».
Amparo legal ante la Corte Suprema
Frente al edicto del 14 de agosto de 2026 que habilitó la consulta pública, se desató un planteo legal e institucional. Faustino Esquivel, miembro de la Asamblea Jáchal No se Toca, presentó ante el Ministerio de Minería un recurso de 12 páginas, patrocinado por el abogado Horacio Rodríguez del Cid, denunciando vicios de procedimiento.
El escrito expone que el proceso limitó la difusión digital y exigió a los vecinos viajar 220 km para ver pliegos en soporte físico en un horario restrictivo de cuatro horas. El recurso destaca la violación del Acuerdo de Escazú, de la Ley General del Ambiente 25.675 y de la ordenanza municipal, invocando la jurisprudencia de la Corte Suprema en los precedentes «Salas», «Barrick» y «Majul» bajo los mandatos precautorios «in dubio pro aqua» e «in dubio pro natura».

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