La trama secreta del juramento de García-Mansilla deja la licencia que pidió Ariel Lijo cerca de un rechazo
La decisión de la Corte de tomarle juramento en forma sorpresiva y reservada a Manuel García-Mansilla y retrasar el de Ariel Lijo se debe a que dos de los tres miembros del máximo tribunal siguen teniendo dudas sobre el pedido de licencia extraordinaria del juez federal. Las dudas las tienen Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz y no Ricardo Lorenzetti, el “padrino” de Lijo.
Pero en el acuerdo del jueves próximo también tendrá derecho a voto García-Mansilla, un catedrático apegado a las leyes, lo que deja un final abierto. Si el nuevo juez en esa sintonía quedaría tres a uno. Otro escenario, es un eventual empate que debería ser dirimido por un conjuez a sortear. Todo un «bautismo de fuego» para García-Mansilla.
El problema se agrava porque Lijo amenazó ante colegas de los tribunales de Comodoro Py algo así como: “no asumo en la Corte si no me conceden la licencia extraordinaria”, lo que aumentó la tensión de la jugada.
Los dos principales interrogantes tienen que ver si es la Cámara Federal porteña la que tiene la potestad de otorgar una licencia extraordinaria de un año o es la propia Corte.
Según el artículo 31 del reglamento de la Justicia Nacional las licencias de más de 8 días a jueces corresponde que sean otorgadas o denegadas por la Corte Suprema.
Y la otra duda es si un persona que juró como juez federal puede a la vez jurar y ejercer como miembro a la Corte Suprema.
“El decreto 137 del presidente Milei cuenta casos históricos de jueces nombrados por decreto en comisión y que debieron renunciar en sus cargos”, resaltó una fuente judicial a Clarín que leyó la resolución con lupa.
Ese tema tiene que ver con los llamados termas de “superintendencia” o logísitica, la Corte tiene la última palabra.
Otro es el tema jurídico de fondo que aún está abierto.
Para el juramento del ex decano de la facultad de Derecho de la Universidad Austral, la Corte tuvo en cuenta que desde la entrada en vigencia del decreto 137 ningún juez aceptó los pedidos de medidas cautelares para suspender la medida de Milei y menos dictó la inconstitucionalidad de la resolución presidencial.
En tribunales, llamó la atención que las versiones según las cuales el juez contencioso administrativo federal Martín Cormick, vinculado a La Cámpora, iba a aceptar la cautelar del Centro de Estudios para la Promoción de la Igualdad y la Solidaridad (CEPIS) hasta el momento no se concretaron.
En 2016 el juez K Alejo Ramos Padilla aceptó una cautelar y suspendió la designación por decreto de Rosatti y Rosenkrantz, pero luego el entonces presidente Mauricio Macri mandó sus pliegos al Senado y terminaron siendo aprobados.
También pesó que llamativamente la amenaza del bloque de senadores K de llamar a una sesión especial para rechazar el pliego de Lijo y bloquear el de García-Mansilla -que no tuvo dictamen de comisión- hasta ahora no se cumplió.
En lo personal, también pesaron los gestos personales. Desde el martes, García-Mansilla llamó a sus ahora tres colegas y su puso a disposición en los términos del decreto 137 de Milei, gesto que hasta ahora Lijo no tuvo.
Por lo pronto, el catedrático se quedó con el hermoso despacho que ocupaba hasta diciembre el jubilado juez Juan Carlos Maqueda. Y encontró una afinidad con Rosatti: ambos son hinchas de Boca.
La forma sorpresiva y reservada del juramento de García-Mansilla en el salón Bermejo de la Corte se debió a que “él pidió a Protocolo hacerlo solo y sin invitados”, contó otra fuente.
Además, García-Mansilla que es católico practicamente, juró por Dios, los Santos Evangelios y la Patria.
En el acto que duró 20 minutos, estuvieron los tres actuales jueces de la Corte, sus secretarios letrados y el viceministro de Justicia, Sebastián Amerio, el principal operador judicial del asesor estrella de Milei y artífice de esta audaz y polémica jugada: Santiago Caputo
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