La Tierra guarda casi el 25% del material expulsado de la Luna en sus primeros 100.000 añosPor Víctor Ingrassia

La Luna guarda en su superficie una memoria intacta del pasado remoto del Sistema Solar. Cada cráter, desde los más diminutos hasta las gigantescas cuencas de más de 1000 kilómetros de diámetro, narra un capítulo del violento Bombardeo Pesado Tardío (BPT), una época de intensos impactos de asteroides y cometas que ocurrió hace unos 4000 millones de años.

A diferencia de la Tierra, donde la erosión, el viento y la actividad tectónica alteran continuamente el paisaje, la Luna carece de atmósfera y no posee actividad geológica significativa. Esta falta de cambios permite que los rastros de los antiguos impactos se conserven en su superficie durante miles de millones de años, ofreciendo un registro excepcional de la historia del Sistema Solar.

Durante cada formación de cráteres, una porción importante del material lunar es expulsado a velocidades tan altas que logra escapar de la gravedad del satélite. Parte de esos fragmentos, luego de vagar en el espacio, termina impactando contra la Tierra. Según los científicos, investigar este proceso ayuda a entender el intercambio de material entre nuestro planeta y la Luna.

Un equipo de investigadores liderado por José Daniel Castro-Cisneros, de Cornell University, de Estados Unidos, llevó a cabo un estudio detallado sobre este fenómeno. Utilizando simulaciones informáticas avanzadas, rastrearon cómo los escombros lunares viajan y llegan a nuestro planeta. El trabajo, recientemente publicado, representa una mejora respecto a investigaciones anteriores, ya que incorpora un modelo más realista y completo.

Para lograrlo, los científicos emplearon el paquete de simulación REBOUND, que permite seguir las trayectorias de las partículas expulsadas de la Luna durante períodos de hasta 100.000 años. A diferencia de otros estudios que analizaban las fases del viaje por separado, este modelo incorporó simultáneamente a la Tierra y la Luna dentro del mismo escenario dinámico, aumentando la precisión de los resultados.

Los investigadores registraron datos cada cinco años y definieron las colisiones como eventos en los que las partículas llegaban a 100 kilómetros sobre la superficie terrestre. Esta metodología proporcionó una visión más detallada sobre el movimiento del material lunar y su interacción con la Tierra.

El equipo concluyó que aproximadamente un 22,6 % de los fragmentos expulsados durante los impactos lunares terminan en la Tierra en un plazo de 100.000 años. Sorprendentemente, la mitad de esas colisiones ocurren en los primeros 10.000 años tras la eyección inicial. Este comportamiento sigue una distribución de ley de potencia, donde pequeños cambios en las condiciones iniciales generan variaciones proporcionales en los resultados.

Los datos también revelaron que los fragmentos lanzados desde la cara posterior de la Luna, la que no mira hacia la Tierra, tienen mayores probabilidades de impactar nuestro planeta. En cambio, el material expulsado desde la cara anterior presenta una tasa de colisión significativamente menor.

Cuando estos fragmentos alcanzan la Tierra, viajan a velocidades que oscilan entre 11,0 y 13,1 kilómetros por segundo. Los impactos ocurren mayoritariamente cerca del ecuador terrestre y se registran un 24 % menos de colisiones en las regiones polares.

“Nuestro modelo incorpora una distribución realista de velocidades para fragmentos de eyección (de decenas de metros de tamaño), derivada de grandes craterizaciones lunares. Nuestros resultados muestran que el 22,6 % de la eyección lunar colisiona con la Tierra. La mitad de los impactos ocurren en un período de aproximadamente 10.000 años. También confirmamos que los impactos en el hemisferio posterior de la Luna constituyen una fuente dominante de eyección terrestre, en consonancia con estudios previos”, agregaron.

Y concluyeron: “Una pequeña fracción de la eyección permaneció transitoriamente en el espacio cercano a la Tierra, lo que evidencia que la eyección lunar podría contribuir a la población de objetos NEOs. Estos hallazgos mejoran nuestra comprensión del flujo de eyección lunar hacia la Tierra, aportando información sobre los patrones espaciales y temporales de este flujo y su influencia más amplia en el entorno cercano a la Tierra”.

Este avance en el conocimiento científico no solo proporciona nuevos datos sobre el intercambio de material entre la Luna y la Tierra. También ayuda a respaldar la hipótesis de que algunos objetos cercanos a nuestro planeta, como Kamo’oalewa, podrían ser fragmentos lunares desprendidos hace miles o millones de años.

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