Kevin Johansen y Ricardo Liniers celebran 15 años sobre el escenario: del inicio de su amistad a la influencia de Les Luthiers Por Lucas Terrazas
Entre chistes, anécdotas y mate de por medio, ellos desandan décadas de amistad. Recuerdan cómo nació su vínculo, el cual siempre los unió a pesar de los miles de kilómetros que separan sus hogares. Así, Kevin Johansen y Ricardo Liniers reciben a Teleshow en la intimidad de la casa del músico. Se ven genuinos, relajados, reflejando la misma sinergia que se ve sobre el escenario, pero que ahora destaca lejos de los aplausos y la mirada de la gente
Celebran más de 20 años de amistad y los 15 años de su show juntos. En síntesis, eso es lo que transmite su último trabajo: Desde que te Madrid. Un disco que no solo se reúne sus talentos musicales y artísticos, sino que también su humor, su vínculo y hasta su admiración por algunos de sus ídolos como Les Luthiers. “No es nada casual que tenemos un prólogo hermoso escrito por el gran Carlos López Puccio. Somos muy fans de Charly García, Spinetta y Les Luthiers, porque cuando llegué a la Argentina con 12 años, mi vieja me llevó a escucharlos. Ese combo para mí fue súper natural y esas influencias siguen estando y dando vueltas”, cuenta Johansen, quien nació en Fairbanks, Alaska, mientras se acomoda en el sillón.
En total, el álbum cuenta con 23 canciones, de las cuales nueve consisten en interacciones espontáneas y naturales entre Kevin y Ricardo. Una estructura que distingue al trabajo de los discos previos de la dupla, como Vivo en Buenos Aires y (Bi)vo en México. Mientras aquellos álbumes contaban con la participación de The Nada, la banda que tradicionalmente acompaña a Johansen, en este nuevo trabajo la presencia se reduce a dos figuras en escena: el propio Johansen y Liniers.
“Este disco es como el acusticazo de Kevin, el Kevin unnplagged. Cada vez que traté de tocar una canción suya no pude, no entiendo, porque va buscando caminos que no son los transitados. Cuando la escuchás con la guitarra acústica es como redescubrir la canción que conocés”, agrega el dibujante. Justamente, el show en vivo es realmente una experiencia única. Desde que te Madrid no se limita a una lista de canciones. Mientras, Kevin canta, Ricardo improvisa y crea ilustraciones sobre la marcha, utilizando sus pinceles para plasmar imágenes que se proyectan en tiempo real sobre una pantalla en el fondo del escenario.
Podría decirse, un “concierto ilustrado” o incluso, según plantean ellos, una especie de “libro en vivo”. Del show también forman parte los divertidos, sarcásticos e ingeniosos comentarios entre Johansen y Liniers.
– ¿Cómo surgió la amistad?
Kevin: – Creo que es algo del destino. Nos unió una amistad que fue muy fluida. Pegamos onda y eso derivó en lo típico, un afiche para un show. Después: “Che, Ricardo, ¿por qué no hacés un mural mientras tocamos?”. La cosa típica con un amigo artista. Y ahí quedó, como un formato que nos empezó a gustar, que es el actual. Las cosas que él va haciendo proyectadas detrás nuestro ao vivo.
Ricardo: – Yo también fui perdiendo la vergüenza. Ahora ya literalmente soy un sin vergüenza. Porque al principio, cuando pintaba esos murales, estaba de espaldas al público, y al final él me hacía algún comentario. Pero cuando me senté de repente mirando al público y más que nada con Kevin, lo que surgió fue la manera en que nos hacíamos chistes abajo del escenario.
Kevin: – Nunca fue guionado o ensayado, fuimos fijando cosas. No tenía una timidez fuerte, yo conozco músicos que son medio fóbicos o tienen ataques de pánico con el escenario, no la pasan bien. Y él no tenía esa cuota de fobia. Timidez pero sin sufrimiento.

Ricardo: – Cuando me hice amigo de Kevin, él leía mis historietas en un diario de esa época, él es muy anfitrión y me invitó a un asado en su casa. Y yo le decía a mi mujer: “Nos invitó un asado, capaz que ligamos un par de canciones gratarola” (risas). Después nos morimos de risa, nos quedamos todos tomando vino. Y si vos tomás vino, comés asado con una persona, ya está. Ya es el capítulo uno de la amistad. Y después nos seguíamos cruzando en lugares. A mí me gustó mucho ese primer disco, llevaba amigos.
Kevin: – La primera vez que tocamos, que fue en Venezuela, hace casi 20 años. Uno cuando está por tocar un tema a veces dice algo para romper el hielo, para descomprimir un poquito o hasta para relajarse. Y de repente él estaba acotando cosas y empecé a escuchar risas, olas de risa. Una risa más poderosa que cuando yo hacía un chascarrillo. Y es que él es además naturalmente gracioso. Las cosas que hacía hacían reír mucho a la gente. Y cuando terminó el recital él pensó que lo iba a pu…. Y yo le dije tengo que considerar la risa como una forma de aplauso. Y fue un aprendizaje para mí a partir de ese momento y de abrazar esa parte del humor.
– ¿Celebran 15 años de amistad?

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