Trabajar en minería no es hacerlo en un entorno cómodo y accesible. Muchas operaciones se desarrollan lejos de los centros urbanos, con caminos difíciles, terrenos escarpados y condiciones climáticas que cambian rápido. Por eso, la tecnología viene ocupa un espacio cada vez más importante: ayuda a anticiparse a riesgos, a entrenar mejor y a sostener la operación incluso cuando el entorno juega en contra.
Esto es lo que se vio en la nueva edición de la Expo San Juan Minera, con opciones de distinta índole, de acuerdo con las necesidades que impone el trabajo minero en sitios remotos y en condiciones adversas.
Dentro de los avances tecnológicos que se presentaron en la feria se destacan los simuladores para la formación de operadores, que permiten practicar maniobras, conocer controles y repetir escenarios exigentes en un entorno seguro.
En uno de los stands, por ejemplo, se presentó un simulador que replica una perforadora de superficie con martillo de fondo, con los mismos controles de la cabina real, es decir, joysticks, palancas y display. “Acá el operador se puede equivocar, dañar el equipo, pero no se lastima nadie y nadie va a salir herido. Esa es la ventaja, con un coste infinitamente menor que tener una máquina en marcha”, explicó Javier Beluque, gerente de servicio de la firma Sandvik, al detallar los beneficios que puede aportar a una operación minera en la formación de su personal.
En la misma línea, y con el objetivo de mostrar al público cómo se prepara a los primeros 100 operadores de equipo pesado en esta instancia temprana de Vicuña (oriundos de Jáchal, Iglesia y Guandacol), la empresa presentó el entrenamiento a través de un simulador que se utiliza como inducción en proyectos de altura.
El salto técnico que se mostró en la feria con el equipo está en la modularidad, esto significa que la misma plataforma puede convertirse para simular distintos equipos. “Tenemos kit de conversión: esto pertenece a un equipo, pero cuando queremos simular uno diferente, se saca y se incorporan los componentes del equipo que queremos simular”, explicó Miguel Miranda, gestor de entrenamiento en Vicuña. En la feria, a modo de ejemplo, se utilizó la configuración de un equipo de gran porte —un “fuera de ruta”— y se aclaró que, para operadores con experiencia, se está trabajando con una primera “línea base” de práctica (más de una hora por persona) y, luego, un tramo total que puede ir de una a cinco horas, según el perfil de cada operador.
Robótica aplicada a zonas de riesgo
La innovación no se quedó solo en la formación. También apareció la robótica aplicada a inspección y mantenimiento en zonas críticas. Un caso que captó la atención del público fue el “perro robótico”, usado para recorrer sectores donde el acceso humano es directamente riesgoso.
El “perrito” que se presentó en la feria actualmente se utiliza en la mítica mina de cobre Chuquicamata, en áreas de cintas transportadoras en movimiento, donde hay acceso restringido por seguridad, ya que el sistema está girando. “Ahí mandamos al perro con su cámara a observar y analizar”, explicó Carlos Rodríguez, administrador de logística y abastecimiento de la mina. El equipo suma una cámara termográfica para detectar cambios de temperatura y un sistema de lectura de vibraciones. Esta tecnología permite hacer un análisis del sistema transportador y ver qué elementos necesitan mantenimiento o cambio. “A través de una tablet, uno lo maneja o puede programar el recorrido”, resaltó la fuente.
En la feria, la tecnología expuesta también dejó una idea de fondo: la minería actual depende cada vez más de sistemas integrados para operar en campo. Esto implica redes, comunicaciones robustas para entornos exigentes, integración de información y herramientas de control que permiten operar con más previsibilidad. También se exhibieron tecnologías orientadas a la prevención, como monitoreo, lectura de datos en tiempo real y soluciones pensadas para reducir incidentes.
En conjunto, lo que se transmitió en la Expo a través de la tecnología es que está cambiando la forma de hacer minería. Hoy la innovación se mide menos por lo nuevo y más por lo útil: más entrenamiento, más control, mejores decisiones de mantenimiento y mejores respuestas frente a un entorno difícil.



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