A pesar de que Economía anunció un superávit primario de $1,9 billones en mayo, los datos oficiales exponen la otra cara del ajuste: parte relevante del equilibrio nacional se logró a costa del deterioro de las cuentas de las 24 provincias.

Mientras el Ministerio de Economía anunció esta semana que en mayo se volvió a registrar un superávit primario de $1,9 billones y un superávit financiero de $478.000 millones, la misma cartera también difundió los datos definitivos de ejecución fiscal de las 24 jurisdicciones provinciales. Así, desde la city advierten que una parte relevante del equilibrio alcanzado por la Nación encontró su correlato en el deterioro de las cuentas subnacionales.
«El superávit que exhibe la Administración Nacional desde el inicio de la gestión de Javier Milei no descansa en una expansión de los recursos tributarios —que continúan mostrando caídas reales en distintos períodos— sino, fundamentalmente, en una fuerte contracción del gasto público. Parte relevante de ese ajuste fue absorbida por las provincias, que enfrentaron una reducción de transferencias nacionales al mismo tiempo que debieron sostener la prestación de servicios esenciales», aseguraron desde Vectorial.
Del superávit al déficit: cómo fue el resultado fiscal en las provincias
Según los datos recientemente provistos por la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) del Ministerio de Economía, los ingresos totales de las provincias aumentaron un 3,4% en términos reales entre 2024 y 2025. En lo que respecta al gasto público, en 2025 los gastos corrientes tuvieron un incremento real interanual del 7% y el gasto de capital registró una suba del 5,8%.
Como resultado, el gasto público total provincial tuvo un aumento real del 6,9%. Al evaluar el gasto primario, es decir, el gasto total menos los intereses de deuda (que crecieron un 14% real interanual), se observa que tuvo un incremento real interanual del 6,8%. «En consecuencia, como el gasto público real creció más que los ingresos, el resultado primario y fiscal del consolidado de las 23 jurisdicciones analizadas cambió de signo», determinó el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
En 2024, el resultado primario había sido superavitario en $4,8 billones, a valores de mayo de 2026; en 2025, en cambio, registró un déficit de $380.000 millones. A su vez, el resultado fiscal pasó de un superávit de $2 billones en 2024 a un déficit de $3,6 billones en 2025, también expresados en moneda de mayo de 2026. «En síntesis, el mayor aumento real del gasto respecto de los ingresos transformó el superávit fiscal de 2024 en déficit en 2025», ampliaron desde IARAF.
Por su parte, desde Vectorial sostuvieron que «el deterioro de las cuentas públicas provinciales ya no se limita a los distritos más vulnerables, sino que alcanza incluso a aquellos históricamente mejor posicionados desde el punto de vista financiero».
Para estos expertos, el ajuste del gasto no eliminó el déficit del sector público consolidado, sino que lo reubicó, ya que lo que la Nación exhibe como superávit, las provincias lo contabilizan como rojo fiscal. «Son las provincias las que hoy absorben una porción creciente del costo del ajuste, enfrentando mayores dificultades para sostener la inversión pública y financiar servicios esenciales como salud, educación y seguridad en un contexto de recursos todavía limitados», ampliaron.
El superávit fiscal nacional, la otra cara de la moneda
En el acumulado del año, el resultado primario suma $8,02 billones (+16,3% interanual; -12% interanual real) y el resultado financiero alcanza los $2,4 billones (-25,2% acumulado real). En términos del producto, el resultado primario acumulado representa cerca del 0,74% del PIB, mientras que el resultado financiero exhibe un superávit equivalente al 0,23% del PBI.
De esta forma, Argentina estaría sobrecumpliendo en $1,15 billones la meta fiscal acordada en la segunda revisión del programa EFF con el FMI, que establecía un superávit primario de $6,861 billones para fines de junio, aseguraron esta semana desde ACM.
En este sentido, el Gobierno ratificó el compromiso de alcanzar un superávit primario del 1,4% del PBI en 2026. Sin embargo, desde ACM advirtieron que el mes bajo análisis deja una señal menos favorable del lado de los recursos: la recaudación tributaria continúa en terreno negativo en términos reales, aunque con una caída más acotada que en febrero y marzo.
«Si esta dinámica persistiera, el cumplimiento de la meta descansaría en mayor medida sobre el control del gasto, dada la ausencia de margen político y fiscal para recomponer ingresos mediante aumentos de impuestos», concluyeron.


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