El sistema de gas natural empezó a mostrar sus primeras señales de tensión con la llegada de las bajas temperaturas. Las distribuidoras Metrogas y Naturgy activaron desde este martes a las 6 limitaciones en el suministro en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que alcanzan a estaciones de GNC y empresas.
La medida recae sobre usuarios con contratos interrumpibles —más económicos, pero sin garantía de abastecimiento en picos de demanda—, un mecanismo habitual del sistema para priorizar el consumo residencial en los días de mayor frío. Así lo confirmaron a LA NACIÓN fuentes privadas y del Gobierno.
Desde Metrogas, la principal distribuidora del AMBA y del país, lo ratificaron: “Se restringió el suministro interrumpible a empresas y GNC por la suba de la demanda ante las bajas temperaturas”.
“No significa que se queden sin gas. El contrato en firme lo siguen teniendo”, agregaron.
Pedro González, presidente de la Cámara Argentina de Expendedores de GNC, señaló que “en el AMBA hay casi 800 estaciones, de las cuales el 98% tiene contrato firme”, lo que reduce el alcance de las restricciones. Según explicó, la situación es distinta en otras regiones, como La Plata, Mar del Plata o La Pampa, donde hay una mayor proporción de contratos interrumpibles. “Algunas estaciones optan por ese esquema porque es más barato, pero el riesgo es que ante estos picos de demanda se corte el suministro”, mencionó.
González también advirtió que se trata de un episodio anticipado: “Es una época rara para que pase esto, porque suele ocurrir más entrado mayo”. También indicó que no hay un plazo definido para normalizar la situación, ya que depende de la evolución del clima y de la presión en los gasoductos.
Desde el Gobierno explicaron que la medida responde a un patrón estacional y al funcionamiento del sistema. “Con las bajas temperaturas, sube fuerte el consumo residencial. Es algo normal: se restringen los contratos interrumpibles, que justamente son más baratos por eso”, indicaron fuentes oficiales.
Aclararon, además, que no se trata de una orden directa del Estado, sino de la aplicación del marco regulatorio por parte de las distribuidoras. “Es un tema de las empresas. No hay una instrucción de cortar interrumpibles: las compañías no tienen los volúmenes de gas contratados necesarios para el frío que hizo en abril”, señalaron. En ese sentido, agregaron que, de mantenerse las condiciones previstas, el suministro podría normalizarse en los próximos días, hacia el inicio de mayo.
La clave está en el clima: cada descenso abrupto dispara la demanda —sobre todo en calefacción— y tensiona el sistema en cuestión de horas, por lo que las restricciones pueden activarse y levantarse con rapidez.
En el sector energético señalaron que, si se confirma el pronóstico de una suba de temperaturas en los próximos días, la presión del sistema podría recuperarse y permitir una normalización progresiva del suministro.
En el AMBA hay casi 800 estaciones de GNC de las cuales el 98% tiene contrato firme. Eso significa que la zona no se va a ver afectada o el impacto será acotado. Hay otras regiones como La Plata, Mar del Plata, La Pampa hay mayor proporción de interrumpibles. Hasta ahora no se afectó eso. En La Plata por ejemplo el 90% tiene interrumpibles. Algunas estaciones tienen este tipo de acuerdo porque quieren ganar más plata, pero el riesgo es que ante esta situación te corten el suministro.
Detrás de estos episodios hay un factor estructural. Aunque la producción local creció fuerte en los últimos años, especialmente en Vaca Muerta, el problema no es solo de oferta, sino de transporte. En los días de mayor frío, los gasoductos operan al límite de su capacidad y la presión del sistema cae, lo que obliga a priorizar la inyección hacia hogares por sobre otros consumos. Es un fenómeno recurrente: incluso con más gas disponible en boca de pozo, la infraestructura no siempre alcanza para trasladarlo a los centros urbanos en picos de demanda.
El orden de cortes sigue una lógica estricta. Primero se restringen los contratos interrumpibles, como el GNC y parte de la industria. Luego pueden aplicarse recortes sobre consumos firmes con ventana, que permiten interrupciones parciales y programadas. Recién en escenarios extremos se afecta la demanda prioritaria —hogares, hospitales y escuelas—, una instancia que el sistema busca evitar. El año pasado hubo cortes a hogares en gran parte de Mar del Plata.
Esa limitación es la que obliga todos los años a complementar la oferta local con importaciones de gas natural licuado (GNL), un recurso más caro que se utiliza para cubrir esos picos estacionales. En los meses más fríos, el gas importado no reemplaza la producción local, sino que actúa como una válvula de alivio para evitar cortes más profundos.
En ese contexto, el Gobierno ya definió que la estatal Enarsa volverá a concentrar este año la importación de GNL, en lugar de delegarla en un operador privado, como estaba previsto. La decisión, adelantada por LA NACION, estuvo atravesada por la volatilidad de los precios internacionales tras la guerra en Medio Oriente y por la necesidad de evitar un impacto mayor en tarifas.
En paralelo, la compañía avanzó en los últimos días con la licitación de los primeros cargamentos para mayo, en un proceso que el mercado seguirá de cerca para evaluar qué precios deberá convalidar la Argentina en plena temporada alta. En el sector anticipan que, como todos los años, el grueso de las compras se concentrará entre junio y julio, cuando el sistema opera al límite.
Por eso, lo que ocurre en estos días funciona como un anticipo de la dinámica invernal. Con temperaturas todavía moderadas, el sistema ya recurre a sus mecanismos de ajuste más flexibles. El desafío será sostener el abastecimiento cuando lleguen las semanas de mayor frío, con un mercado internacional más volátil y un calendario de importaciones que recién empieza a definirse.

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