Halloween se vivió de una manera muy particular en Barreal, departamento Calingasta. Este sábado 31 de octubre, el boliche María Donna dejó de lado por unas horas su tradicional actividad nocturna para convertirse en un espacio de diversión para los más chicos, con una fiesta gratuita que terminó contagiando de alegría a buena parte de la localidad.
La celebración se desarrolló entre las 19 y las 22, bajo la modalidad de matinée, con entrada libre para niños de todas las edades. Los más pequeños pudieron ingresar acompañados por sus padres y cada chico recibió una bolsa de golosinas como regalo de bienvenida.
Una iniciativa que cambió el ritmo de Barreal
La avenida principal de Barreal cambió su movimiento habitual desde temprano. A partir de las 18, numerosas familias comenzaron a llegar para participar de la celebración, transformando la tranquilidad de la tarde en un colorido desfile de disfraces.
Aunque el punto de encuentro inicial fue el boliche, la diversión no terminó allí. Muchas familias continuaron disfrutando de la jornada en la plaza, donde grupos de vecinos se reunieron mientras los chicos jugaban y compartían sus golosinas. El clima también acompañó, con una temperatura templada que invitaba a permanecer al aire libre.
Detrás de la propuesta está José Pasten, propietario de María Donna, quien hace tres años tuvo la idea de organizar esta celebración al observar cómo los chicos recorrían las calles y la plaza durante Halloween. Fue entonces cuando decidió abrir las puertas de su local para ofrecerles un espacio de encuentro y diversión sin costo para las familias.
Disfraces, imaginación y mucha creatividad
Uno de los grandes atractivos de la jornada fue la variedad de disfraces. Algunos chicos eligieron personajes del momento, mientras que otros apostaron por los clásicos de siempre, como viejitas y calaveras. Pero también hubo quienes dejaron volar su imaginación y sorprendieron con creaciones propias, muchas de ellas realizadas con materiales reciclados.
Ese fue el caso de Jeremías, de 11 años, quien fabricó su propio disfraz utilizando cartón, luces de bicicleta, goma EVA, cables viejos y, sobre todo, mucha creatividad.
Hijo de gendarmes, Jeremías contó que nació en Córdoba y que, por el trabajo de sus padres, vivió en distintas ciudades. Ahora llegó a Barreal, un lugar que aseguró que le gusta mucho porque puede moverse con tranquilidad por sus calles.
Dos pequeños astronautas que se robaron las miradas
Otra de las historias que llamó la atención fue la de Johana, mamá de dos pequeños astronautas que se convirtieron en protagonistas de la fiesta.
Apenas llegaron, todas las miradas se posaron sobre sus originales trajes. Orgullosos, los chicos contaron cómo su mamá había confeccionado los disfraces utilizando botellas, pintura, cuadernos viejos y una gran dosis de imaginación.
La creatividad de esta familia demostró que no hacen falta grandes gastos para lograr un disfraz sorprendente, sino ingenio, dedicación y ganas de compartir un momento especial.
Una fiesta que ya se convirtió en una tradición
Lo que comenzó como una idea de José Pasten para brindarles un espacio de diversión a los niños de Barreal ya lleva tres ediciones y continúa sumando familias.
Sin lugar a dudas, la celebración de Halloween volvió a cambiar, al menos por una tarde, el ritmo habitual de esta localidad calingastina.
Entre disfraces, golosinas, juegos y encuentros de vecinos, la iniciativa dejó algo más que una fiesta: una oportunidad para que grandes y chicos compartieran una jornada diferente y disfrutaran de la tranquilidad y el espíritu familiar que caracterizan a Barreal.

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