Profundo dolor por la muerte del padre José Furlani


El padre José Oscar Furlani murió este viernes a los 93 años mientras permanecía internado en el Hospital de Añatuya. Su fallecimiento generó pesar entre las comunidades religiosas de Santiago del Estero y Caucete, donde nació y mantuvo vínculos durante toda su vida.

La noticia fue comunicada por el obispo de Añatuya, José Luis Corral, quien destacó la trayectoria del sacerdote y su dedicación al servicio de la Iglesia. Además, invitó a la comunidad a encomendarlo al Corazón de Jesús, Buen Pastor, y a acompañar a sus seres queridos con oración.

Furlani desarrolló gran parte de su ministerio en la Diócesis de Añatuya, donde participó de distintas iniciativas pastorales y acompañó a comunidades en contextos de vulnerabilidad.

Su trabajo también estuvo relacionado con la Fundación Gottau y otras obras sociales de la diócesis. En 2016, documentación oficial de Santiago del Estero registró su jubilación después de varios años de servicio como capellán vinculado a la jurisdicción eclesiástica.

El recuerdo en Caucete

A pesar de haber desarrollado su misión sacerdotal principalmente en Santiago del Estero, Furlani conservó un fuerte vínculo con Caucete. Cada vez que tenía la posibilidad regresaba a su tierra natal para visitar familiares y reencontrarse con integrantes de la comunidad religiosa.

En la parroquia Cristo Rey de Caucete, vecinos recuerdan sus celebraciones, homilías y especialmente su labor en el confesionario. Su estilo cercano y sencillo dejó una huella entre quienes compartieron con él distintos momentos de su vida pastoral.

El vínculo con la comunidad sanjuanina también se mantuvo a través de sus visitas y encuentros religiosos. Por ese motivo, su fallecimiento generó muestras de pesar tanto en Añatuya como en su Caucete natal.

Un sacerdote querido en Añatuya

El acompañamiento espiritual de Furlani también fue reconocido por integrantes de comunidades religiosas de Añatuya. En 2020, las Hermanas Vicentinas destacaron públicamente su presencia pastoral durante años, incluida la celebración diaria de la Eucaristía y su colaboración con distintas obras.

En 2022, el sacerdote atravesó junto al obispo José Luis Corral un período de aislamiento por COVID-19. En aquella oportunidad, ambos pidieron a la comunidad que los acompañara con sus oraciones.

Con 93 años, Furlani dejó una trayectoria marcada por el servicio religioso y el acompañamiento de comunidades. Su muerte enlazó en el recuerdo a Añatuya, donde desarrolló gran parte de su misión, y a Caucete, la tierra donde nació y a la que nunca dejó de regresar.

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