Hernán Bernasconi¿Cómo construir pueblo en la Argentina de hoy?

“Nuestro tiempo nos pide vivir los problemas como desafíos y no como obstáculos: el Señor está activo y obra en el mundo” – Papa Francisco, (Florencia, V Congreso Iglesia en Italia, 2015)

En nuestra columna Introducción al pensamiento del papa Francisco decíamos que siendo profesor del Colegio Máximo de San Miguel enseñaba cuatro principios que eran una guía para el buen discernimiento. En 2013 fue recogida en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium. Ahora resulta oportuno volver a su lectura cuando nuestro pueblo está en ruinas. Como una guía en el discernimiento de nuestras acciones dirigidas a la reconstrucción del pueblo y el destino de la juventud argentina.

Para alcanzar esos propósitos es preciso discernir entre las decisiones personales y comunitarias.

¿Qué significa el término discernimiento en lenguaje bergogliano?

¿Qué siento sobre esta decisión que debo tomar o esta acción que realizar? ¿Por qué pienso y siento que Dios creó esto o aquello, cuál es el Plan de Dios? ¿Qué me dice el espíritu bueno y el mal espíritu?

Desde su mirada se trata de un sentimiento que surge de una impresión de la realidad histórica. Según “veo” la realidad. Incluye la realidad de la Iglesia, la realidad social y la realidad política. Vista y observada desde la voz del Señor que nos conduce a la Resurrección, a la vida contraria a la cultura de la muerte. En él actúa el espíritu de nuestra esperanza cuando nuestra esperanza radica en la construcción de un pueblo verdadero, bello, de buen vivir y libre.

Ese “construir pueblo -dice Bergoglio- se repite generación tras generación”. El acto, la acción, la hazaña o empresa que, teniendo en mira el bien común, sueña e intenta llevar a cabo cada buen ciudadano y en su caso, cada buen cristiano. “Es un trabajo lento y arduo que exige querer integrarse y aprender a hacerlo hasta desarrollar una cultura del encuentro en una pluriforme armonía” (Papa Francisco, EG 220).

La necesidad de retomar ese propósito y salir a la acción generación tras generación se explica porque el pueblo no se reduce a un objeto, “no es una identidad cristalizada sino, un sujeto plural-dinámico capaz de integrar las diferencias a través del camino del diálogo. Es un proyecto y un camino a conseguir.”

“Así también que proyectado a un ámbito superior se extiende al mundo y del mundo a la familia universal” (LS 13; LS 89 y 42).

El pensamiento polar

1.- El tiempo es superior al espacio;

2.- La unidad prevalece sobre el conflicto;

3.- La realidad es más importante que la idea, y

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