Julián Alvarez sigue “seco”, pero Thiago Almada hizo un golazo para el triunfo del Atlético de Madrid en España
Atlético de Madrid sigue sin tener goles de Julián Alvarez, pero sí de los otros argentinos. Entre semana por Champions League fue Giuliano Simeone y este domingo el que se sacó la mufa fue Thiago Almada, después de unas semanas de rumores por su posible salida que despejó en los últimos días para reafirmar su interés por quedarse en el Colchonero y demostrarlo con un golazo que cerró la goleada sobre Mallorca por 3 a 0, para quedar tercero en la Liga de España.
De nuevo con un gol de Alexander Sorloth, como en cada uno de los siete puntos sumados en las tres jornadas jugadas de 2026, el equipo de Diego Simeone desató una victoria imprescindible contra el Mallorca, agrandada después por un insólito tanto en contra y la gran acción de Almada.
El decimotercer triunfo consecutivo en el Metropolitano, diez seguidos en concreto en LaLiga, a la espera de su reacción como visitante, tan indispensable en las próximas fechas como lo fue el 3-0 de este domingo al conjunto balear, en otra lucha bien diferente, ocupado en la permanencia.
Es el momento de Sorloth. Nunca había sido tanto titular, jamás se había sentido tan importante en el equipo, ni con tanta confianza propia y de su entrenador, que apuesta por fin de verdad por él. Su consolidación en el once no sólo responde a los goles (hubo otros tiempos en los que marcó tantos o más goles el pasado ejercicio cuando salía de suplente por estas fechas, pero no entró en la alineación tipo), sino a más cualidades.
Lo ve Simeone ya dentro de los parámetros que pretende de un delantero, siempre con el peso indiscutible que provocan los goles. Son nueve en esta temporada, a tan solo dos de Julián Alvarez –que no convierte hace ocho partidos– y uno de Antoine Griezmann, pero, sobre todo, son cuatro en los seis encuentros disputados ya por el conjunto rojiblanco en 2026. Ha sido el sostén arriba.
Su gol rompió el partido contra el Mallorca. El único capaz de superar a Leo Román en el primer tiempo. El portero se lució primero en tres remates consecutivos. De Sorloth, Giuliano y Barrios, uno detrás de otro sin pausa. Y después sacó una mano izquierda prodigiosa a Marcos Llorente. El rechace le cayó a Sorloth, que remachó el 1-0. Minuto 22.
El origen de todo lo que sucedió fue un saque de banda. Una novedad en el Atlético. En cada lanzamiento desde el lateral, siempre que fuera cercano al área rival, Giuliano Simeone -no sólo por la derecha, sino especialmente por la izquierda, cuando se cruzaba todo el campo específicamente para el saque- lo envío adentro del área, como en el gol.
Entre tantos partidos, entre tanta carga pasada y por delante, el 1-0 relajó al Atlético. No a Diego Simeone, que fue pura tensión entonces. Al borde de la línea del campo, incluso adentro, con gestos constantes, movimientos de un lado a otro, cada vez que el Mallorca cruzó el medio campo visitante; cierto que sin una sola ocasión, tanto como que circulaba con mucha más presencia por los entornos del arco de Jan Oblak.
Y eso no le gustaba nada de nada al técnico argentino, que solo rebajaba su energía cuando la pelota ya era de su equipo. Entonces pedía calma a sus jugadores, que enfilaron el vestuario con el triunfo mínimo, con la advertencia latente del último choque contra el Alavés o de tantos y tantos otros, siempre presente cuando la diferencia es tan escasa.
No logró la calma el Atlético, no sucumbió el Mallorca, en un partido dentro de la inquietud razonable de una ventaja de un solo gol, ya sin Baena, cambiado por Simeone a la hora del encuentro para incluir a Nico González por el sector izquierdo.
Julián Alvarez estuvo más activo en el primer tiempo, menos en el segundo y todavía irregular.
Un remate de Sorloth y dos tiros de Barrios, ya consumidos 20 minutos del segundo tiempo, no fueron suficientes para resolver el encuentro. Tampoco el Mallorca demostró nada para pensar en el empate, más allá de una falta altísima de Johan Mojica. Ni una sola exigencia para Oblak, pero siempre en ese riesgo latente, como puso de manifiesto Muriqi con su primer remate, al lado de la portería del esloveno. El primer susto.
No fue a más, porque la siguiente jugada fue el 2-0 del Atlético, en propia puerta de David López, tras una bonita conexión entre Marc Pubill y Marcos Llorente. La celebración de Simeone, enloquecido con el segundo tanto, delató la importancia del gol, del momento y de la victoria, de nuevo dentro de la competencia aparente por La Liga, agrandada la diferencia en el tramo final con un golazo de Thiago Almada. Se queda.
Atlético de Madrid vs Mallorca, por la Liga de España: minuto a minuto
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