La Selección Argentina, en la computadora de la FIFA: qué dicen las estadísticas del Mundial 2026 y la comparación con otros candidatos

Si Qatar 2022 fue el Mundial de las redes sociales, el de 2026 es el de las estadísticas. La FIFA anunció con bombos y platillos a su Grupo de Estudio Técnico  (GET, que entre otros tiene al argentino Pablo Zabaleta para analizar funcionamientos), más una plataforma especial que permite entender comportamientos. Es una súper computadora repleta de datos y donde también se explica por qué la Selección Argentina fue una de las mejores de la primera fecha de esta Copa del Mundo. Presión, posesión, circuito de pases y los destacados menos visibles opacados por el triplete de Lionel Messi.

El primer dato a destacar de la Scaloneta después del estreno triunfal contra Argelia y en la previa de la segunda presentación contra Austria este lunes fue su practicidad. No hay muchos antecedentes en las Eliminatorias en el que haya perdido en la posesión como contra los africanos. Fue 44,6% para la Albiceleste, contra 50,8% de los denominados Zorros del Desierto, con un 4,6 en disputa.

Pero dentro de esa tenencia de la pelota es donde está el génesis de la Selección Argentina. Tuvo un 94% de distribución completada (esto es el éxito entre el intento y la recepción de los pases, que fueron 578 en total, con 517 completados, un 89%). En este último rubro, enfrentándolo a los candidatos naturales que se mencionaron en la previa y sin comparar dificultad de rivales, los únicos que lo superaron fueron España (en el 0-0 vs Cabo Verde) con 93% y Portugal (en el 1-1 vs RD Congo) con 92%.

La identidad de Argentina es «juntar pases», pero también es una tendencia general, con los españoles como principales exponentes contemporáneos. Así lo definió Scaloni, ante una consulta de Clarín, durante la gira previa de amistosos por College Station y Auburn: “Es inútil hablar acá de transiciones rápidas o de vértigo porque nuestro juego no va por ahí. Nuestra mejor versión es la de juntar pases, la de ir todos juntos. La idea está clara y no la vamos a traicionar, más allá de que nos podemos acomodar a otra clase de juego».

La Scaloneta hace un culto de la construcción. Es un desorden ordenado. La lectura de espacios, con el intercambio constante de posiciones, motiva el desequilibrio del rival. Si Enzo Fernández se desprende, aparece De Paul. Si se suelta Alexis Mac Allister, el que se muestra en la entrelínea es Thiago Almada. Ser paciente, muchas veces, también es una virtud en tiempos de inmediatez.

Esa acción de «puerta atrás» -buscar el espacio que se genera en las espaldas de los mediocampistas y los centrales-, mostró una mejoría general. El Mundial 2026 tuvo un +3.0% (27,4% total) respecto de Qatar 2022 (24,4%) y Rusia 2018 (25,2%). Lo analizó el ex goleador y DT danés Jon Dahl Tomasson, uno de los integrantes del GET de la FIFA: «¿Cómo se explica? Muy sencillo, está cerca del arco. Para crear chances necesitas que la pelota llegue a ese área. El defensor se asusta y algunos retroceden, y sino, si avanzan para presionar, dejan el espacio atrás. Tiene que ver con el tiempo, con la conexión entre los jugadores. Es más fácil defender, soy un amante del fútbol ofensivo«.

Entonces, ¿por qué Argentina jugó distinto al resto de los candidatos?. Porque pasó apenas el 3% de su tiempo con la pelota en los pies contra el denominado bloque bajo de Argelia. Claro que esconde una necesidad, porque es lógico que quien está atrás en el resultado tome la iniciativa y el otro se la ceda. Lo explicó el analista Matías Conde: «España, en esa misma situación, estuvo el 40% del tiempo; Portugal, el 15%; Francia, el 9%».

En todo este contexto hay una tendencia decreciente que impacta directamente en lo que más gusta del fútbol: la gambeta. Si los números marcan la tendencia de la secuencia de pases, el orden y la posesión, el desequilibrio individual pierde terreno. ¿Cuántas veces se intenta gambetear? Un 31,1 de promedio en la primera ronda de partidos en 2026, superior a Qatar 2022 (27,5) pero muy lejos de aquel 64,9 de Argentina 1978.

Y el último punto del análisis es entender cómo se traslada esa tenencia a oportunidades de gol. Messi, según el Power Ranking difundido por la FIFA, fue el número 1 de ataque con su triplete vs Argelia, por delante de Elijah Just (doblete para Nueva Zelanda vs Irán) y Amad Diallo (gol para Costa de Marfil vs Ecuador). De los 10 remates de la Albiceleste, seis fueron del rosarino de 38 años.

El promedio en México 70 fue de 42 remates y la foto parcial de 2026 marca 25. Hubo un récord histórico de 26 para Suiza contra Qatar y Uruguay hizo 22 en un solo tiempo contra Arabia Saudita. Ninguno de los dos pudo ganar en su debut.

Como complemento interesante es que hay una tasa superior de finalización efectiva de esos tiros. Hubo un 12,9% de efectividad en los remates. Si bien hubo más partidos por tratarse del Mundial con más participantes de la historia, fue el mayor promedio de gol desde Suecia 1958, con 3,1 por encuentro. También es una tendencia mundial, que se ve a nivel de clubes en las principales ligas europeas o incluso la Champions League.

Las estadísticas no son solo datos sueltos. Entenderlos y contextualizarlos permiten encontrar fundamentos de rendimiento. Argentina está mejorada, evolucionada. Y eso invita a la ilusión. Tendrá que ratificarlo contra Austria.

Los comentarios están cerrados.