Qué es el “interruptor” de la inmunidad: un factor que podría ser determinante en la prevención y el tratamiento de la gripe Por Osvaldo Ortiz

A veces, el mayor avance para frenar una enfermedad común surge de una minúscula pieza oculta en nuestro sistema inmune. De esta manera, la ciencia da un paso adelante en la batalla contra la gripe y abre la puerta a una protección mucho más fuerte y duradera.

La gripe, pese a los avances médicos y a las campañas anuales de vacunación, sigue siendo un reto persistente para la salud pública global. Cada año, millones de personas padecen episodios de fiebre, dolor y malestar, mientras que los casos más graves pueden derivar en complicaciones serias, especialmente en personas mayores o con enfermedades crónicas.

Un reciente estudio, liderado por Frances Lund en la Universidad de Alabama en Birmingham (UAB), permitió identificar una pieza clave en la defensa inmunológica frente al virus de la gripe. Los investigadores demostraron que la protección eficaz contra el virus depende de la presencia continua de un “interruptor” molecular denominado T-bet en las células B de memoria.

Este hallazgo, publicado por la revista científica Immunity, marca un antes y un después en la manera de concebir la prevención y el abordaje de esta infección.

La respuesta del sistema inmune ante el virus de la gripe es notablemente sofisticada. Al enfrentarse a una infección o tras la vacunación, entran en acción las células B de memoria.

Estas células son responsables de “recordar” la información sobre el virus y, si el organismo se expone nuevamente, se transforman de manera rápida en productoras de anticuerpos, siendo que estos últimos son proteínas capaces de detectar y neutralizar al invasor, evitando que cause un daño mayor.

El aspecto fundamental descubierto por el equipo de la UAB es el papel del factor de transcripción T-bet. Asimismo, un factor de transcripción se trata de una proteína que regula cuáles genes se activan o se desactivan dentro de la célula.

En este caso, la expresión continua de T-bet asegura que las células B de memoria permanezcan en estado de vigilancia y posean la capacidad de responder con celeridad y eficacia ante una nueva exposición al virus de la gripe.

La investigación comprobó que no basta con almacenar grandes cantidades de células de memoria. Para que estas funcionen como un verdadero escudo, deben mantener activa la expresión de T-bet.

El virus de la gripe
El virus de la gripe sigue siendo un desafío global pese a los avances médicos y campañas de vacunación (Imagen Ilustrativa Infobae)

En síntesis, este interruptor molecular puede definir la gravedad del episodio gripal: su presencia o ausencia en las células de memoria podría explicar las diferencias entre quienes superan la infección sin dificultades y aquellos que sufren cuadros más graves.

Para llegar a estas conclusiones, los autores recurrieron a un modelo experimental con ratones, infectados intencionalmente con el virus de la gripe. Fue así que 30 días después, el equipo aisló las células B de memoria vinculadas al virus y aplicó una técnica de última generación: la “secuenciación de célula única”.

La observación permitió identificar 7 grupos de células B de memoria. Uno de esos grupos, caracterizado por alta expresión de T-bet y genes asociados a la producción acelerada de proteínas, destacó como el más eficiente ante una reinfección. Estas células no solo detectaban al virus, sino que estaban preparadas para producir rápidamente grandes cantidades de anticuerpos.

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