La industria está muy heterogénea, hay sectores dinámicos y otros con bajo nivel de actividad
En general, vimos una caída del nivel de actividad en 2024 respecto de 2023. En 2025 hubo un crecimiento leve y este año lo vemos prácticamente estable, con un pequeño crecimiento en términos generales.
P.: ¿Qué sectores están mejor y cuáles peor?
F.A.: Vemos un agro un poco más dinámico, impulsado obviamente por las cosechas. El agro siempre fue un motor para la Argentina. Después tenemos una industria con mucha heterogeneidad. Las actividades más vinculadas con los sectores dinámicos tienen mayores ventas. Me refiero a petróleo, gas, minería y también al agro. Ahí vemos un poco más de dinamismo.
Por otro lado, la construcción pública está muy retraída. Y todo lo que es construcción privada y habitacional también atraviesa una situación compleja. Vemos un bajo nivel de actividad, todavía con costos en dólares altos y una cantidad de metros cuadrados que estaban en el mercado y todavía tienen que encontrar salida.
Ahí empiezan a aparecer los cuellos de botella y tenemos que encontrar cómo resolverlos. La industria está muy heterogénea y el agro está un poco mejor.
Para todo el desarrollo que está teniendo hoy Argentina en los sectores más dinámicos va a ser inevitable desarrollar infraestructura. Lo venimos diciendo desde hace meses: no habrá forma de desbloquear todo ese potencial económico si la infraestructura no está.
P.: ¿Qué necesita Argentina para transformar ese potencial en crecimiento durante los próximos 20 años?
F.A.: Se necesita estabilidad y el nivel de inversión requerido para desarrollar el país, junto con reglas claras. La idea es que dentro de 20 años no estemos en el mismo punto que hace 20 años, como nos viene pasando, sino que podamos convertir ese potencial en hechos concretos. Eso se logra con inversiones, reduciendo los costos de infraestructura y los costos logísticos y también bajando los costos impositivos.
Argentina tiene una fuerte distorsión impositiva en los tres niveles. Cualquier compañía paga tasas municipales, Ingresos Brutos provinciales e impuestos nacionales. Esa es una carga para toda la economía y es un punto sobre el cual hay que trabajar. Y después está una cuestión clave: el crédito.
P.: El crédito hoy además enfrenta tasas más altas y un escenario financiero más complejo. ¿Hasta qué punto condiciona el crecimiento?
F.A.: Argentina ya parte de un mercado de capitales poco profundo. El crédito al sector privado representa una proporción muy baja del PBI en comparación con otros países de la región. Y en el crédito hipotecario la diferencia es todavía mayor. En Argentina representa poco más del 1% del PBI, mientras que en Chile ronda el 27%.
La gente en otros países puede desarrollarse y comprar su vivienda a través de un crédito hipotecario. Nosotros ya partimos de poca profundidad financiera y después se suman las complejidades coyunturales.
Desde nuestra mirada, el crédito inevitablemente tiene que ser parte del futuro de Argentina. Es muy difícil desarrollarse sin un mercado de capitales que facilite el acceso al financiamiento en condiciones competitivas.
P.: Todos los empresarios, independientemente del sector, hablan de crédito e inversiones. ¿Estos planteos llegan al Gobierno? ¿Hay una respuesta?
F.A.: También tenemos que mirar hacia adentro. Nosotros tenemos que invertir. Cada uno de los que participamos de la economía y tenemos una visión de largo plazo tenemos protagonismo y debemos liderar ese proceso. El ámbito privado está invirtiendo y tiene que seguir haciéndolo.
Creo que el Gobierno ha detectado claramente la necesidad de infraestructura para seguir desbloqueando el potencial económico. Lo que habrá que ver es cuál es el espacio real para generar incentivos que permitan desarrollar esa infraestructura y esos mercados.
Hoy vemos que se sostiene el superávit, como tiene que ser, y que la situación macroeconómica está mucho más ordenada. Eso es positivo para el desarrollo de negocios de largo plazo.
Ahora necesitamos que la micro acompañe. Ahí hay cosas para hacer desde el crédito y desde los impuestos. Y los privados también tenemos que participar, invirtiendo y trabajando sobre nuestra propia competitividad.
Nosotros venimos trabajando fuertemente en competitividad desde hace tres años. De hecho, estamos exportando desde Argentina productos de valor agregado y tenemos que invertir para potenciar esa capacidad, porque Argentina tiene todos los recursos para hacerlo.
P.: El proceso electoral parece haberse adelantado y eso suele afectar las decisiones de inversión. ¿Lo están viendo?
F.A.: Creo que el proceso electoral se anticipa demasiado. Eso siempre hace que la inversión extranjera directa o determinadas decisiones, quizás no sobre si realizar o no una inversión, pero sí sobre la forma y el momento de los desembolsos, se vayan acomodando a cómo evoluciona el proceso electoral.
Nosotros hace 85 años que estamos acá y queremos estar muchos años más. Nuestra visión es mucho más larga. ¿Tomás una decisión de inversión a 25 años por lo que vaya a pasar durante los próximos tres meses? No.
Creo que muchos empresarios argentinos conocen el ambiente de negocios y se desarrollan en él. Pero para que haya una inversión todavía mayor y masiva necesitamos que un proceso electoral sea tomado como un proceso normal de un país y no como algo que implica que todo puede cambiar.
Un proceso electoral en una democracia debería ser normal. No tendría que ser un acontecimiento tan determinante para la economía.
También nosotros, como ciudadanos, empresarios y líderes de compañías, tenemos la responsabilidad de seguir trabajando sobre la competitividad del país y sobre nuestra gente. Tenemos un talento increíble.
Si no logramos eso, vamos a seguir de elección en elección: ahora invierto, ahora no invierto, ahora sí. Y acá estamos pensando en 20 años. Argentina tiene los recursos, tiene la gente y tiene todo para hacerlo.
P.: ¿Cree que la política puede aprender y generar las condiciones para que Argentina sea una potencia?
F.A.: No soy político y se me hace difícil contestar desde ese lugar. Pero creo que Argentina se debe procesos en los que no vayamos de un extremo al otro.
Hay cuestiones básicas para el desarrollo de una sociedad, como la educación y la salud. Y voy a repetir educación porque para mí es súper importante.
Tenemos que definir como país que vamos a trabajar sobre la educación y mejorar su calidad. Los últimos resultados de las pruebas PISA muestran que tenemos una deuda.
P.: Antes de la entrevista mencionaba que Argentina dejó de crecer y perdió posiciones frente al mundo. ¿Cómo se observa eso desde la industria del acero?
F.A.: Cuando mirás el consumo de acero en Argentina, ves que hace 20 años que no crece de manera sostenida. Atravesamos períodos en los que crece y después vuelve a caer.
Eso es justamente lo que tenemos que evitar como país. La clave es lograr que la estabilidad de las condiciones nos permita sostener un proceso continuo de crecimiento.
No necesitamos crecer 10% o 20% porque eso no va a suceder todos los años. Necesitamos crecer de manera estable todos los años. Eso va a permitir desbloquear toda la capacidad que tiene Argentina.

Los comentarios están cerrados.