La demanda de dólares de los argentinos volvió a convertirse en un factor central para las reservas del Banco Central. En agosto, las personas humanas compraron u$s3.366 millones, mientras que cuatro sectores clave —energía, minería, alimentos e informática— generaron en conjunto unos u$s2.765 millones. El dato muestra la tensión entre la generación de divisas de la economía y la demanda privada de la moneda estadounidense, en un momento en que la capacidad del BCRA para acumular reservas se viene debilitando.
El problema no es solamente cuánto compra el Central en el mercado oficial, sino cuánto de esos dólares logra finalmente permanecer dentro de las reservas. En agosto, el BCRA adquirió alrededor de u$s770 millones, pero el superávit comercial se redujo en u$s901 millones respecto de julio debido a menores liquidaciones de exportaciones y mayores pagos de importaciones. Además, los bancos vendieron u$s225 millones, muy por debajo de los u$s783 millones de julio y los u$s946 millones de junio.
A esto se sumó la demanda de atesoramiento. La formación de activos externos rondó los u$s1.800 millones en agosto, apenas por debajo de los u$s1.900 millones de julio y pese a que ya no estaba el efecto del cobro del aguinaldo. En otras palabras, una parte importante de los dólares que genera el sector externo no termina engrosando las reservas del BCRA, sino que es absorbida por la demanda privada.
En agosto, los argentinos compraron más dólares que los que generaron cuatro sectores clave de la economía
El superávit destacado en el informe Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario publicado por el BCRA respondió principalmente a los ingresos netos del rubro «Bienes», que alcanzaron los u$s3.176 millones. Este superávit comercial fue amortiguado de forma parcial por los egresos netos registrados en «Ingreso primario» (u$s1.651 millones), «Servicios» (u$s712 millones) e «Ingreso secundario» (u$s7 millones).
Por otro lado, la cuenta financiera operó en terreno negativo y absorbió parte del superávit corriente. Durante agosto, la salida neta de divisas liderada por el sector privado no financiero (u$s1.780 millones) y la banca comercial (u$s440 millones) dejó un saldo deficitario de u$s1.061 millones, el cual no logró ser compensado en su totalidad por los ingresos del Sector Público y el Banco Central (u$s622 millones).
El detalle
Sin embargo, continúa llamando la atención la persistencia y el nivel de compra bruta de dólares de las personas, aunque fue menor a la de julio, cuando había sumado u$s3.319 millones, el valor más elevado de 2026 y el mayor desde octubre de 2025, cuando los argentinos habían comprado u$s4.731 millones tras haber comprado otros u$s5.130 millones a lo largo de septiembre, récord que se disparó a raíz del amplio triunfo del kirchnerismo en las elecciones legislativas de la Provincia de Buenos Aires, el 7 de ese mes.
La victoria electoral en las elecciones legislativas nacionales de octubre de la administración libertaria dio un respiro inicial al mercado cambiario pero no frenó el impulso comprador del público. Tras el respaldo político en las urnas, las compras minoristas de dólares perforaron la volatilidad del período electoral pero mantuvieron un piso elevado durante 2026, sin bajar de u$s2.100 millones mensuales.
En ese marco, entre enero y agosto de 2026, la demanda privada acumuló u$s20.898 millones, elevando la cifra de los últimos 12 meses a un récord de u$s36.989 millones.
El BCRA compra dólares, pero las reservas no logran sostenerse
La dinámica se hizo todavía más evidente durante septiembre. El Central acumuló compras por u$s243 millones hasta el lunes 28, pero las reservas internacionales brutas cayeron por octava rueda consecutiva y cerraron en u$s47.976 millones. En esa jornada, la autoridad monetaria compró u$s11 millones, pero el stock cayó u$s269 millones.
La explicación estuvo principalmente en la valuación de los activos. El oro, que forma parte de las reservas del BCRA, se desplomó 3,8% el lunes y habría generado una pérdida contable cercana a los u$s300 millones. De esta manera, las compras de dólares realizadas durante la rueda no alcanzaron para compensar el efecto negativo de la caída del metal.
El retroceso de las reservas también refleja que el ritmo de acumulación de divisas del BCRA se desaceleró de manera marcada. El promedio diario de compras pasó de u$s137 millones en mayo a u$s68 millones en junio, u$s103 millones en julio, u$s38 millones en agosto y apenas u$s12 millones durante septiembre hasta el lunes 28.
De los u$s50.800 millones a menos de u$s48.000 millones
La evolución del stock muestra el cambio de tendencia. El 3 de septiembre pasado, las reservas habían alcanzado los u$s50.800 millones, su nivel más alto desde 2019, impulsadas en buena medida por la suba del oro y otros movimientos de valuación. Desde entonces, el stock comenzó a retroceder y acumuló una caída de más de u$s2.800 millones hasta los u$s47.976 millones registrados el 28 de septiembre.
La baja no puede atribuirse exclusivamente a la compra de dólares de los particulares. En la evolución diaria también pesan los pagos de deuda, los movimientos de fin de mes y las variaciones en el valor de los activos que integran las reservas. Sin embargo, la elevada demanda privada de divisas reduce el margen para que el BCRA pueda absorber dólares en el mercado y transformarlos en reservas.
El desafío para el Central pasa así por aumentar la acumulación genuina de divisas en un contexto en el que el superávit comercial se achicó, la demanda de dólares para atesoramiento continúa elevada y la autoridad monetaria compra menos dólares que en los meses anteriores. La evolución de las reservas dependerá no solo del saldo que obtenga el BCRA en el mercado oficial, sino también de los pagos externos y de la valuación de activos como el oro.


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