Lionel Messi anunció su retiro de la Selección Argentina: “Me vacié, ya no tengo más para dar”

Se sabía que la noticia llegaría. Sin embargo, el impacto genera dolor. Y nostalgia. Porque es el final de una era irrepetible. Lionel Messi anunció este lunes al mediodía su retiro de la Selección Argentina. Lo tenía decidido desde el 21 de julio y la muerte de su padre no hizo más que reafirmar su determinación, según confesó al final del posteo que publicó en su cuenta de Instagram. Lo acompañó con una imagen que muestra tres carillas manuscritas y un bolígrafo dorado que tiene como adorno un giratiempo del universo de Harry Potter. Guiño del destino o simple detalle potterhead, se trata de un objeto que en la saga permite retroceder en el tiempo. Ojalá fuera posible.

“Después de este tiempo que pasó desde la final, pensándolo mucho, quiero comunicarles a todos que me retiro de la Selección”, escribió Messi para terminar con las especulaciones que habían comenzado apenas España levantó la Copa del Mundo en el MetLife Stadium. Leo tiene 39 años y venía de jugar un Mundial extraordinario. El físico le había pasado factura durante el torneo, pero nunca le impidió ser determinante. Había fútbol de sobra. Lo que ya no quedaba era energía: “Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar”.

La decisión, en realidad, estaba tomada desde mucho antes. Messi agregó una nota al pie al final de su carta que le dio otra dimensión a la despedida: “Estas palabras las escribí el 21 de julio, dos días después de la final. Hoy después de lo de mi papá, estoy más convencido que antes”.

Jorge Messi murió el 8 de agosto, cuando Leo ya había tomado la decisión en la intimidad mientras procesaba la derrota ante España. “Fue una decisión que dolió y duele en el alma pero entiendo que es el momento”, explicó. Y enseguida apareció una frase que sirve para entender buena parte de su recorrido: “Les juro que siempre dejé todo, no solo los últimos años que se ganó todo, antes también”. No es un detalle menor. Porque el final feliz puede hacer olvidar que la historia de Messi con la Selección tuvo durante mucho tiempo más sufrimiento que gloria. Y que antes de las vueltas olímpicas hubo derrotas, lágrimas, críticas y frustraciones que parecían infinitas.

Todo había comenzado de una manera difícil de imaginar para quien terminaría convirtiéndose en el dueño de casi todos los récords. El 17 de agosto de 2005, José Pekerman lo mandó a la cancha contra Hungría en Budapest. Tenía 18 años, reemplazó a Lisandro López y duró apenas 90 segundos. Lucas Bernardi le dio la pelota, Vilmos Vanczák lo jaló de la camiseta y Leo lanzó un manotazo para sacárselo de encima. El árbitro Markus Merk interpretó una agresión y le mostró la roja. “No le hice nada, no le pegué”, se lamentó aquel chico que abandonó desconsolado el campo. Vaya si tuvo revancha. Después vinieron finales perdidas, cuestionamientos feroces y hasta aquella renuncia de 2016 después de caer ante Chile en la Copa América Centenario, en 2016.

También hubo una generación de chicos que creció admirándolo. Enzo Fernández tenía 15 años y hacía cuentas con la edad de Messi y la suya para calcular si alguna vez llegaría a jugar con él. Seis años más tarde no solo compartieron una cancha: fueron campeones del mundo juntos. Enzo volvió a escribirle, ahora para despedirlo, después de haber vivido bastante más de lo que aquel adolescente podía imaginar.

La recompensa tardó, pero cuando llegó lo hizo completa. Messi ganó la Copa América 2021 en el Maracaná, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar y otra Copa América de Estados Unidos en 2024. Acabó siendo el capitán del ciclo más exitoso de la historia de la Selección. Y las estadísticas acompañaron esa transformación: se retira después de 207 partidos y 125 goles. Números gigantes.

Foto: Xinhua

Pero el legado excede cualquier estadística. Messi atravesó distintas generaciones hasta convertirse en el faro de la fabulosa Scaloneta. También modificó su propia relación con los argentinos. Pasó de convivir con comparaciones permanentes con Maradona, dueño de otra era irrepetible, y con insólitos cuestionamientos sobre su identificación con el país a ser el capitán de una generación que volvió a enamorarse de la Selección.

“Hoy voy a ser uno más de ustedes, alentando y bancando siempre desde afuera”, prometió en su despedida. Rodrigo De Paul, Enzo y otros compañeros comenzaron a decirle adiós al hombre con el que compartieron vestuario y una época que hasta este lunes parecía no tener fecha de vencimiento.

ambién llegó el mensaje más íntimo, el de Antonela Roccuzzo. “Qué orgullo verte cerrar esta etapa así”, escribió su mujer, que puso especialmente el foco en sus hijos y en el ejemplo que recibieron: “Que hayan visto a su papá luchar por lo que quería, no rendirse y seguir creyendo hasta el final”. Y cerró: “Qué privilegio haber vivido todo esto a tu lado. Te amamos infinito”.

Messi también agradeció. “Me voy con la tranquilidad y el orgullo de haberles regalado, juntos con mis compañeros, momentos soñados”, escribió antes de cerrar con una frase que también parece una respuesta tardía a tantas discusiones absurdas: “Gracias Dios por hacerme argentino”.

Durante mucho tiempo, alrededor de Messi y la Selección hubo una pregunta tonta que se repetía hasta el cansancio: ¿cuándo iba a ganar algo? Después del Maracaná, Wembley y Qatar, la duda pasó a ser otra: ¿hasta cuándo iba a jugar? Este lunes se terminó esa discusión. Ahora empieza una mucho más difícil de responder: cómo será la Selección sin Messi.

Durante 21 años, Argentina siempre supo dónde mirar. A partir de ahora tendrá que aprender a mirar para otro lado.

Foto:EFE/ Omar Alonso

La carta completa de Messi

Después de este tiempo que pasó desde la final, pensándolo mucho, quiero comunicarles a todos que me retiro de la Selección…

Fue una decisión que dolió y duele en el alma pero entiendo que es el momento. Les juro que siempre dejé todo, no solo los últimos años que se ganó todo antes también y siempre peleé y me dejé todo por esta camiseta, por darles alegrías y hacer que se sientan orgullosos de ser argentinos a través del fútbol.

Queda poco y se van cerrando etapas y esta es una que me duele mucho. Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección. Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar.

Gracias por todo el cariño de estos 20 años. Voy a extrañar mucho escucharlos desde adentro. Ahora voy a ser uno más de ustedes, alentando y bancando siempre desde afuera (en las buenas y en las malas, mucho más).

Gracias a mi familia por estar siempre, por acompañarme en este viaje tan hermoso pero difícil. Gracias a cada uno de entrenadores, compañeros y dirigentes que me tocó compartir. Me llevo recuerdos y momentos inolvidables vividos.

Me voy con la tranquilidad y el orgullo de haberles regalado, juntos con mis compañeros, momentos soñados. Fue una locura haberlo vivido con ustedes. ¡Los quiero!

Gracias Dios por hacerme argentino.

*Estas palabras las escribí el 21 de julio, dos días después de la final. Hoy después de lo de mi papá, estoy más convencido que antes.

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