Entre avances y cuentas pendientes: uno por uno, cómo les fue a los tenistas argentinos en la gira por los Estados Unidos
El inicio de cada temporada presenta dos escenarios bien definidos para los tenistas argentinos. El primero, en Australia, suele resultar exigente y muchas veces esquivo. El segundo, en cambio, aparece con la gira sudamericana sobre polvo de ladrillo, donde históricamente encuentran mejores oportunidades. Sin embargo, marzo impone un desafío mayor: los Masters 1000 de Indian Wells y Miami, dos torneos que reúnen a la élite del circuito ATP y exigen un salto competitivo.
En ese contexto, el denominado Sunshine Double dejó un saldo favorable para la legión albiceleste. Si bien -más allá de la conquista de Guido Andreozzi en el cuadro de dobles del desierto californiano- no hubo títulos ni irrupciones en instancias decisivas, el rendimiento general permitió sostener o incluso mejorar posiciones en el ranking.
Entre los ocho argentinos que comenzaron marzo dentro del Top 100, la mayoría logró mantenerse competitivo. Tres de ellos conservaron su ubicación: Francisco Cerúndolo, Tomás Etcheverry y Camilo Ugo Carabelli. Otros tres consiguieron avances: Sebastián Báez, Mariano Navone y Juan Manuel Cerúndolo.
Un caso destacado fue el de Mariano Navone. El bonaerense capitalizó la gira con una cosecha de 215 puntos, impulsada además por su consagración en el Challenger 175 de Cap Cana. Su rendimiento marcó un punto de inflexión tras un inicio de temporada adverso, en el que acumuló más derrotas que victorias. La incorporación de Alberto Mancini a su equipo de trabajo parece haber tenido un impacto positivo: logró revertir la tendencia y meterse entre los 60 mejores del mundo.
Francisco Cerúndolo, por su parte, volvió a demostrar por qué es el argentino mejor posicionado del ranking. Sumó 250 puntos y logró defender gran parte de lo conseguido en 2025. Su victoria ante el Top 10 (y ex número 1 del mundo) ruso Daniil Medvedev y su acceso a los cuartos de final en Miami ratifican su capacidad para competir al más alto nivel, incluso en superficies que no son las más favorables para el tenis sudamericano.
Tomás Etcheverry mostró dos caras. Tras una rápida eliminación en Indian Wells, logró recomponerse en Miami, donde alcanzó la tercera ronda. Sebastián Báez, en tanto, tuvo un buen paso inicial en California, con triunfos de calidad (entre ellos, uno arrollador sobre el checo Jiri Lehecka, reciente finalista en Miami, al que superó por 6-4 y 6-1 en la estación previa), pero no logró sostener ese nivel en Florida, donde cayó en su debut y no pudo romper su maleficio allí: en cinco presentaciones en el certamen, nunca pudo pasar la primera ronda.
Thiago Tirante protagonizó una actuación meritoria al superar la clasificación en Florida y alcanzar la segunda ronda, consolidándose dentro del Top 100. Ugo Carabelli mantuvo una línea regular, con victorias en ambos torneos, mientras que Juan Manuel Cerúndolo se vio condicionado por una lesión que lo obligó a retirarse en Indian Wells y ausentarse en Miami.
El caso más complejo fue el de Francisco Comesaña, quien continúa en búsqueda de regularidad. Sus resultados reflejan un presente magro, tanto en lo deportivo como en lo anímico, un aspecto clave en la alta competencia.
En términos globales, los números reflejan una participación sólida: hubo presencia en tercera ronda de Indian Wells y mejoras en Miami, donde se alcanzaron instancias de octavos y cuartos de final. Además, salvo excepciones puntuales, los argentinos lograron igualar o mejorar sus actuaciones respecto a la temporada anterior.

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