La paradoja de la apertura comercial: las cantidades importadas cayeron y volvieron a niveles de 2023
Paradójicamente, pese a la fuerte apertura comercial impulsada por el Gobierno, las cantidades importadas por la Argentina a septiembre volvieron a niveles similares a los de 2023. Lo que cambió de manera significativa fue su composición: mientras que pierden terreno aquellos bienes que necesita el aparato productivo, ganan participación algunos productos finales que compiten directamente con la producción local.
Los datos del intercambio comercial del Indec muestran que las importaciones cayeron 1,8% interanual en septiembre, con una baja de más del 11% si se descuenta la suba en los precios importados en el mes. Muy ligadas al nivel de actividad, los retrocesos más pronunciados se dieron en piezas y accesorios para bienes de capital (-11%) y bienes de capital (-16,6%).
“Esto ocurre en un contexto de amplia apertura de las importaciones y con subas de precios en casi todos los rubros”, señaló Maia Mindel, economista de Abeceb. Estos números solo confirman la tendencia que hubo a lo largo del año, ya que entre enero y septiembre se registró un retroceso del 2,5% en las compras al exterior en valor y del 9,7% en cantidades.
“La combinación de regularización del comercio exterior y la apreciación cambiaria impulsaron las importaciones. Hubo un rebote muy fuerte en 2025 después del desplome de 2024, y una expansión especialmente marcada en algunos bienes finales. En enero–septiembre, las cantidades totales bajaron 21,2% en 2024, aumentaron 38,9% en 2025 y volvieron a caer en 2026. El resultado acumulado es que quedaron levemente por debajo del mismo período de 2023. Eso permite distinguir dos fenómenos: el total tuvo un fuerte ciclo de caída, recuperación y nueva corrección; la composición se desplazó hacia determinados bienes finales”, sumó Claudio Caprarulo, director de Analytica.
Justamente, en los primeros nueve meses del año, las mayores bajas se concentraron en lo que demanda el aparato productivo. Los bienes de capital y sus partes acumularon una caída del 13,9% en cantidades y las piezas y accesorios para bienes de capital bajaron 25,9% en cantidad.
“Esto sigue en línea con una actividad industrial que acumula una baja de 2,7% en el año y que en agosto operó al 58,5% de su capacidad instalada”, sumó Mindel.
En cambio, los bienes de consumo apenas retrocedieron 2,7% en el año y las cantidades de autos importados incluso crecieron 7,6% anual. “Si ponemos el foco en el tercer trimestre de 2026, las cantidades desestacionalizadas de bienes de consumo estaban aproximadamente 35% por encima del promedio de 2023 y las de autos eran 3,2 veces mayores”, agregó Caprarulo.
Para Lorenzo Sigaut Gravina, director de análisis macroeconómico de Equilibra, estos números se explican por la caída en el nivel de actividad. Al excluir al “tridente de oro”, conformado por agroindustria, minería y energía, el resto de los sectores de la economía retroceden y eso llevó a que las proyecciones de crecimiento para la Argentina se ajustaran a la baja.
“Lo que importan la agroindustria, la minería y la energía es relativamente pequeño. En cambio, por ejemplo, en el sector industrial, que es uno de los que más cae, se usan muchos insumos del exterior. Las únicas importaciones que crecieron en lo que va del año fueron las de vehículos y los envíos courier, aunque en este último caso no sabemos las cantidades. Está todo ligado a la reducción de la demanda interna, aunque también puede haber algo de que el año pasado se anticiparon las importaciones antes de las elecciones de mitad de término, como una estrategia de ahorrar divisas en las empresas”, analizó Sigaut Gravina.
En esa misma línea, para Mindel, la caída de las importaciones refleja la falta de dinamismo de la inversión y la producción, junto con un consumo que todavía no logra repuntar. En ese contexto, las compras al exterior recién mostrarían una recuperación más firme cuando la actividad económica cobre mayor impulso.
“Hay indicios claros de reemplazo de producción local por importada. Un fenómeno que no está relacionado únicamente con la evolución del tipo de cambio, sino también con el régimen cambiario. Y no significa que sea una dinámica negativa; en muchos casos permitió bajar costos y mejorar la calidad en el consumo, tanto para empresas como para las familias. El punto es que también hay que considerar las capacidades productivas y los puestos de trabajo que se pierden”, reconoció Caprarulo.
Como contracara, la debilidad de las importaciones también contribuye a explicar la mejora superávit comercial. Según un análisis de la consultora económica LCG, al excluir el efecto estructural de las exportaciones que genera Vaca Muerta, la mejora interanual del saldo entre enero y septiembre de 2026 fue de unos US$11.000 millones. De ese incremento, US$3600 millones se explicaron por mayores cantidades exportadas y US$5500 millones por menores volúmenes importados. “Si la Argentina creciera nuevamente a tasas razonables, las cuentas externas volverán a ser una variable a monitorear”, cerró.

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