El tormentoso año de Marcelo Moretti al frente de San Lorenzo: caos, peleas y la preocupación que genera la tabla anual para lo que viene
«Tardé 15 años en llegar a estar donde estoy, no me voy a ir ahora». La sentencia de Marcelo Moretti en pleno viernes negro de San Lorenzo, con la Asamblea en la que se iba a tratar el Balance suspendida por incidentes y con cientos de hinchas enardecidos después de otra derrota del equipo de Miguel Angel Russo, dejó en claro la postura del presidente a casi un año de haber asumido luego de ganar las elecciones en diciembre de 2023.
Sabía este abogado y empresario de 48 años que alcanzar el sueño de conducir al club de sus amores no sería cuestión de un día para el otro, pero lo que jamás pensó es que una vez en el sillón azulgrana las cosas le resultarían tan complejas.
El 26 de diciembre se cumplirán 12 meses exactos de su asunción como máximo directivo del Ciclón. Y el saldo en este primer año no resulta positivo. El empuje y la ilusión que le dio el respaldo de los votos en las urnas se fue apagando con el correr de los meses y algunas decisiones fuertes que empezaron a causar rispideces internas y fastidio externo.
Ya en su primer discurso como presidente, Moretti apuntó duro contra la gestión saliente de Horacio Arreceygor, que fue el epílogo de la era encabezada por Matías Lammens y Marcelo Tinelli iniciada en 2012. El nuevo pope cuervo enfatizó en la compleja situación económica y financiera que debía afrontar para ordenar a la institución. De hecho, efectivamente tuvo que levantar en los dos mercados de pases que realizó hasta ahora inhibiciones por viejas deudas por más de 5 millones de dólares.
Sin un entrenador de experiencia y con la espalda suficiente a la vista, Moretti y Néstor Ortigoza, en ese entonces a cargo del fútbol del club, eligieron a Leandro Romagnoli para que saltara desde la Reserva y se hiciera cargo de la Primera. Pipi consiguió meterse en los octavos de final de la Copa Libertadores, aunque fue eliminado por Atlético Mineiro en esa instancia. El equipo nunca logró encontrar una idea clara de juego. Romagnoli quedó atrapado entre los malos resultados y el clima espeso que se respiraba puertas adentro por las internas dirigenciales por las que se quejó más de una vez. Terminó renunciando el 14 de octubre.

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