La mudanza de Boca al Ducó desató las quejas de los abonados que se quedaron sin lugar para el partido ante Estudiantes

El duelo con Estudiantes, pendiente de la 2ª fecha, ofrece una dificultad para el equipo por el rival, que en los últimos tiempos siempre fue un escollo para Boca. Pero sobre todo, complica a los hinchas, que se verán obligados a ser locales en el estadio Tomás Adolfo Ducó producto del resembrado que se está llevando a cabo en la Bombonera. Y como consecuencia de la mudanza, arreciaron las críticas de los socios y los referentes de la política interna con la decisión de Juan Román Riquelme.

En junio, después de la eliminación del equipo de la Libertadores y de cara al parate mundialista, el club contrató una empresa que inició las tareas de excavación para realizar una mejora del drenaje en la zona de los palcos con la instalación de tubos subterráneos y el posterior resembrado. Pasaron cincuenta días y el primer partido a orillas del Riachuelo, contra O’Higgins por los 16avos de final de la Sudamericana, mostró un terreno bicolor, con agujeros y el césped desparejo. Los jugadores tuvieron que esquivar los pozos.

Boca solo informó oficialmente, a través de un comunicado, que se realizaron “trabajos de renovación y mantenimiento del campo de juego” para “poner fin a una de las habituales problemáticas en el sector de la cancha”. Y aclaró que “este cambio de estadio permitirá darle a la obra el tiempo necesario que le restaron las condiciones climáticas que azotan Buenos Aires”. Rápidos de reflejos, los dirigentes le echaron la culpa al clima para explicar porqué no prendió la semilla.

Sin embargo, los hinchas estallaron cuando intentaron reservar su entrada en la cancha de Huracán. En especial, los abonados que pagan entre 1.800.000 y 6.600 millones de pesos por año. Eso sin contar los adicionales por partido de Copa, que tienen un costo de 100 mil pesos, y el estacionamiento, que se consigue a razón de 1.300.000 pesos anuales.

La decisión de elegir la cancha del Globo tiene que ver con una cuestión geográfica, pero no cubre la demanda de los abonados, que son 22.932 entre plateístas y palquistas. Huracán apenas tiene 8.813 butacas. Por eso desde las redes sociales, los socios le apuntaron a Riquelme. “No hay más ubicaciones disponibles”, fue el cartel con el que se encontraron los afiliados a partir del intento por guardar su lugar para el choque con Estudiantes. Boca tendrá que pagar 50 mil dólares por partido (incluye el grupo electrógeno) y ya está reservado el partido para el sábado a las 19 con Vélez. Todavía no está claro si jugará ante Recoleta en Parque Patricios o volverá a la Bombonera.

Desde distintos sectores del club le apuntaron al presidente. Y la palabra más utilizada fue “improvisación”. “Una institución de la magnitud de Boca no puede naturalizar situaciones que terminan perjudicando a quienes sostienen al club todos los días. El socio hace un enorme esfuerzo para acompañar a Boca. Lo mínimo que merece es previsibilidad y respeto. Gestionar también significa anticiparse a los problemas y evitar que las consecuencias siempre recaigan sobre el hincha”, dijo Horacio Paolini, ex vicepresidente y candidato en las elecciones de 2027.

“La salida de la Bombonera da muestras claras del nivel de improvisación. Una reforma planificada no resuelve un cambio tan importante como el de la localía faltando cinco días de jugar. Boca tiene que volver a poner al hincha en el centro de las decisiones. Quedaron abonados fuera del estadio y sin respuesta sobre qué sucede con aquellos lugares que pagaron. No hay claridad sobre el reinicio o la eliminación del filtro. La grandeza del club se sostiene cuidando al único activo que siempre pone el pecho, el socio”, consignó Carlos Abiata, otro de los opositores que participará de la contienda política.

“Como socio, cumplo en tiempo y forma con el pago de la cuota social y el abono. Sin embargo, cuando se trata de respetar nuestros derechos, la respuesta no es la misma. Somos 21.000 abonados y Huracán tiene 9.000 plateas ¿no pudieron prever que íbamos a quedar afuera o no les interesa? ¿Cuánto más tenemos que soportar su improvisación constante? Nuevamente me pregunto ¿el club es de los socios o solo de algunos pocos?”, disparó Fran Quintana, Secretario de Justicia CABA y vicepresidente de la Agrupación Dale Boca.

“El miércoles jugamos en un estadio más chico y de menor calidad que el nuestro. Desde el vamos, los valores que pagamos los abonados por una silla en La Bombonera son desmedidos, pero ahora vamos a ir a un lugar inferior y además más de la mitad de los abonados no va a poder ingresar. Esto no se soluciona con una eventual devolución de dinero. El daño y el problema son mucho más grandes”, disparó Walter Klix, director de preocursores químicos del Ministerio de Seguridad de la Nación y uno de los socios que motoriza la denuncia por administración fraudulenta contra Riquelme en la Justicia Federal.

La contracara es el guiño de Recoleta, rival de la Sudamericana el 18 de agosto. Los paraguayos le darán 20 mil entradas a Boca y mudarán su localía al estadio Defensores del Chaco. El suyo, Roque Battistela, tiene capacidad para apenas 6 mil espectadores. Y el presidente Luis Vidal vio el gran negocio.

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