la meta de superávit primario de junio bajó en $1,6 billones


El Gobierno obtuvo un alivio en la meta fiscal pautada para junio por parte del FMI de $1,6 billones, según reveló el último Staff Report del organismo, conocido el viernes por la tarde. Tras la revisión de agosto de 2025 el objetivo de superávit primario para mitad de 2026 había quedado en $8,458 billones, pero ahora se redujo a $6,861 billones.

Como el superávit fiscal acumulado hasta abril es de $6,099 billones es factible que entre mayo y junio consiga acumular los $761.500 millones para lograr el objetivo.

Hay otras modificaciones: si bien en una publicación de octubre el organismo con sede en Washington había elevado la estimación de inflación a 30,5% para 2026, en el Staff Report figura 25%. A eso debe agregarse que en la anterior revisión el Fondo pronosticaba una crecimiento del 4% para este año en Argentina y ahora se recortó la proyección al 3,5%. De la combinación de ambas variables surgió la nueva meta anual de $16,4 billones de superávit primario.

En términos de PBI, la meta anual se redujo del 2,2% al 1,4%, lo que implica una baja de 0,8 puntos respecto de lo previsto originalmente. Es decir, para los números del FMI y el propio Gobierno, los $16,4 billones equivaldrían al 1,4% del PBI al 31 de diciembre próximo siempre que se cumplan las previsiones de inflación y crecimiento. Hay que tener en cuenta que los objetivos fiscales en los acuerdos con el Fondo se fijan en moneda del país en términos nominales. Las metas como porcentaje del PBI son indicativas.

Baño de realidad: cambio de metas

Si se toma en cuenta que el PBI de Argentina, según datos de INDEC, fue de $847 billones en diciembre de 2025, y si se estima un crecimiento de 3,5% con una inflación de 25%, en diciembre de 2026 el PBI seria de $1.096 billones. El 1,4% de ello es $15,34 billones.

En la anterior revisión se estimó un crecimiento de 4% ($880 billones) ajustado por inflación del 16%, lo que daba $1,026 billones a diciembre. El 1,4% de ello es $14,36 billones.

Pero entre la primera revisión y octubre, el FMI había elevado la previsión de inflación de Argentina al 30,4% para 2026. De haber mantenido esa estimación con un crecimiento del 4% el PBI estimado para 2026 habría sido de $1.144 billones y el 2,2% de ello sería $25,16 billones. Es decir que, entre lo que se suponía que podía lograr de superávit primario la Argentina hace poco menos de un año ($25,16 billones) y lo que finalmente se acordó ($16,4 billones), hay $8,76 billones menos.

Los cambios estarían asociados a la distorsión que generó a nivel global la guerra en Irán con el precio de la energía y que el Gobierno local pensaba en una desaceleración de la inflación más rápida de la que ocurrió. Además, el año pasado se suponía que la economía iba a reaccionar con mas fuerza de lo que lo está haciendo.

Luis Caputo y el golpe de timón

El último dato de abril del Sector Público Nacional (SPN) encendió luces amarillas en el panel de control del ministro de Economía, Luis Caputo. Es que el gasto primario creció 1,6% contra una caída de ingresos 2,1%: se rompió la regla del presupuesto que obliga a bajar el gasto en la misma proporción en que caen los ingresos.

El problema para Caputo es que ya no le quedan muchos lugares en el Estado para rascar la olla. El propio funcionario reconoce públicamente que de ahora en mas el superávit fiscal tiene que conseguirse por incremento de recursos, antes que por recorte de gastos.

En mayo, por una decisión administrativa se llevó a cabo un duro ajuste del gasto de $2,5 billones cuyo origen fue un pedido del titular del Palacio de Hacienda a sus pares del gabinete para que recortaran 20% del gasto de capital y 2% del gasto corriente. Se comenta que el equipo económico en definitiva, no tuvo en cuenta las propuestas de los ministros y pasaron la motosierra por donde mejor les pareció.

FMI: sin capitalizar intereses, habría déficit

Este año el Gobierno arrancó con un fuerte superávit en enero de $3,5 billones en enero. La mayor parte de eso lo explicaron ingresos extraordinarios de $2,5 billones en privatizaciones y ganancias del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES. A todo eso, según indican datos de la Tesorería General, entre febrero y marzo la deuda flotante de la administración central subió $2 billones.

Además de ello, hay estimaciones del propio Fondo Monetario Internacional (FMI), incluidas en el propio Staff Report, que plantean que, si el Gobierno no se financiara con títulos capitalizables (bonos y letras que contablemente no devengan pagos de intereses), el SPN en realidad tendría déficit del 0,8% del PBI. Es algo que los economistas de la city advertían desde hace tiempo.

Todo eso es compatible con las advertencias de analistas privados sobre la sostenibilidad de la cuentas públicas, que es el pilar en el que se fundamenta toda la política económica del Gobierno libertario. Si bien no corren riesgo inminente, la tendencia de fondo no sería sostenible. En algún punto, como reconoce Caputo, los ingresos tienen que recuperarse.

Cuánto falta para la meta anual

Para lograr la meta fiscal de 2026, el Gobierno tiene que acumular unos $10 billones hasta diciembre. A diferencia de los dos primeros años en los que las metas eran alcanzadas con creces, ahora estarían bastante ajustados.

Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) indica que, si este año se pusiera en marcha el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y la recaudación tributaria bajara 2,3% real, el Gobierno tendría que profundizar el ajuste sobre el gasto no indexado en el 6% real. Eso implica tocar subsidios, gastos de funcionamiento y salarios. Las jubilaciones siguen indexando al ritmo de la inflación.

Pero, si bien el gobierno no lo ha anunciado oficialmente, estará obligado a suspender el inicio de los FAL hasta enero, porque de otro modo resultaría imposible alcanzar la meta acordada con el FMI. La idea de avanzar en la suspensión por este año de la puesta en marcha de ese instrumento también figura en el texto acordado con el organismo.



Los comentarios están cerrados.