FIFA y Fanatics cierran acuerdo histórico: el negocio de las figuritas y cartas coleccionables cambia de manos
La FIFA y Fanatics cerraron un acuerdo de licencia exclusiva de largo plazo. Esta alianza, que entrará en pleno vigor en 2031, otorga a la empresa los derechos globales para producir y comercializar tarjetas coleccionables (trading cards), figuritas y juegos de cartas relacionados con los torneos de la federación de fútbol.
El acuerdo no solo abarca los tradicionales productos físicos que marcaron generaciones de hinchas, sino que también pone un pie firme en la economía del futuro al incluir coleccionables digitales. Según lo anunciado, todos los productos serán diseñados y desarrollados a través de la división Fanatics Collectibles y producidos bajo el sello de la histórica marca Topps, que se unió a Fanatics en 2022.
La licencia también autoriza los derechos colectivos exclusivos de los jugadores, permitiendo que los nombres e imágenes de los jugadores de la selección nacional durante las competiciones aparezcan en todas las tarjetas coleccionables. A esto se suman autógrafos y recuerdos de juego, que serán insertados en las tarjetas de algunos de los mejores jugadores del mundo.
Para la FIFA, esta asociación representa una oportunidad clave para diversificar sus ingresos. En un comunicado, Gianni Infantino, presidente de la FIFA, destacó que la capacidad de innovación de Fanatics permitirá a los fans interactuar de una manera “nueva y significativa” con sus equipos y jugadores favoritos.
“Desde la perspectiva de la FIFA, podemos globalizar esa conexión con los aficionados gracias a nuestra cartera de torneos internacionales. Y esto nos proporciona otra importante fuente de ingresos comerciales que, como siempre, reinvertimos en el fútbol”, aseguró.
Por su parte, Michael Rubin, fundador y CEO de Fanatics, calificó el acuerdo como “histórico” para su compañía. “El fútbol global representa la mayor oportunidad de crecimiento en el deporte, y al combinar el poder de la FIFA con la innovación y el espíritu emprendedor de Fanatics, estamos preparados para llevar la narrativa y los artículos coleccionables del fútbol a un nivel nunca antes visto”, indicó.
En el marco del acuerdo, Fanatics se comprometió a apoyar el fútbol juvenil a nivel global mediante la distribución gratuita de más de US$150 millones en coleccionables a lo largo de la vigencia de la asociación.
Esta no es la primera vez que Fanatics y FIFA cierran un acuerdo. A partir de una alianza establecida en 2023, la compañía será la operadora oficial de venta minorista y merchandising en el estadio para la Copa Mundial de la FIFA 2026. Además, por primera vez, las conferencias de prensa previas a la final de la Copa Mundial 2026 de la FIFA se celebrarán en el Fanatics Fest.
Fundada en la década de 1990 y relanzada en 2011 por Michael Rubin, con base en Manchester, Fanatics ofrece soluciones de eventos integrales, minoristas y en línea para su lista de socios, que incluye más de 900 de los equipos, ligas e instituciones deportivas, como la Premier League inglesa, la Fórmula 1 y la NBA.
El acuerdo con Fanatics pone fin a la estrecha relación que la FIFA y Panini sostenían desde hacía más de 60 años. La compañía italiana había adquirido la licencia exclusiva para producir y comercializar el álbum del Mundial celebrado en México 1970 -que entonces tenía poco menos de 300 jugadores- y la conservaba desde ese entonces.
Panini nació como una pequeña imprenta de figuritas en la década del ‘60 en la ciudad italiana de Módena, fundada por los hermanos Giuseppe y Benito Panini. El primer álbum Panini salió a la calle en 1961 -en la tapa estaba un delantero del Milán, Nils Liedhom- y rápidamente se convirtieron en un éxito, primero en Italia, y después en Europa. Los Panini conservaron el control de la firma hasta 1988, cuando le vendieron sus acciones al empresario inglés Robert Maxwell. Después de varios pases de manos y de rozar la quiebra, a fines de los ‘90, Panini fue adquirida por la firma italiana Fineldo y un grupo de ejecutivos de la compañía, liderado por Aldo Sallustro y la familia Baroni.
A partir de este movimiento, el Mundial de 2030 de la FIFA, que tendrá a España, Portugal y Marruecos como sedes principales, será el último a cargo de Panini.
El cambio de manos, a su vez, reaviva el conflicto entre Panini y Fanatics que gira en torno a los derechos de licencia para producir tarjetas comerciales de diversas ligas deportivas profesionales. Panini mantuvo las licencias exclusivas para NBA y NFL desde 2009 y 2016, respectivamente, pero Fanatics aseguró acuerdos a largo plazo para asumir estos derechos cuando los contratos actuales vencían en 2025 y 2026.
Por el tema, Panini presentó una demanda por violación de las leyes antimonopolio en EE.UU., alegando que Fanatics había realizado “conductas anticompetitivas calculadas e intencionales” para establecer un monopolio en la industria de tarjetas comerciales.
Por su parte, Fanatics respondió días después con una contrademanda por interferencia en las relaciones comerciales e incumplimiento del deber de negociar de buena fe, alegando que Panini “se embarcó en una campaña prolongada, ilegal y engañosa de prácticas comerciales injustas y tácticas de intimidación” para obstaculizar su entrada al negocio de coleccionables. Un juez de la Corte del Distrito Sur de Nueva York determinó que ambas demandas tienen mérito y pueden continuar, aunque descartó parcialmente algunos reclamos de ambas partes.

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