Los Pumas y Australia empataron 28-28 en un partido cambiante y muy reñido en la gélida Mendoza

Frío, mucho frío, en Mendoza. Tanto, que a Los Pumas les costó encender ese fuego interno que les permitió salir de la adversidad en un partido en el que Australia impuso condiciones, pero que no pudo ganar. No lo hizo porque el equipo de Felipe Contepomi logró resistir en su peor momento, cuando en los minutos finales jugó con 13 por dos amarillas prácticamente simultáneas. Aun en desventaja numérica, arriesgó después de la sirena de los 80 minutos para intentar una victoria que hubiese sido extraordinaria.

Fue empate, un 28-28 que corta para el equipo de Contepomi una racha de tres derrotas consecutivas, aunque únicamente extiende la falta de victorias: en lo que va del año, Argentina sólo ganó uno de los seis partidos disputados. Pero la cuenta es otra. Los Pumas jugaron contra los Wallabies, pero también contra sus propias imprecisiones: las que vienen acumulando y las que intentaron evitar durante el partido. Una lucha constante que, más allá de los altibajos, supieron manejar.

Porque estuvieron casi siempre en desventaja y, de tanto ir a achicar diferencias, lograron empatar y pasar al frente. Pero cuando parecían haber conseguido el equilibrio, el equipo se desmoronó por indisciplinas que le costaron en pocos minutos dos amarillas y un try penal que emparejó el marcador.

Australia golpeó primero a partir de su capacidad para insistir cerca del ingoal argentino, pero Los Pumas encontraron respuestas antes del descanso y consiguieron irse al vestuario igualados. El 14-14 del cierre de la primera mitad tuvo la patada implacable de Santiago Carreras en las conversiones de los tries de Pablo Matera e Ignacio Mendy, quien emuló a su padre, Christian, al apoyar con la camiseta de Los Pumas frente a los oceánicos.

En la segunda mitad, el partido se abrió. Los Wallabies volvieron a encontrar profundidad para ponerse en ventaja, pero Argentina respondió con otros dos tries que marcaron uno de sus mejores pasajes de la tarde. Primero apoyó Ignacio Ruiz, después de la insistencia en los últimos cinco metros. Luego llegó el segundo de Matera, protagonista nuevamente en el contacto y en la obtención, que permitió por primera vez que Los Pumas pasaran al frente.

El problema apareció inmediatamente después, cuando la disciplina volvió a condicionarlos. Primero llegó la amarilla a Lucio Cinti por cortar un avance con el brazo y, casi inmediatamente después, otra a Carreras por una acción similar que no solo lo sacó del partido, sino que además derivó en un try penal para Australia con el que los Wallabies pudieron emparejar el marcador. Con 13 jugadores, la historia parecía encaminarse inexorablemente hacia otra derrota.

Pero Los Pumas hicieron supervivencia. Transformaron ese cierre, que parecía servido para los Wallabies, en una muestra de carácter. Los de Contepomi resistieron. Con menos jugadores, debieron multiplicar el esfuerzo defensivo y administrar cada posesión hasta recuperar a Cinti. Los ingresos de Facundo Cardozo y Mateo Soler dejaron el color de sus debuts en segundo plano: entraron con el aplomo que las circunstancias requerían y le dieron aire a un equipo que llegó al tramo final exigido físicamente.

El empate termina mostrando no la mejor imagen de Los Pumas, pero sí una versión mejor que la de las últimas derrotas. Argentina exhibió capacidad para reaccionar y competir aun cuando el partido se le hizo cuesta arriba. Tal vez por eso no terminó pagando tan caro su indisciplina.

Los Pumas tendrán ahora un parate de dos meses antes de volver a reunirse para afrontar la etapa decisiva del Nations Championship. Jugarán el 6 de noviembre ante Irlanda en Dublín, el 14 frente a Italia en Génova y cerrarán la fase regular el 21 contra Francia en París. Después llegará el fin de semana de Finales. Y también el balance previo al Mundial que se avecina. El gran objetivo.

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