Marina Dal Poggetto estimó un gasto tributario de u$s8.500 millones y abrió el debate, ¿pierde recursos el Estado?


La Directora ejecutiva de la consultora Eco Go, Marina Dal Pogetto, encendió el debate entre los economistas luego de afirmar que el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) implica un gasto tributario equivalente a unos u$s8.500 millones. Algunos sostienen que eso no implica una pérdida de recursos para el Estado Nacional, porque los proyectos en cuestión no se habrían llevado a cabo sin esta iniciativa del Gobierno, mientras que otros ponen algunos reparos sobre ese análisis.

«Con régimen general, todos los proyectos deberían pagar impuestos por u$s26.000 millones. Dado que está el RIGI, esa cifra es de u$s17.500 millones, por lo cual hay una diferencia de u$s8.500 millones«, calculó la reconocida economista en diálogo con Jairo Straccia en su programa Buenas Tardes China. En ese sentido, soslayó que el beneficio representa una tercera parte de lo que pagaría una empresa con una hoja de balance parecida, pero fuera del RIGI, y un 25% de la inversión que se está comprometiendo.

Frente al argumento de que, si no existiera el RIGI, ninguna de esas inversiones se habría concretado y el pago de impuestos sería cero, Dal Poggetto aclaró que «una cosa es el gasto tributario, que se pone siempre en el presupuesto» y otra es la estimación sobre el costo/beneficio efectivo que el Estado obtiene por la implementación del programa.

«Si ningún proyecto se hubiese hecho sin el régimen, tendrías un beneficio neto de u$s17.500 millones. Ahora, si todos los proyectos se hubiesen hecho igual, tendrías un perjuicio», desarrolló. En concreto, su «break even» indica que, si un tercio de los proyectos, o más, se hubiesen llevado en cualquier contexto, el saldo es negativo para las arcas públicas, y que, si menos de un tercio de las inversiones son independientes del RIGI, el saldo es positivo.

Las diferentes posturas de los economistas sobre el impacto fiscal del RIGI

Algunos economistas salieron a cuestionar a su colega tras sus declaraciones. «0% de acuerdo, en el mejor de los casos vas a recaudar el 25% de algo, más las regalías, etc etc. El 10% resignado de cero inversiones sin RIGI es cero. Basta mirar a La Rioja para darse cuenta que, a diferencia de Catamarca y San Juan que tienen la misma cordillera, sin RIGI tiene cero inversiones«, expresó Sebastián Cao, analista económico en Econométrica.

En el mismo sentido, Aldo Abram, Director ejecutivo de Libertad y Progreso, sostuvo que es «muy ingenuo» pensar que esas inversiones se hubieran hecho igual. «Al contrario, como el RIGI permitió hacerlas y esa plata se gasta mayormente en el país, los que reciben esa demanda pagan más impuestos que si esos capitales no hubieran llegado», acotó.

Pero también hubo colegas de Dal Poggetto que compartieron buena parte de su estudio. Tal fue el caso, por ejemplo, de Juan Carlos Hallak, profesor e investigador en la Universidad de Buenos Aires (UBA), quien destacó el trabajo porque «ayuda a pensar mejor las bondades y costos del RIGI».

«Somos muchos los que pensamos que el paquete de ‘garantías’ del RIGI (estabilidad tributaria, jurídica, cambiaria) son más importantes que los ‘beneficios fiscales’ para la decisión de inversión«, señaló. «Entonces es perfectamente posible que esas ‘garantías’ tengan una fuerte adicionalidad a la hora de incentivar una inversión que de otro modo no se habría realizado, aun sin tener mayor costo fiscal, mientras que el componente de ‘beneficios fiscales’, altamente costoso, tenga una adicionalidad mucho menor», especuló.

Federico Bernini, otro economista del IIEP-UBA, graficó que «usando los u$s8.500 millones (peor estimación) y asumiendo escenarios de PBI con crecimiento de 0% y 3%, el RIGI sería el segundo régimen más caro, detrás de Tierra del Fuego«.

Por su parte, Nicolás Gadano, economista jefe de Empiria, opinó: «La realidad está seguramente en el medio. Como dice el informe, con que supongamos que al menos un tercio de los dólares presentados al programa no se hubieran invertido sin el RIGI, el impacto fiscal neto pasa a ser positivo. Es decir, un panorama muy positivo para el RIGI en el plano fiscal, al que se suman los beneficios en términos de inversión, producción, empleo, exportaciones, etc.», aseveró.

Las diferentes posturas reflejan la dificultad de calcular un escenario contrafáctico y que, si bien pocos se animan a decir que el RIGI es «malo», hay una amplia diferencia entre quienes lo destacan como una iniciativa completamente virtuosa y quienes le critican varios puntos, como los excesivos beneficios fiscales o los escasos requisitos de integración con proveedores locales.



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